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El futuro de la construcción

La construcción ha desempeñado un papel clave para el avance de la civilización. La medicina no habría avanzado igual sin hospitales, el comercio mundial no se habría desarrollado sin infraestructuras de transporte y la población no habría podido prosperar en torno a los núcleos urbanos sin redes de transporte y plantas de tratamiento de agua. Se trata, sin duda, de una actividad esencial para el desarrollo económico y social. En España emplea cerca de 1,2 millones de personas, y presenta uno de los mayores ratios por euro invertido, tanto en actividad económica generada como en puestos de trabajo creados.

Diversos retos han ido aumentando en los últimos años los riesgos a los que se enfrenta esta industria: el incremento del tamaño y de la complejidad de los proyectos, la internacionalización de las empresas, las restricciones presupuestarias de los países, la exigencia de infraestructuras más sostenibles, la sofisticación de los clientes y los contratos, y la competencia de otros sectores, como el de las nuevas tecnologías, por el escaso talento técnico disponible.

La dificultad para superar estos desafíos ha hecho que, en los últimos meses, compañías relevantes del sector, en España y en el mundo, hayan anunciado importantes planes de reestructuración, e incluso sus quiebras. Para hacer frente a estos retos, el sector necesita acometer una profunda transformación.

Esta semana, durante el Foro de Davos, se ha presentado el estudio El futuro de la construcción, elaborado conjuntamente por el Foro Económico Mundial y The Boston Consulting Group con la activa participación de compañías líderes del sector y de otros actores clave como gobiernos, universidades y asociaciones de la industria.

Este estudio hace hincapié en la imperiosa necesidad de implantar modelos de innovación efectivos que faciliten la introducción de nuevos métodos, procesos y tecnologías.

En este sentido, se han identificado una serie de empresas del sector que ya han destacado por su capacidad de innovar, así como startups que están irrumpiendo con nuevas tecnologías y modelos de negocio. El trabajo propone además diferentes medidas para cerrar la brecha que existe entre la oferta y la demanda de puestos de trabajo, como por ejemplo el acceso a nuevas fuentes de talento, la implantación de técnicas novedosas de planificación de recursos humanos o campañas para promover el atractivo de las carreras en esta industria.

Por otro lado, también es necesario redefinir los modelos de contratación de las obras de modo que se repartan adecuadamente los riesgos que actualmente asumen las diferentes partes, se fomente la innovación y la sostenibilidad, y se tenga en cuenta el coste total de la vida útil de los activos.

Esta importante transformación requiere de un mayor diálogo y una gran colaboración entre los diferentes actores del sector de la construcción, tanto clientes públicos y privados como entidades financieras, ingenierías, constructoras, sindicatos, universidades y entes reguladores. Las asociaciones sectoriales deben fomentar este diálogo en beneficio de todas las partes. Y las grandes empresas están llamadas a ordenar un sector excesivamente fragmentado, como ha ocurrido en otros casos, como en la automoción.

Una profunda transformación, debidamente coordinada con todos los agentes, nos permitirá seguir contando con el sector constructor que la sociedad necesita para continuar con su desarrollo económico y social.

Santiago Castagnino

Partner & Managing Director, responsable global del sector de ingeniería y construcción en The Boston Consulting Group