Alfonso Vara —— “Una ciudadanía desinteresada con las noticias está desprotegida frente a la manipulación y la polarización”

Alfonso Vara Miguel es profesor titular de Periodismo en la Facultad de Comunicación (FCOM) de la Universidad de Navarra, donde imparte las asignaturas de Economía y Periodismo Económico, además de contabilidad y finanzas en el Máster en Reputación Corporativa (MERC). Es también miembro del Center for Internet Studies and Digital Life y coautor de la edición española del informe Digital News Report. Este proyecto, elaborado en colaboración con el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford, aborda los hábitos de consumo informativo de los ciudadanos en 46 países, entre los que se encuentra España. Por este motivo, PROA Comunicación aborda con el profesor e investigador las principales conclusiones de su última edición, publicada recientemente.

 

¿Cómo surge la iniciativa del Digital News Report del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford? ¿Cuál es su propósito? ¿Y qué papel juega la Universidad de Navarra en el proyecto?

Hace 12 años, el Instituto Reuters de la Universidad de Oxford comenzó un proyecto que trata de investigar de qué manera los ciudadanos de algunos países están cambiando sus hábitos de consumo informativo. Aunque las preguntas son de ámbito general, el foco se puso en el consumo de noticias de hábitos digitales. Hace justo 10 años, la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra se unió como socio académico del proyecto.

En la edición de 2023 no ha habido grandes cambios metodológicos, pero se han alcanzado 46 mercados distintos. Eso lo convierte en el estudio más amplio y exhaustivo en términos de número de personas encuestadas. Por nuestra parte, desde la Universidad de Navarra participamos en la elaboración y el diseño del tipo de preguntas y en la explotación científica de los datos. Además, proponemos nuevas preguntas que pueden interesar especialmente para España y realizamos un análisis más concreto de las principales tendencias que observamos a nivel nacional. Esto explica que se compartan dos vertientes del informe: una general que muestra datos globales y otra específica de España que elaboramos desde la Universidad.

 

Los datos de la última edición del Digital News Report reflejan un panorama del consumo de la información dinámico y fragmentado, pero con tendencias que se consolidan. En esta edición, el informe parte con tres indicadores que sintetizan el modo en que los españoles interactúan con las noticias: el interés en la información, el grado de credibilidad en las noticias, y la percepción crítica del periodismo. ¿Qué hallazgos del informe destacarías en estos tres indicadores?

En primer lugar, sigue creciendo la desconfianza a un mayor ritmo que en otros países analizados: un 40% de los españoles no se fía de los medios de comunicación, frente a un 33% que sí. En segundo lugar, el desinterés por las noticias también aumenta: hace 5 años, más del 80% de los encuestados tenía interés en las noticias, pero este porcentaje se ha ido reduciendo de manera paulatina 30 puntos menos, hasta alcanzar el 50%. Y, por último, en esta edición hemos incluido un par de preguntas relacionadas con la percepción pública del periodismo. En concreto, preguntamos si escuchan de manera habitual críticas al sector: alrededor del 58% las había escuchado en su entorno familiar y por supuesto en el ámbito político.

A partir de estas tres grandes pinceladas, concluimos que hay un nutrido grupo de ciudadanos que ha decidido reducir su consumo de noticias o evitarlas, de manera deliberada decide no estar informado (alrededor del 30%) por agotamiento, pero también por desconfianza. Este asunto nos parece problemático de cara a la calidad democrática: una ciudadanía desinteresada y que no presta atención a los asuntos públicos está desprotegida ante la manipulación y la polarización y las fake news. También es verdad que esto no abarca a todos: hay ciudadanos que han optado por otras vías de información.

 

Con respecto a esas nuevas vías de información, un aspecto positivo que refleja el informe es que una parte de las audiencias -en particular las nuevas generaciones- optan por buscar y seleccionar formas alternativas de informarse, a través de formatos y canales diferentes a los tradicionales. Es el caso del auge de los pódcast en España, que tienen una enorme popularidad (45%). ¿A qué crees que se debe en esta diferencia de España con respecto a otros países?

En el estudio no preguntamos los motivos por los que escuchan podcast, pero pensamos que se debe a que es un formato que va muy alineado con el tipo de escucha que buscan los ciudadanos por su estilo de vida hoy en día: es escucha móvil y conveniente, que se puede reproducir en cualquier momento y que no está atada necesariamente a la actualidad. Además, es un formato realizado de manera muy natural y sencilla: muchos de los podcast no son profesionales y no están vinculados a grandes marcas periodísticas. Sin embargo, por el hecho de ser especialistas en algún tema concreto (ciencia, tecnología, economía y negocios, estilo de vida, etc.) se están haciendo muy populares. De hecho, la categoría de podcast estrictamente informativos es solo la tercera: no es la que más se escucha.

 

El informe también recoge los hábitos y actitudes de los españoles hacia la información económica. ¿Qué aspectos os han llamado la atención?

En la edición de este año decidimos incluir el impacto de la inflación y al aumento del coste de vida, ya que, al plantear el estudio, vimos que preocupaba a los ciudadanos de muchos países. A partir de ahí, preguntamos cuáles son sus principales fuentes de información y si comprendían la información económica.

En el caso de España, la principal fuente de información económica son los medios generalistas: el 39% acude a ello. En segunda posición, el 32% pregunta en su entorno familiar y amigos, como fuentes de información económica. En tercer lugar, se sitúa una fuente que nos sorprendió: los expertos con un perfil público independiente (26%). Por último, se encuentran los medios económicos especializados. Además, en línea con el desinterés que hemos abordado antes, un 18% de los españoles no presta nunca atención a las noticias económicas.

En cualquier caso, hay diferencias por edad y perfil socioeconómico: los ciudadanos de ingresos más altos tienden a informarse más por medios especializados y los más jóvenes acuden más a amigos y familiares.

 

Por último, y teniendo en cuenta todo este escenario del consumo de la información que refleja el Digital News Report, ¿qué recomendaciones darías a las empresas y organizaciones que buscan de manera proactiva que sus hechos noticiables y mensajes lleguen con eficacia a la población española?

Lo primero que hay que tener claro es que no existe una única audiencia. Incluso hay segmentos de audiencia que, dependiendo del momento, se comportan de una manera diferente. Por eso, son imprescindibles las buenas investigaciones de mercado que permitan comprender las necesidades de información que tienen cada uno de esos grupos poblacionales.

En segundo lugar, se ha prestado mucha atención a la desconfianza, pero emerge con fuerza un problema anterior: el desinterés. En este sentido, creo que los medios de comunicación tienen que ganar la batalla y para ello han de conocer mejor qué está ocurriendo para que un porcentaje elevado de la ciudadanía esté optando por no informarse: si es un problema de cansancio, desconfianza, agotamiento emocional ante el cúmulo de noticias negativas (pandemia, guerra de Ucrania, elecciones muy polarizadas, etc.). Por eso, es fundamental que los medios recuperen su interés como paso previo a la confianza y eso supone conocer a la perfección a todas sus audiencias. Por ejemplo, los chicos de 18 años no consumen las noticias como lo haríamos nosotros. De hecho, el propio concepto de noticia para ellos, posiblemente, es distinto al nuestro: nosotros asociamos a un soporte o medio tradicional, mientras que para ellos los contenidos que tengan algo que ver con lo actualidad pueden ser noticia, independientemente de que no lo publique un profesional o un medio. Un tiktoker que hable de fichajes de fútbol lo pueden percibir como noticia. Por otro lado, con respecto a la confianza, hay un elemento positivo y es que aumenta con el consumo que ellos mismos realizan: se fían más de los medios que consultan habitualmente. Esto lo denominamos “efecto tercera persona”. Relacionado con este aspecto, también vemos que hay un mayor porcentaje de credibilidad hacia esos medios y marcas que consumen más.

En cualquier caso, pensamos que recuperar esa confianza y credibilidad es una tarea que no solo corresponde a los medios, sino a las instituciones, organizaciones, empresas y otros actores de la sociedad. Para ello, nada mejor que el buen periodismo de calidad y el respeto a la profesión periodística. Pero entendemos que la situación económica de las empresas informativas perjudica este aspecto y no es la idónea.

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