Almeida y el liderazgo

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El inversor y filántropo Warren Buffett dijo que “sólo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo”. Pues bien, la marea ha bajado de golpe y ¡de qué manera!. No recordamos una bajamar igual; en el momento en que escribo estas líneas tenemos en España 3.434 muertos y lo que nos queda. En una crisis que no recuerda nadie de mi generación ni de la de mi anciano padre, las máscaras de cada quien se derriten y aparece lo que hay. Estamos como en el cuento de Hans Christian Andersen, El Traje Nuevo del Emperador, en el que resultó ¡qué el Rey iba desnudo!

Y es que estamos muy desnudos de contenido. Se ha inaugurado un nuevo estilo de rueda de prensa y ahora, para preguntar al Presidente y a los Ministros en las comparecencias con motivo de la crisis del coronavirus hay que pasar la selección del Secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver. Así, se formulan y responden preguntas previamente seleccionadas donde no cabe la posibilidad de repreguntar. Esto en Estados Unidos, Francia e Italia es impensable. Las preguntas se hacen sin censura. ¿Puede ser que aquí estemos desnudos de contenido y no podamos dar pasos más allá del argumentario?; los líderes saben enfrentarse a preguntas incómodas, a situaciones incómodas y pueden improvisar porque el argumentario de la coherencia lo llevan de serie.

Y parece que ese argumentario de la coherencia lo tiene el Alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; responde a preguntas incómodas; se enfrenta a situaciones incómodas y toma decisiones incómodas pero convenientes por el bien de todos los que vivimos en Madrid. Y donde lo que abunda a nuestro alrededor es la desnudez de contenido emerge un líder dotado de sentido común y capacidad de gestión. Almeida decide con rigor y anticipación y todas sus intervenciones públicas han sido claras, comprensibles y han tenido mucho eco en las redes sociales donde los que hasta hace poco se mofaban de él han terminado reconociendo su capacidad para liderar una crisis sin igual. Almeida encarna la capacidad de gestión por encima de la ideología; la unidad y la no confrontación para centrarse en la resolución del problema.

Es ahora cuando la marea está muy baja y se ve muy bien quién está desnudo cuando sale a relucir una inteligencia muy por encima de la media. La actitud de Almeida frente a una situación extrema ha sido dar la cara desde el primer momento anticipándose a las medidas tomadas por el Gobierno. De los 549 millones de euros de superávit de 2019 el Alcalde querría destinar 420 para adoptar medidas económicas y sociales para paliar los efectos del coronavirus; la Ley de Estabilidad y el Gobierno no permiten hacer uso de este superávit y Madrid solo dispondrá de 20 de esos 420 millones.

Lo que sale a relucir de Almeida es una genuina preocupación por la eficacia y por los ciudadanos. Vamos más allá del argumentario. Los principios, los valores y la preparación no se improvisan. Dice Almeida que “Madrid unida es imbatible. Nuestros valores y el orgullo de ciudad nos harán salir adelante”. Yo también lo creo, Señor Alcalde y también creo que esta vez el cuento de Andersen tendría otro final y el niño diría: ¡Qué el Rey iba vestido!

 


Lucía Casanueva
Socia directora de Proa Comunicación

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