“El oro es una forma de dinero que incluso puede merecer llamarse el último medio de pago”

  • El economista jefe de Degussa, Thorsten Polleit, señala que los bajos tipos de interés, la elevada deuda, la inestabilidad política y “la red de seguridad de los bancos centrales” son los principales peligros de la economía europea

Los bajos tipos de interés, la elevada deuda, la inestabilidad política, “sin olvidar la red de seguridad de los bancos centrales”, son los principales peligros que acechan a la economía europea, según el profesor Thorsten Polleit, economista jefe de Degussa, la empresa de referencia en Europa en el comercio de oro de inversión. El profesor alemán disertó ayer por la mañana sobre ‘La propuesta de valor del oro’ en la sede de su empresa en Madrid y por la tarde ante un grupo de empresarios en Barcelona.

Polleit comenzó su conferencia haciendo referencia a la intervención de Warren E. Buffett en la reunión anual de accionistas de Berkshire Hathaway Inc a principios de mayo. En sus palabras introductorias, Buffett señaló cuán importante es la visión a largo plazo para lograr el éxito de la inversión y comparó el rendimiento de las acciones corporativas (activos productivos) con el del oro (que representa activos improductivos). 10.000 dólares invertidos en oro en 1942 se hubieran apreciado solo hasta los 400.000, según Buffett, considerablemente menos que una inversión en acciones. Planteamiento del que discrepa el economista jefe de Degussa, quien cree que “primero debemos entender qué es el oro desde el punto de vista del inversor. El oro se puede clasificar como un activo, un producto básico o dinero. Si un inversor considera que el oro es un activo o una mercancía, puede plantearse si debe mantener el metal amarillo en su cartera de inversiones”.

El profesor alemán señala que, cuando el oro se ve como una forma de dinero, la comparación de Buffett no se sostiene: “cada inversor tiene que tomar las siguientes decisiones: (1) Tengo fondos invertibles, y tengo que decidir cuánto invierto (por ejemplo, en acciones, bonos, casas, etc.) y cuánto de mantengo en activos líquidos (efectivo). (2) Una vez que he decidido mantener el X por ciento en efectivo, debo determinar qué moneda elegir: dólar estadounidense, euro, yen japonés, franco suizo, o dinero en oro”. Por el contrario, opina que sería necesaria una comparación entre el poder adquisitivo del dólar estadounidense y el metal precioso. Este ejercicio mostraría que el este último, “en marcado contraste con la moneda americana, no solo ha preservado su poder adquisitivo en las últimas décadas, sino que incluso lo ha incrementado”.

Explicó que el sistema internacional de dinero fiduciario se está metiendo “en aguas cada vez más difíciles, principalmente porque el nivel de deuda del mundo, ya vertiginosamente alto, sigue aumentando”, lo que, según él, provoca que los inversores estén expuestos a riesgos que no han existido en las décadas anteriores. Por el contrario, destacó que el oro puede ayudar a lidiar con los citados riesgos. Y citó varias cualidades del metal precioso que se han vuelto cada vez más importantes para los inversores: “no puede ser devaluado por la política monetaria del banco central, es inmune a la impresión de cantidades cada vez mayores de dinero, no conlleva el riesgo de incumplimiento o riesgo de contraparte, mientras que los depósitos bancarios y los títulos de deuda a corto plazo pueden ser destruidos por quiebras o reestructuración de deuda”. En resumen, “su valor de mercado no puede caer a cero”.

Por otra parte, señaló que el dinero fiduciario alimenta una expansión incesante del Estado en detrimento de las libertades civiles, el aumento de las intervenciones militares y guerras en todo el mundo, las crisis económicas y financieras con sus efectos adversos sobre las condiciones de vida de muchas personas y, “por último, pero no menos importante, la distribución socialmente injusta de los ingresos y la riqueza”.

Apoyado en datos y gráficos del Thomson Financial, se planteó la cuestión de cuánto durará la recuperación, analizó la tendencia hacia tipos de interés cada vez más bajos y cómo estos respaldan la carga de la deuda global y aumentan los precios de los activos. En este sentido, advirtió que las preocupaciones de incumplimiento de crédito han sido dejadas de lado y abordó la situación de la moneda europea, que considera que corre el riesgo de verse afectada a causa de la crisis italiana, “pues el BCE hará todo lo que tenga que hacer, incluso comprar deuda del Gobierno italiano, lo que degradaría el euro”.

Además, apuntó que la gente también desea tener medios líquidos en forma de dinero como respaldo de eventos imprevistos. “El dinero es el bien más líquido, más comercializable. Cualquiera que tenga dinero puede intercambiarlo en cualquier momento, y así aprovechar las oportunidades de inversión que surjan en el camino”, explicó.

Y frente a los riesgos del sistema bancario, defendió que el oro puede verse como una forma de dinero que incluso puede merecer llamarse “el último medio de pago”. En este sentido, sentenció que el oro protege ante devaluaciones e incumplimiento de pagos: “el oro ha demostrado ser el mejor dinero, ha demostrado ser mejor reserva de valor que el dólar estadounidense u otras monedas fiduciarias y, además, su precio está relativamente barato”.

Thorsten Polleit es también profesor honorario de Economía en la Universidad de Bayreuth desde 2014, además de profesor adjunto del Instituto Ludwig von Mises (Auburn, Alabama EE.UU.) y presidente del Ludwig von Mises Institut Deutschland. En 2012, fue galardonado con el Premio O.P. Alford III en Economía Política. Asimismo, ha trabajado para bancos de inversión internacionales y es cofundador y asesor macroeconómico del fondo P & R REAL VALUE. Escribe frecuentemente para periódicos y revistas y es autor de varios libros.