Comunicación y periodistas de la era glacial

Yo lo llamaría Mister Comapu

Y no. No voy a hablarles de ningún animal o especie en extinción. Sino de lo que podría ser un nuevo concepto en el campo de la comunicación. Y permítanme que, primero, les aclare que entiendo la comunicación en sentido amplio. Muy amplio. Y, segundo, distinga entre lo que es comunicación de una empresa bien directamente al mercado, a través de los medios o de las redes sociales, lo que  podríamos llamar comunicación corporativa, y comunicación en el sentido de informar a la sociedad sobre la realidad, es decir, el periodismo. Este artículo versa sobre lo primero. No sobre lo segundo, aunque en algún momento haga alusión al periodismo, a los medios.

Aclarado este  punto, quiero subrayar que, aunque  muchos discrepen de mi teoría, la realidad es que las barreras que hace años separaban la comunicación stricto sensu  del márketing y la publicidad se han difuminado de tal forma que incluso han desaparecido.  Sí, lo siento. Y soy consciente de que mis colegas del mundo periodístico estarán poniendo el grito en el cielo en este Comunicarsemomento. Aunque no debería ser así, porque una cosa  es que los medios de comunicación tradicionales intenten (y creo que deberían esforzarse mucho más de lo que lo hacen) mantener la diferencia entre información y publicidad, y otra muy distinta es que para una empresa la comunicación corporativa sea un todo, la conjunción de todo.

 ¿Acaso no es comunicar una buena campaña de márketing  sobre un nuevo producto? ¿De verdad eso es muy diferente de la nota de prensa que se envía a los medios sobre ese producto? ¿Y no es también comunicar  divulgar un vídeo impactante y bien hecho sobre la nueva  imagen de una compañía que, además, se ha convertido en viral y  por ello se ha hecho un hueco en las noticias de la televisión? ¿Es eso menos comunicación que lo que se contó a unos periodistas en una rueda de prensa?

Esta simbiosis entre comunicación, márkerting  y publicidad, que ya se venía atisbando años atrás, se ha acentuado ahora por el auge de las redes sociales y la propia decadencia de la comunicación, el márketing y la publicidad. Me explico. 

El problema de la comunicación es que se apoyaba enormemente en los medios tradicionales, en la prensa escrita, la misma que hoy se desangra por todas partes por muchos motivos. Entre otros, porque no es capaz de ver que nadie va a pagar hoy por información que ya sabe desde ayer. O desde antes de ayer, como ocurre en Navidad y Año Nuevo, que no hay periódicos pero a ellos les da lo mismo que ahí está otra vez el discurso del Rey en portada. Así que o la comunicación abraza los nuevos medios, es decir, las redes sociales y los formatos que surjan, o entrará en el mismo proceso de extinción que los medios tradicionales.

Y el  problema de la publicidad es que tampoco funciona. Al menos la publicidad tal y como se entendía hace unos años. Los consumidores están cansados de que les bombardeen con anuncios tan explícitos, tan evidentes que casi llevan implícita la orden de “cómprame” y ahora sólo admiten actuaciones sugerentes, llamativas, que les entretengan, que les aporten algo, aunque sea una sonrisa. O una lágrima, porque hay anuncios magníficos en ese sentido, como éste.

La publicidad tradicional está caduca y para reinventarse se ha acercado al mundo del márketing, que siempre fue su hermano,  y al de la comunicación, del que estaba algo más alejado. Pura necesidad.

El terreno en el que ambos, comunicación y publicidad/márketing, están peleando para llevarse el ascua a su sardinaRedes sociales son las redes sociales, las “culpables” de esta dilución de conceptos.

Personalmente no creo que, esta simbiosis, bien abordada, vaya en detrimento  de la empresa que lo lleve a cabo. Muy al contrario. Creo que una alineación de las tres patas es clave para lograr la efectividad de los mensajes que la empresa quiere transmitir.  Y una pata puede aportar riqueza a la otra y viceversa. Hoy eso se ve con claridad en las redes sociales. Hay actuaciones de márketing que generan contenido para la comunicación corporativa y viceversa. 

Pero, insisto, para que esta simbiosis funcione, debe estar muy bien abordada.  Y eso,  al menos en mi opinión, exige el trabajo conjunto –no simultáneo, ni agregado, ni superpuesto- de buenos profesionales cada uno en sus respectivos campos. Porque estarán de acuerdo conmigo en que una cosa es  agregar y otra, muy distinta, integrar.  

Yo, al menos, estoy convencida en que el éxito de las compañías dependerá no solo de rodearse de los mejores profesionales en su campo, sino de crear equipos multidisciplinares y ponerlos juntos a trabajar.  ¿Han oído ustedes hablar de los hackathon? Quien sepa lo que son, ya me ha entendido.

@consuelocalle_

Directora de Proa Comunicación

Twitter se tumba en el sofá

El otro día me encontré con un viejo amigo. Luis. Tiene  42 años. Vive solo en Madrid. En un pequeño apartamento.Y es  un acérrimo fan del programa de Alberto Chicote. Pero, curiosamente, no le gusta la cocina. Lo que le gusta es otra cosa. Luis forma parte de ese colectivo que se ha enganchado al fenómeno de la televisión social o Social TV,  que en inglés siempre parece que suena mejor.

¿Que qué es eso? Podemos enredarnos con definiciones complejas (en realidad, el concepto es bastante amplio porque hace referencia a todo lo que tiene que ver con la televisión interactiva  (aquí puedes ver todo lo que abarca), pero mi amigo Luis ofrece una sencilla explicación de este fenómeno:  sentarse en el sofá para ver la televisión no sólo con el mando a mano, sino también con el móvil o el iPad para así poder ir comentando la jugada. ¿Dónde y con quién se comenta? Hay varias opciones (y aplicaciones específicas) pero la que parece que está ganando la carrera es Twitter. Utilizando el  hashtag que el presentador se encarga de recordar –si no aparece fijo en el lateral de la pantalla- uno va viendo el programa y viendo o lanzando los comentarios que genera.

¿No me digan que no nunca han practicado la televisión social? Pues serán de los pocos.  Según un reciente estudio de  Nielsen, el 80% de los telespectadores utiliza su dispositivo móvil como segunda pantalla mientras ve la televisión. 

Y según otro estudio, en este caso de Viacom, el 72% de los usuarios comenta en redes sociales  con sus amigos los programas que están viendo. Este fin de semana, sin ir más lejos,  la gala solidaria de Tu Cara Me Suena, de Antena 3 (sí, esa que ganó Roko con su imitación de Amy Winehouse y que fue seguida por más de dos millones de espectadores, el 17% de la audiencia)  batió records en Twitter  con más de 81.000 comentarios. Unos 311 comentarios por minuto, para que se hagan una idea más precisa. El programa logró 32 trending topics nacionales y 15 mundiales.  

Esto mismo o parecidsocial-tv3o se puede decir de otros muchos programas de televisión españoles… y extranjeros.

Lógicamente, las televisiones están encantadas con un fenómeno que ya están poniendo en valor ante los anunciantes. Nielsen y Twitter ya han empezado a medirlo para ellos.Y los responsables de comunicación, márketing y publicidad de las empresas, siempre atentos a todo aquello que les permita acercarse más a los clientes, toman buena nota de esta nueva forma de ver la televisión.

Pero ¿estamos realmente ante un cambio en los hábitos de consumo de los espectadores, como dicen las cadenas y algunos expertos?

Sinceramente, yo creo que no. Y permítanme que sea transgresora. En realidad, salvadas las distancias tecnológicas, estamos ante una vuelta al pasado.

Piensen un poco. ¿No recuerdan ya aquella vieja estampa de toda la familia en torno al sofá viendo un programa de televisión y comentando la jugada y  pidiendo callar a los demás no perder el hilo? Eurovisión -en sus viejos buenos tiempos, claro- era una de esas citas, como el Un, Dos, Tres. Igual que otras muchas, cuando la televisión era ese aparato que reunía a la familia en torno al sofá y no un artilugio que, como ahora ocurre, se ha multiplicado como el milagro de los panes y los pfamilia_tveces y está en el salón, en la cocina, en los dormitorios, en las terrazas… y, en algún caso, hasta en el baño. Sí, sí, en el baño.

Lo que ha hecho Twitter  y otras redes sociales es devolvernos ese placer de ver la televisión en compañía, poder ver y comentar, compartir las emociones que nos genera… Con la diferencia de que ahora no hace falta ni estar físicamente juntos. Ni que los amigos sean amigos. Lo que han hecho las redes sociales es ampliar las opciones  para que los humanos cubramos esa necesidad tan primaria, tan nuestra: comunicarnos, compartir con otros nuestras emociones, ideas, sentimientos, sugerencias, alegrías, rabias, odios… Pero eso, sintiéndolo mucho por aquellos que todavía se resisten a caer en las redes sociales, no me queda más remedio que advertir ni son ni serán una moda.  Han venido y están aquí para quedarse. Porque se asientan sobre algo intrínseco al ser humano: su necesidad de comunicarse y socializar con los demás.

Así que no nos volvamos locos. Visto desde un punto de vista tecnológico, es verdad que estamos ante una gran revolución. Pero visto desde el punto de vista sociológico, las redes sociales no son más que el reflejo en otro espejo –vale, sí, un espejo en el que la realidad aparece aumentada y corre mucho más rápido- de situaciones que ya conocemos y hemos vivido en el pasado. Con la única -e importante diferencia- de que ahora no están sometidas a los corsés del mundo físico. Y eso, desde un punto de vista humano, debería verse como un elemento positivo.

@consuelocalle_

Directora de Proa Comunicación

Construir más Europa

Hace escasa media hora se ha presentado en el Espacio de Fundación Telefónica la asociación  Friends of Spain in Germany. El impulsor de esta iniciativa es Germán Buceta y creo que estamos de enhorabuena. Este es un movimiento liderado y promovido por la sociedad civil . Se busca aumentar el interés y el conocimiento que existe en Alemania de la realidad española para fortalecer la credibilidad en nuestro país y en nuestro tejido empresarial. El principal medio de comunicación y de actuación es la plataforma web 2.0 para impulsar el diálogo, crear contenidos y facilitar las discusiones políticas y el debate. Fernando Vallespín, Catedrático de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma ha señalado que “Alemania solo va a seguir siendo solidaria con los países del sur si se siguen haciendo reformas y si las reformas dan resultados”. Vallespín también ha subrayado que “si estamos celebrando la amistad hispano-alemana, algo que dábamos por obvio, es que algo se había roto”. “Hay que impedir que siga profundizándose la fractura que existe entre Europa del norte y del sur y esta fractura sólo se va a superar desde una mayor y mejor cooperación”. Íñigo Méndez de Vigo ha pronunciado el discurso de clausura señalando que “buscamos estabilidad en los alemanes y poniéndoles como ejemplo porque los alemanes buscan coaliciones para poder hacer reformas. Los alemanes no se centran en lo que les separa sino en lo que les une”. El Secretario de Estado ha puesto el broche final al acto diciendo que “el gran éxito de la creación de Europa ha sido la Unión Europea. Hay que recuperar el espíritu comunitario dándole un papel importante a la Comisión Europea”.  Enhorabuena a Friends of Spain in Germany por esta iniciativa. Así sí que hacemos Marca España requetebién.

Lucía Casanueva

Del manuscrito al Twitter: la fantástica historia de @Pontifex”

Proa Comunicación ha participado en una charla-coloquio con Gustavo Entrala, fundador y CEO de la agencia 101, compañía de marketing online. Gustavo fue quien convenció a la Santa Sede para que abriera una cuenta en Twitter para el Papa. También diseñó el portal News.va, que unifica toda la información de los medios vaticanos.

El coloquio, organizado por Alumni-Universidad de Navarra, permitió a los participantes conocer que la cuenta @pontifex ha pasado de tres a seis millones de seguidores desde que fue elegido el Papa Francisco. “Benedicto XVI tenía tres millones de seguidores en Twitter, de los cuales dos millones eran de países anglosajones, y 700.000 en español. Ahora, con el Papa Francisco, el número de seguidores en español es de 2,2 millones”, ha señalado Entrala.

GustavoEntrala_101
Este emprendedor y experto en internet también afirma que el Papa Francisco twittea todos los días: “Son mensajes sencillos, positivos. Con el Papa Benedicto, la mitad de los mensajes en Twitter eran negativos; ahora, sólo un 10%; y el 90% restante, positivos. De momento, la luna de miel comunicativa se mantiene. Ahora queremos que el Papa mantenga conversaciones con determinadas personas a través de Twitter, y que siga a gente”.

Entrala contó que, como católico, quería ayudar a la Iglesia a establecer su propia agenda de comunicación. Escribió una carta manuscrita a Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, para ofrecer sus servicios a la Santa Sede. Y a los cuatro meses, cuando ya se había olvidado del tema, recibió la llamada del propio Lombardi. “Para manejarte en el mundo actual, hay que ser proactivo. La Iglesia no ha tenido una agenda propia de comunicación, y ahora empieza a ser proactiva. Si reduces lo católico a una serie de temas conflictivos, como el aborto o la homosexualidad, no transmites el mensaje cristiano. El mensaje de Jesucristo es muy luminoso, el Evangelio tiene muchos tweets muy positivos. Otro tema a comunicar: la Iglesia acompaña a las personas a lo largo de toda su vida, en los momentos más importantes y siempre”.

Gustavo Entrala también ha explicado que la Iglesia no tenía instrumentos para conocer bien la actualidad en internet, ni para responder rápidamente. Ahora empieza a tener esos instrumentos. Su empresa, ubicada en Madrid, sigue haciendo un trabajo de consultoría con la Santa Sede. Antes del primer tweet del Papa, que escribió el propio Entrala, impartieron tres talleres de formación a unas 30 personas del Vaticano. “Hablamos sobre cómo funciona la comunicación hoy, de cómo gestionar una crisis, y de qué puede comunicar la Iglesia que no esté comunicando. De esos talleres surgió la idea del portal News.va”.

Entrala comentó también que el Vaticano recibe 20.000 ataques cibernéticos diarios: hackers que atacan los servidores de las páginas web de la Santa Sede. Pero “en Estados Unidos vive una religiosa capuchina, experta en software, que ayuda mucho a la Iglesia a defenderse de esos ataques. La Iglesia no tiene poder; pero sí mucha influencia. Y cuenta con el apoyo de muchas personas en todo el mundo”.

Preguntado por el Papa Francisco, Gustavo opinó que sus gestos y su forma de comunicar es algo natural. “No hay una estrategia detrás. Lo que ves es lo que es. Es muy buen comunicador. Y, con pequeños gestos, ha querido mostrar desde el principio que va a dar un viraje potente a la Curia. Por lo demás, hace lo mismo que hacía en Buenos Aires”.