La despoblación de España

El agro está quedando desierto por falta de rentabilidad económica, todos sabemos que algunos desiertos o casi desiertos, por la fiebre del oro se llenaron de habitantes. Los políticos dicen que hay que llenar los pueblos de servicios; aquí donde estoy los hay… para los que van quedando, los viejos. Otra paradoja es que en Castilla La Mancha se sube el impuesto de bienes inmuebles, cuando casi la totalidad de esos bienes son propiedad de jubilados, eso es la política social.

Los que todavía están en el campo han soportado cerca de doscientos mil robos de cosechas, maquinaria, ganado solo en el año pasado en esta Comunidad. Ninguno sería capaz de dejar su nómina a la intemperie con el sobre abierto. La nómina de los agricultores se ha acabado por años con estas bestiales inundaciones de septiembre.

En los campos desaparecen las especies. Las aves no pueden vivir con tan pocos insectos, porque queremos unas frutas que no tengan manchitas. Se ataca a los productores campesinos mediante precios de ruina y complicaciones burocráticas. La lechuga, el melocotón y otros productos, incluidos los frutos secos, se venden en los supermercados con un 500% de margen, y nadie hace nada, lo mismo que con el aceite de oliva o las patatas. Dice el ministro en funciones que son las leyes del mercado. ¿Qué leyes? Porque la complicación burocrática, los controles sanitarios, la garantía de salubridad que tienen nuestros productos, hace que se incrementen los costes de producción y se compite con los mismos productos, pero con procesos de producción y costes que no son los mismos. Para vender en EE. UU hace falta unos exigentes protocolos de calidad, sanitarios. ¿Con aquellos que competimos, exigimos los mismos protocolos que a nuestros productos? Conclusión: No podemos competir y habremos acabado con el sector primario.

Sin remediar esta situación dan subvenciones para que los jóvenes vuelvan al campo que no es ni será rentable para vivir de él; por eso se queda sin gentes, mientras no cambien muchas cosas en la generación de precios agrícolas y consumo cuya mayor responsabilidad recae sobre el ciudadano que compra.

Resultado: Desaparecen 800 mil pequeñas ganaderías cada año que sustentan aquellos pueblos donde están ubicadas. Los muy listos, entre los que no me incluyo, dicen que son las reglas del mercado. Mientras me como una manzana de Chile, que hasta llegar a mi mano a exhalado a la atmosfera muchos kilos de CO ¡Me sorprenden los listos ¡  Los políticos, las centrales de compras y el ciudadano, no se preguntan por qué ha desaparecido de España el 75% de las plantaciones de frutales. Y, dentro de nada los cereales.

Se quedan vacíos los pueblos porque se eliminan artesanos, ganaderías y explotaciones agrícolas por falta de rentabilidad. Los sueldos no se ajustan a la productividad, están muy por encima de ella.

El Ministro se queda pasmado cuando la entrevistadora le indica que este año ha habido una producción muy baja de aceite en todo el mundo y el precio en España está bajando. En este año, del dos mil diecinueve, se están dejando las aceitunas de Extremadura en las olivas y las naranjas en sus árboles por falta de beneficio; si las hubieran cosechado tendrían que poner dinero de sus bolsillos. Dinero que no  Lo mismo está pasando con la leche, las legumbres que están exhalando co2 en su camino desde Perú o las frutas de Brasil. En eso intervienen las grandes cadenas sometidas al consumidor que mira los precios en los lineales, de ello se encargan las centrales de compras y las grandes cadenas de distribución atacando al productor para poder satisfacer al ciudadano que no tiene conciencia de cómo repercute su decisión de compra en acabar con la ganadería y la agricultura en España. Ese ciudadano que no tiene mucho criterio, aparte del precio, contribuye a que se derrumbe la rentabilidad del campo y, en poco tiempo, sucederá, casi todos los alimentos del campo vendrán de fuera, embalados en millones de toneladas de CO2.

En el pueblo donde escribo esto, hay dos de estos jóvenes, que han cobrado la subvención, han trabajado… y, al final, nada. Como los que abandonaron, antes esas mismas tierras sin rentabilidad ni siquiera para subsistir. Con precios, por ejemplo, de cereales de hace 30 años y gastos para conseguirlos del siglo veintiuno. Vuelvo a insistir: ¿Cual es el precio en términos de destrucción del clima de una fruta que viene de Chile a España, alcachofas y espárragos de China, cual su exhalación al ambiente de CO2 por su transporte? ¿Con las mismas garantías que los espárragos de Navarra?

Es que no queremos entender cómo destruimos nuestro planeta. El consumidor ha acabado con la posibilidad de cultivar en España, legumbres, las patatas, naranjas y puede que olivos.


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis

Las desigualdades sociales tienen aún mayor impacto en el bienestar que las económicas

El informe SEDA Sustainable Economic Development Assessment de Boston Consulting Group, destaca la importancia de considerar factores más allá del PIB para obtener una visión más completa del desempeño de los gobiernos.

Madrid, 28 de agosto de 2019. Los altos niveles de desigualdades sociales, tal y como reflejan las diferencias en el acceso a la atención médica y la educación, por ejemplo, son un obstáculo aún mayor para el bienestar de un país que las desigualdades económicas. Ésta es la principal conclusión de la edición de 2019 de SEDA (Sustainable Economic Development Assessment por sus siglas en inglés), la evaluación anual del desarrollo económico sostenible en más de 150 países de Boston Consulting Group.

Las desigualdades sociales reciben menor atención que las económicas en los debates de los responsables políticos. Sin embargo, el análisis de SEDA 2019 de BCG establece una correlación mucho más fuerte entre la igualdad social y el bienestar que entre la igualdad económica y el bienestar. El análisis también refleja que las personas en países con niveles relativamente altos de igualdad social tienden a manifestar niveles relativamente altos de felicidad.

“Los gobiernos de hoy se enfrentan a enormes desafíos, la disrupción creada por los rápidos avances tecnológicos es uno de ellos”, afirma Joao Hrotko, socio de BCG y coautor del informe. “Esos factores cambiarán lo que se necesita para que los actores del sector público y privado tengan éxito en la próxima década. Los gobiernos, en particular, deben aspirar a lograr una visión más cercana a las preocupaciones reales de sus ciudadanos para abordar problemas potencialmente ignorados, como las desigualdades sociales”.

El poder de un panel multidimensional de control y actuación

El informe también detalla cómo los gobiernos pueden obtener señales importantes, como las relacionadas con las desigualdades sociales, gracias al desarrollo de un marco de control y actuación integral. Ya se ha producido un gran impulso en países como Nueva Zelanda y el Reino Unido que, para ir más allá del enfoque en métricas puramente económicas, como el PIB, han orientado decisiones políticas y presupuestarias en torno al bienestar. El próximo paso puede ser crear un panel de control que evalúe de forma más amplia el rendimiento del país. Dicho marco de control debería incluir además de métricas económicas como el crecimiento real del PIB per cápita, métricas de bienestar–objetivas como la que representa el indicador de SEDA y  subjetivas, como los indicadores de felicidad o satisfacción vital.

El informe de BCG demuestra cómo un panel de control de tres dimensiones puede revelar problemas que se perderían si se emplea una sola métrica. Las puntuaciones de los países en el informe de Felicidad Mundial de las Naciones Unidas (UN’s World Happiness Report), por ejemplo, suelen coincidir con el bienestar, tal como se refleja en una métrica derivada de SEDA: el coeficiente de conversión de riqueza en bienestar. Pero hay muchos países con puntuaciones de riqueza y bienestar de SEDA relativamente altos que tienen índices de felicidad inferiores a los esperados. Solo al estudiar las distintas métricas juntas, un país puede detectar la preocupante divergencia y, después, empezar a investigar cuáles son los factores que la explican.

“Los gobiernos que se centran en una sola métrica, como el PIB, se perderán señales importantes relacionadas con los problemas que su país necesita abordar”, destaca Enrique Rueda-Sabater, senior advisor de BCG y coautor del informe. “El panel de tres dimensiones que hemos desarrollado creará una imagen clara de dónde deben prestar más atención los gobiernos para incidir efectivamente en el bienestar de los ciudadanos”.

 

The 2019 Sustainable Economic Development Assessment

Gobiernos de papel

No sé vosotros, pero tengo la sensación de estar atrapada dentro de la serie “La casa de papel”, donde el objetivo es ganar tiempo como sea para seguir imprimiendo billetes. Nuestros gobiernos de papel nos marean sin compasión para seguir fabricando votos.

Debimos saberlo el día que EEUU eligió presidente a un actor de películas de Hollywood: Ronald Reagan inauguró esta fase tan confusa en la que la política, la celebridad y el entretenimiento se han fusionado. Votar se parece cada vez más a ponerle likes a una buena serie de Netflix.

Ahora nuestros líderes políticos razonan como la haría un Ronaldo o una Kardashian: ¿Qué foto debo hacerme con quien y en qué escenario prefabricado al más puro estilo instagram para ser trending topic hoy?

Todas sus declaraciones en la prensa son exageraciones estratégicas para presionarse unos a otros, o para hacernos creer algo que nos haga valorar más a unos y menos a otros en las encuestas: Pablo se queja de que Pedro no le ha llamado ni una sola vez desde este verano – como si fuese una amante ignorada por su querido – y Pedro se ha convertido en el primero que tuitea el pésame- calculadamente poético y lleno de altos sentimientos- a cada desastre, tragedia o fallecimiento que se produce en el globo.

Los del otro bando no andan mejor, con Santiago y sus declaraciones a lo vaquero del Oeste, o Cayetana y sus pataletas de indignación aireada. Qué decir de Trump, Boris Johnson, Salvini o Macron y Trudeau con sus calcetines de dibujitos y colorines.

Parece esto más un casting de actores aspirantes al Oscar que el escaparate de líderes políticos del mundo desarrollado. Nunca se nos van a olvidar las fotos de Pedro con gafas de aviador en el Falcon … yo sí le daría el Oscar, aunque solo sea porque se lo curra más que ninguno, o gasta más que nadie. Después de todo está rentabilizando ópticamente todos los recursos nacionales a los que tiene acceso gracias al puesto de presidente en funciones.

Todo esto da para muchas risas y satura ríos de tinta impresa y online. Pero francamente, ¿a qué estamos jugando? Como dijo Greta, la niña ecologista con Aspergers, “¡la casa se está quemando y no hacéis nada para apagar el fuego!”.

¿Qué se está quemando exactamente? Pues nuestro derecho a escuchar la verdad para empezar. Nos están tratando como a televidentes tumbados en el sillón en modo encefalograma plano con horas (o meses) por delante sin nada que hacer. Tanto es así que la economía se ralentiza, las operaciones se quedan en espera y nos dejan más horas libres para seguir secuestrados por el espectáculo mediático diario de nuestros líderes electos.

Para seguir  los problemas reales del país y del planeta están sin solución, sin plan, sin presupuesto y sin voluntad de resolución. Todo son declaraciones televisivas de medidas sin anclaje alguno en la experiencia o la práctica. Un brainstorming descabellado donde puntúa más levantar titulares de noticias que demostrar inteligencia, responsabilidad o madurez. Hasta tal punto que el que dice una cosa madura provoca una risotada general, acompañada de más declaraciones a los medios con segundas, entre todos los participantes.

¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos? ¿Votar???? Pero nos han plantado una cámara oculta tipo “inocente inocente” o qué? ¿A ver cuántas veces vamos a votar sumisamente otra vez antes de montar en cólera? ¿Saldrán entonces los Pablos, Pedro, Albert y compañía riendo y aplaudiendo nuestra cara de incredulidad ante semejante broma siniestra, mientras gritan “Inocente”?

Desgraciadamente no tenemos la sartén por el mango. El mango lo tienen los secuestradores protagonistas de estos gobiernos de papel. Sólo ellos pueden acabar con las películas y calzarse una buena sacudida de realidad.

En mi negocio el cambio siempre empieza por tomar responsabilidad de los resultados: “me he dado cuenta de que he hecho o he dicho, o me he equivocado …” Se llama crecimiento personal. Es duro y sabe amargo, pero es la vía a convertirse en un líder de verdad y no de mentirijillas.

Podríamos pedirles a nuestros líderes políticos que se escribieran cada uno una carta secreta a sí mismo con todos los fallos y errores que se atrevan a poseer -como decimos en inglés, “own your mistakes”-. Luego tendríamos que obligarles a repetir la carta todas las veces necesarias hasta que dejasen de dramatizar a lo Paulina Rubio y empezasen a sentir su mano temblar con el sentimiento incontrolable de gravedad que entra al escribir la verdad.

O podrían ellos contratar a un coach que les dé un repaso de cojones -con perdón-. Si Rivera dice “jodidos” en el congreso, se abre la veda: todos podemos decir tacos impactantes cuando queremos llamarle la atención a él y a todos sus ecuaces. Podrían invertir algo de tiempo y dinero en contratar a alguien que les hiciese enfrentar lo que dicen con sus gestos y sus aspavientos mediáticos mientras pretenden convencernos de que están formando un gobierno sólido para la nación.

Pero no. No contratan a coaches así porque eso no da votos y no les hace ganar tiempo que no merecen frente a las cámaras ni les ayuda a seguir acumulando votos basados en percepciones manipuladas. Son capaces de gastarse una millonada en alquilar un plató de televisión para practicar sus gestos calculados y perfeccionar actuaciones de credibilidad antes de un debate. Es más de lo mismo: inversión en la mentira y huida de la verdad.

Con tal de salir por fin de esta eterna novela latinoamericana y no tener que votar quince veces más, yo le regalo gustosamente el coaching de la verdad, la responsabilidad y el servicio al ciudadano –en lugar de a sí mismo – al primero que me llame.


Pino Bethencourt 
Coach y fundadora del Club Comprometidos

¿En qué consiste la pericia caligráfica?

María José Vega Intriago, consultora de RRHH y perito judicial caligráfico, explica en qué consiste la pericia caligráfica, qué utilidades tiene y cuál es el proceso de trabajo. Además, detalla las implicaciones que tiene la pericia caligráfica frente a las nuevas tendencias y a la transformación digital.

Incendiarios y violadores

Nos sorprende que un cocodrilo sea tan tierno como para transportar los huevos, de un sitio a otro hasta que nacen sus hijos, o que una pantera sea amorosa y coja con sumo cuidado por el cuello a sus hijos. En otra escena veremos a ambos con una ferocidad inusitada. Ese es el funcionar de todos los cerebros y del nuestro. Se pasa de la empatía a al ataque feroz.

Lo que pasa es que el resto de animales no proyectan sus contenidos mentales, biográficos, sus envidias, sus venganzas; no tienen habitantes en su mente, ni historias personales, personajes nefastos  a los que atacar proyectándolos en el afuera. Para los ataques no necesitan darse explicaciones porque forman parte de su subsistencia.

Y el humano está habitado por historias biográficas, por presiones grupales y otros incentivos para romper las barreras que impiden que seamos la pantera que ataca. Seres con débiles defensas para mantener bajo control los instintos en este caso de muerte dado su escaso desarrollo como humanos. Porque un violador quiere matar la esencia de la persona. Y el incendiario odia la vida, quiere vengarse. Traté  a uno de ellos, el ataque era contra su padre, proyectado en un bosque de pinos. Una persona con un bloqueo emocional y una débil inteligencia.

Multitud de humanos que viven imitando. Se ha creado para ellos los influenciadores. Hasta llegar a ser una manera de vivir. Y esto está en el fondo de los violadores, de los incendiarios.

El hecho de que los medios visuales pongan con todo detalle un incendio y jamás una descripción detallada, hecha por biólogos, ambientalistas y otros expertos que describan el daño terrible que supone a la vida de todos. Hace que solo vean lo que les escita, en muchos casos sexualmente. El incendio. Este cocodrilo humano a pasado a un funcionar feroz, y anteayer era un ser amable. Y que se publique que la catástrofe de Canarias la produjo un señor que está en la calle con cargos. Indica que la sociedad, todos nosotros, los jueces y los políticos que legislan, tienen un sentimiento vago, difuso de lo que significa para el planeta y el cambio climático los incendios. Acuso a ellos y  mis vecinos que dejan secar los arbolitos de sus aceras de esa frialdad  de la mirada, que se adivina en los ojos del felino previo al ataque. Forma parte de la falta de sensibilidad para sentir lo vivo.

Los violadores aparte de pasar a un funcionar cerebral con estructuras de los animales depredadores que tenemos dentro, también imitan, pero hay algo más, no conocen la sexualidad humana, son unos frustrados porque solo le funciona el órgano si hay violencia, si discuten con su pareja. Desconocen el amor-sexo. Y otra cosa, es que lo hacen en grupo para demostrar a los amigos que son muy hombres, que la manada entera los es, porque como todos los seres imitativos no saben, ni están seguros si son suficiente hombres o no. Por eso nos levantamos cada mañana temiendo la aparición de otra manada. U otra conducta imitativa, el ultimo que se ha caído en un precipicio haciéndose una autofoto, otra conducta de imitación para pertenecer al grupo de los “auto”, para dar alimento a un leve exhibicionismo. De pertenecer a un grupo.

Y el punto final. Los medios deben ser acusados de desconocer lo elemental del ser humano, rectifico, en parte viven de eso, de dirigirse a la parte elemental con sus televisiones basura y sus titulares de lo más excéntrico, violento o canalla.  Creo que están activando a las personalidades imitativas, personalidades “como sí” poniéndoles delante la ocasión es para imitar.

Ya los políticos que no perciben la naturaleza, ni la ciencia, ni la cultura y se manifiesta en sus programas y en su conducta, que podría aplicarse en la mejora como humanos.


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis

El gap entre los técnicos y el negocio

Héctor crea scripts para aprovisionar recursos en la nube para la empresa farmacéutica en la que trabaja. Preguntado por el negocio, responde: No me interesa.

Mario es Kaggel Master. Su pasión es la ciencia de datos. Conoce todos los recursos para encontrar relaciones entre variables. Los nombres de las columnas de las tablas que le gustan son: columna1, columna2… ¿El contenido de las columnas? No le interesa. Lo suyo es la abstracción pura. El contenido es cosa del negocio, lo suyo son los algoritmos.

Jonás da su amena charla sobre IA. Al principio de la misma arranca Unity, un motor de videojuegos. En la pantalla se ven dos muñecos tirados en el suelo. Jonás aplica un algoritmo para que aprendan a andar. Los muñecos se ven reforzados cuando la altura de los hombros se va alejando del suelo. Mientras cuenta su charla, los muñecos realizan movimientos espasmódicos y aleatorios. Poco a poco van gateando. Al final de la charla vuelve a Unity. En media hora que ha durado su alocución, los agentes humanoides se han levantado y hacen algo parecido a caminar. El algoritmo ha funcionado.

Fernando, organizador de uno de los eventos sobre IA es director de tecnología de una conocida caja de ahorros. ¿La relación entre el talento y el negocio? Es difícil, responde. En una competición los concursantes encontraron una correlación casi perfecta entre dos variables desconocidas para ellos. Una variable era la fecha de abandono de la póliza del seguro. La otra era el fallecimiento del asegurado. Esa correlación ya la conocíamos, asevera con sorna.

Se tiende a decir que no hay talento. Que faltan skills de las nuevas competencias en Big Data e IA. Pero lo cierto es que hay miles de jóvenes que disfrutan usando, refinando y creando algoritmos para problemas inventados por ellos. Por pura diversión. Son los frikis. Inteligentes, inquietos y creativos.

En el otro lado están las empresas a las que el día a día les impide abordar nuevos proyectos. Proyectos novedosos, de esos de los que se oye tanto hablar. No saben siquiera lo que se puede hacer, les suena que deberían hacer algo, pero no saben por dónde empezar.

Tradicionalmente los informáticos de una empresa lo sabían todo sobre el negocio. Los programadores sabían sobre pólizas, almacenes o cuentas corrientes. Hoy es difícil encontrar alguien que sepa tanto sobre Deep Learning como de nóminas.

El gap entre el negocio y los frikis es enorme. Los primeros no saben qué recursos algorítmicos existen. Los segundos no saben a qué asunto práctico aplicar su sabiduría. El resultado es un gigantesco malgasto del talento.

Antonio Orbe

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Evolución y desafíos de la comunicación jurídica

Mercedes Asorey, directora de comunicación y desarrollo de cliente de Gómez-Acebo & Pombo, detalla en un nuevo vídeo de PROA Comunicación la evolución de la comunicación jurídica en los últimos años, detallando además los desafíos para las firmas jurídicas en temas de comunicación.

Liderar sin mentiras, ¿es posible?

En nuestros tiempos el plástico lo ha invadido todo de tal manera que unos cuantos valientes – muy sufridos, hay que decirlo – presumen de vivir sin plásticos. Salen en reportajes en la televisión trabajando como tontos para no usar ni un solo envoltorio de plástico a lo largo del día. Hay que admirar su disciplina y su fervor. Pero más admirable aún sería llegar a liderar sin mentiras, ¿no os parece?

Sorprendida de cómo ha ido aumentando en estos años la cantidad de envoltorios plásticos que debo quitar de cualquier producto comprado para llegar a emplearlo o comerlo, constato que las mentiras para cubrir el expediente también han ido aumentando paulatinamente. O quizás sólo se han modernizado y escalado a una nueva dimensión gracias a la tecnología. ¿Se puede llegar a liderar empresas o países #sinmentiras en la era del #fakenews?

Hace poco una clienta me decía cómo estaba cansada y harta de tener que jugar el juego de las fotos y los eventos para mantener su reputación de ejecutiva solvente y consejera de primera. Fulanita, que así la vamos a llamar, es una mujer con una trayectoria profesional de más de treinta años en la que ha tenido que arriesgarlo todo más de una vez por mantener su integridad y ser fiel a su sentido del deber. Pero desde hace algunos años vive dividida entre la que quiere ser y la que tiene que ser. Y no es la única.

Fulanita se escapa a hacer largos viajes hasta el fin del mundo tres veces al año. Se larga de Madrid todos los fines de semana para disfrutar compulsivamente de la montaña o la playa como que no hay mañana. Su otro yo cumple con sus deberes de ejecutiva y consejera de lunes a viernes. Hasta aquí todo suena normal. El problema es que a menudo tiene que morderse la lengua en reuniones críticas por no ganarse fama de peleona. O debe sentarse a comer, sonreír y hacer conversación con otros ejecutivos o consejeros que todos conocemos por sus nepotismos, su sonrisa retorcida, sus abusos de poder o sus chapuzas interesadas.

Fulanita me cuenta que envidia lo bien que se mueve otra directiva importante, a la que llamaremos Menganita. Fulanita admira lo bien que Menganita aguanta desplantes en sus propios eventos, a los que vienen ciertos ejecutivos de moral “fluida” a robar clientes entre los invitados cuidadosamente seleccionados de Menganita. Mentirosos, negociantes que siempre barren para casa, cuyos amigos más cercanos suelen tener esa pinta tan pasada de rufianes de guante blanco, y que cuando te dan la mano te cogen un brazo y dos piernas.

Yo he presenciado a Menganita montar una bronca de órdago con un ejecutivo – lleno de títulos nobiliarios, condecoraciones de revistas empresariales y premios empresariales varios – porque le estaba tomando el pelo con esa confianza digna del que tiene la sartén cogida por el mango: “porque yo lo valgo” dicen sin pudor todos sus gestos igual que las modelos del conocido anuncio de cosméticos.

Menganita elige sus batallas. Las broncas necesarias en las que ha entrado para defender la verdad, la transparencia, la objetividad y la justicia le han salido caras. Se las han hecho pagar con salidas forzosas de puestos prestigiosos, o la pérdida de contratos jugosos. O la han ninguneado dejando de publicar ni una triste reseña sobre sus grandes logros mientras sacan un reportaje a doble página en color sobre lo estupendo que es el conde tres veces ganador del premio “Mejor de todos los mejores” de esta revista o ese periódico. Seguro que mientras me lees recuerdas a todas las fulanitas, menganitas y fluidos – con o sin títulos- de tus últimos diez años … esto no es nada raro, y tampoco es nada nuevo.

¿Qué significa ser un fake?

Para muchos este es el precio de hacer negocios. Es el precio que hay que pagar por pertenecer a ciertos grupos. No ocurre sólo en las élites. Todos los grupos humanos tienen sus pequeños secretos e intercambios ocultos. En todos se ha montado una jerarquía de poder, y en muchos, en muchísimos, esa jerarquía de poder ha recurrido al prácticas poco transparentes para mantenerse arriba durante generaciones.

Por eso es mucho más fácil vivir sin plásticos que vivir sin mentiras. Quienes osan desafiar los órdenes establecidos deben enfrentarse a todo el grupo que protege – y se beneficia – del orden establecido. No hay más que pasear por el barrio de Salamanca para escuchar en cualquier esquina el acento Chavista y contemplar cómo ese dinero sucio riega sin pudor la economía inmobiliaria de uno de los barrios más prósperos de Madrid.

¿Pero cuál es el precio que pagamos por dejarnos meter en las mentiras y contagiar por la suciedad de otros? Ese precio no es tan obvio porque no se paga en el momento. No dejamos de ganar dinero o recibir invitaciones a eventos inmediatamente. No. Seguimos jugando el juego de la mentira desdoblándonos en dos, como Fulanita. Sonreímos para la foto de portada mientras contenemos las náuseas por dentro. Náuseas que crecen año tras año, buscando sedativos que aplaquen la profunda desazón de saber que uno tiene más éxito por mentir y consentir que por lo que realmente aporta: alcohol, ansiolíticos, drogas o sexo, cualquier compulsión que apague un ratito ese sentimiento desagradable de ser un gigantesco Fake.

Ser un fake significa además vivir constantemente con el miedo a ser descubierto. Es una bola de nieve que llama a otra, y luego a otra, y uno va rodando cada vez más en una viscosidad espantosa que se le nota en la cara y se le ve en la mirada, sobre todo porque la esconde. Es un camino que nunca acaba bien. Aunque uno llegue a la tumba con tanta guarrería pudriéndole el alma, el legado físico y emocional que deja a sus herederos rezuma la misma culpa secreta. Véase la cantidad de herederos fastuosos cuyas vidas han sido tan perras que se han auto-liquidado a sí mismos sin previo aviso.

Liderar sin mentiras es para valientes. Requiere mucho coraje montarle una bronca al conde “porque yo lo valgo” y perderlo todo frente a su ejército de mentirosos y encubridores mutuos. Hacen falta corazones muy, muy grandes para cargar con el sufrimiento, las caídas en desgracia y las sutiles – ¡a veces voraces! – humillaciones que les caen a quienes cuestionan las jerarquías corruptas …

Y en un mundo dominado por Twitter, Facebook, ejércitos de bots programados para difundir bulos, o los nuevos “Deep fakes” (tecnología capaz de imitar la voz y los gestos de una personalidad pública en un vídeo diciendo o haciendo algo inimaginable), vivir sin mentiras se convierte en una desesperada aventura para tristes soñadores o locos sin donde caer muertos.

He aquí donde la poesía y los cuentos de héroes de toda la vida atrapan la política de altos vuelos y la élite ejecutiva del IBEX35 o el Forbes500. Donde todos los hombres somos iguales de nuevo. Donde nos definimos por nuestros actos y por nuestras omisiones. Más frente a nosotros mismos que frente a cualquier otro. Y donde todos, más aún los más villanos, admiramos profundamente a quienes se atrevieron a decir o hacer la verdad y sufrir las consecuencias.

Para quienes han llegado hasta aquí en este artículo y han elegido ser héroes, os dejo esta estrofa de una canción del grupo mexicano Elefantes (“Soy Así”, disponible en Youtube):

“A veces gano, a veces pierdo, pero prefiero naufragar a no salir nunca del puerto.  Y soy así, igual que tú. Quiero morir en el intento una vez más. Quiero vivir y no arrepentirme jamás. ¡Nunca más!”


Pino Bethencourt 
Coach y fundadora del Club Comprometidos

¿Cambiaste tu marca preferida por razones medioambientales?

Boston Consulting Group (BCG), Global Fashion Agenda (GFA), y Sustainable Apparel Coalition (SAC) han publicado una nueva edición de Pulse of the Fashion Industry, un informe que evalúa anualmente factores medioambientales y sociales de la industria de la moda en términos de Pulse Score (indicador de sostenibilidad que emplea el informe).

Madrid, 20 de agosto de 2019. La concienciación sobre las prácticas medioambientales y sociales está creciendo entre los consumidores. La nueva edición del informe Pulse of the Fashion Industry incluye las conclusiones de una amplia muestra basada en una encuesta realizada en cinco países. Más de un tercio de los consumidores encuestados afirman haber cambiado su marca preferida por otra debido a cuestiones relacionadas con las prácticas responsables.

Sin embargo, los datos de esta edición del informe revelan que la sostenibilidad aún está lejos de ser una consideración clave en las decisiones de compra. “Por lo tanto, corresponde a los líderes de la industria impulsar un impacto a gran escala e influir en las percepciones de los consumidores”, destaca Joan Sol, socio de Boston Consulting Group.

Los datos de la nueva edición del informe revelan además que el ritmo del progreso en materia de sostenibilidad en la industria de la moda disminuyó un tercio en 2018, frenando una actuación que contrarresta el impacto perjudicial del rápido crecimiento de la industria. A no ser que mejore la tendencia actual del Pulse Score (índice de puntuación del informe), la moda continuará contribuyendo al cambio climático, aumentando el riesgo de que no se logre el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 1.5 grados centígrados durante el resto de este siglo.

El Pulse Score ha aumentado cuatro puntos en la nueva edición del informe, de 38 a 42 (sobre 100). En la edición del año pasado aumentó seis puntos, por lo que la velocidad del progreso en el último año ha disminuido un tercio.

El progreso en sostenibilidad es insuficiente para combatir el crecimiento de la industria

Como se detalla en las conclusiones de 2019, el ritmo de cambio positivo no coincide con el crecimiento proyectado de la industria de la moda. Las estimaciones sugieren que en 2030 la industria mundial de ropa y calzado habrá crecido un 81%, alcanzando 102 millones de toneladas, ejerciendo así una presión sin precedentes sobre los recursos naturales. Si el Pulse Score se mantiene en su trayectoria actual, la brecha entre la producción de la industria y la puntuación del indicador continuará ampliándose, y las consecuencias perjudiciales del aumento de la producción serán aún más difíciles de superar.

El crecimiento del Pulse Score ha disminuido en un tercio en 2018

El informe desvela que la industria de la moda ha logrado progresar en su rendimiento social y medioambiental en el último año, pero a un ritmo más lento que en años anteriores. La mejora se debe principalmente al rápido progreso entre las marcas que se encuentran en las primeras etapas de su camino hacia la sostenibilidad y han implementado medidas fundamentales en la estrategia, la dirección y el establecimiento de objetivos. Mientras tanto, el progreso, como se refleja en el indicador, se ha frenado entre las compañías más grandes que deben averiguar aún cómo escalar modelos de negocio disruptivos y aprovechar tecnologías innovadoras. Sin embargo, son varias las empresas grandes que han implementado prácticas sostenibles prometedoras que el Pulse Score no mide actualmente, por lo que su impacto no se ha incluido todavía en la puntuación.

Cómo acelerar el ritmo

De acuerdo con el informe, resolver los desafíos de escala y desarrollar tecnologías disruptivas conducirá a nuevas formas de hacer negocios. Los gobiernos y las empresas también deben colaborar, y los inversores deben instar a sus participadas a mejorar sus prácticas sociales y ambientales.

Morten Lehmann, director de sostenibilidad de Global Fashion Agenda, destaca: “Estas últimas conclusiones remarcan la gran necesidad de que toda la industria se una para acelerar el cambio. Sin embargo, algunas transformaciones requerirán la cooperación entre los responsables políticos y las partes interesadas en toda la cadena de valor”.

Por su parte, Sebastian Boger, socio de BCG, explica: “Es muy alentador ver finalmente un cambio en el sentimiento de los consumidores. Nuestra investigación desvela que la sostenibilidad está pasando de ser una consideración secundaria a un factor de decisión fundamental. Más de un tercio de los consumidores encuestados ya han cambiado su marca preferida por razones medioambientales y sociales”.

Amina Razvi, directora ejecutiva de Sustainable Apparel Coalition, afirma: “Para lograr el cambio requerido, debemos colaborar y establecer compromisos para poner fin a las prácticas perjudiciales de nuestra industria. Necesitamos escalar nuestros esfuerzos para evaluar los impactos a través de un marco común y aumentar las mejoras en el rendimiento de la sostenibilidad a nivel mundial”.

Pulse of the Fashion Industry

Informe completo

El botellón tiene consecuencias

Dirigido a los políticos que quieren los votos de los jóvenes bebedores y hasta ahora les habilitan espacios para ello, deben saber que:

El consumo repetitivo de alcohol durante la adolescencia puede afectar a las funciones cerebrales en las generaciones futuras, lo que podría poner a su descendencia en riesgo de enfermedades como depresión, ansiedad y trastornos metabólicos. La amígdala parece jugar un papel en el consumo excesivo de alcohol, siendo dañada por episodios repetidos de intoxicación y abstinencia. El alcoholismo se asocia con una atenuación de la activación en las redes del cerebro responsables del procesamiento emocional, incluyendo la amígdala. La proteína quinasa C-épsilon en la amígdala parece ser crítica para el desarrollo de los trastornos por la ingesta excesiva de etanol.

“El consumo excesivo de alcohol en adolescentes no sólo es peligroso para el desarrollo cerebral de los adolescentes, sino que también puede afectar al cerebro de sus futuros hijos”, afirma Toni R. Pak, profesora asociada en el Departamento de Fisiología Celular y Molecular de la Escuela de Medicina de la Universidad Loyola Chicago en Estados Unidos.

En un estudio realizado por este departamento, encontraron “159 cambios en los genes de la descendencia de madres que bebían, 93 cambios de genes en la descendencia de padres que consumían alcohol en exceso y 244 cambios de genes en los hijos de madres y padres ambos expuestos al consumo excesivo de alcohol”.

La investigación es la primera en mostrar una vía molecular sobre el motivo por el que el consumo excesivo de alcohol por cualquiera de los padres puede causar cambios en la salud neurológica de las generaciones posteriores, según los autores. La nicotina hace el efecto de la acetilcolina. Van las dos a parar a receptores neuronales, pero una vez que se ha ido subiendo la dosis de droga, esos receptores pierden eficacia receptora y se necesita más y más droga. El nivel normal del cerebro ya no hace efecto y aparece el vacío, la desazón, el malestar de la carencia de la sustancia natural, la acetilcolina.

La nicotina también afecta fuera del cerebro, incrementa el ritmo cardíaco, sube la tensión, envejece la piel por su efecto vasoconstrictor que disminuye el riego de la misma y por tanto su nutrición; en fin, pone al sujeto en actitud de lucha. Por eso los tímidos la necesitan, los coloca en un nivel de estrés necesario para decidir, un placer en sí mismo para el que no tiene medios mentales en ese momento para salir de una situación.

Procesos neurobiológicos

No basta con mirar el teléfono, hay que estar enganchado tres horas. Y, como con todas las drogas, incluidas las duras y las blandas, se dejan otras tareas que el cerebro ya no interpretará como recompensa: estudiar, una conversación cara a cara, hacer las tareas escolares, eso ya no es recompensa. Las conductas adictivas constituyen un trastorno mental, tal y como ha demostrado la investigación científica y las neurociencias. Existen procesos neurobiológicos y medioambientales involucrados en el comportamiento de las adicciones tanto a sustancias (tabaco, cocaína, cannabis, alcohol…) como sin ellas (juego, sexo, alimentación…) y muchos miles en marketing para llevar a los niños desde los doce años a la adicción al juego.

La persona que recurre a las adiciones del cualquier género y se convierte en adicto es porque le faltan recursos mentales o emocionales, o del entorno afectivo, o no sabe frenar las presiones del ambiente y, seguramente, tiene poca amplitud del menú que nos ofrece la vida para disfrutar. Esto se manifiesta cuando la vida requiere de nosotros emplear todos los recursos. El adicto le faltan recursos y se defiende achicando su emocionalidad.

“El motivo de que se cuestione la adicción como un trastorno mental quizá se debe, entre otros motivos, al desconocimiento de los mecanismos neurobiológicos que subyacen a estas conductas y que la investigación en neurociencias comienza a aclarar”, según explica Nora Vokow, directora del National Institute on Drug Abuse de Estados Unidos. En su opinión, “el concepto de adicción como un trastorno de la mente desafía valores profundamente arraigados en la opinión pública sobre autodeterminación y responsabilidad personal que señalan el uso de drogas por estas personas adictas como un acto voluntario y hedonista, algo poco real”.

No es verdad que se fuma o se toman dogas por la libertad personal porque el cerebro está atrapado y descompuestos los mecanismos del placer y del aprendizaje. Pero las drogas también son las ideologías, y de las peligrosas, como ya demostró Cervantes. “El Quijote” veía la realidad a través de los libros. Algunas catástrofes y crímenes de las guerras y las revoluciones se originan en unos pocos adictos a ideologías, siguen como el Quijote unas lecturas, aunque ahora, no de caballerías; pero, todo lo que ven lo referencian a su ideología.


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis