¿Cómo funciona el cerebro?

Rafael Yuste, un español, en la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York desde el programa que está estudiando el cerebro en EEUU, se han dado diez años de plazo. Así que fíjese las simplificaciones que están funcionando por ahí.

“Es un tipo de investigación de exploración, como llegar a un continente nuevo y verlo por primera vez. Muchas de las lecciones que hemos aprendido y que aún estamos aprendiendo eran imprevisibles hace muy poco. Se utiliza todo el cerebro incluso cuando dormimos y sólo se apaga cuando el paciente está en coma y no del todo. La actividad espontánea cerebral es uno de los grandes misterios de la Neurociencia: ¿por qué gastamos tanta energía en mantenerlo activo todo el tiempo? Porque el cerebro funciona de manera multidimensional”.

“Yo garantizo que van a ser las nuevas neuronas que nadie ha descrito antes y tipos de neuronas que la gente ha descrito anteriormente que van a desaparecer “. “No podemos explicar lo más elemental, cómo procesa el cerebro un pensamiento, una noción, una sensación o una acción. Para ello, tendremos que mapear las redes del cerebro y ver cómo se transmite la información por esas redes. Lo cual exigirá muchas tecnologías y teorías novedosas que ahora no tenemos. No sabemos cómo se conectan entre sí y no sabemos cómo se transmite la información a través de esas redes conectadas”.

Habrán notado que un científico español, hablando en nombre de un gran equipo, dice que no sabemos lo que es un proceso emocional. ¿Ustedes se dan cuenta la frecuencia con que oímos o leemos eso de, “¿expertos en inteligencia emocional? E incluso marketing basado en cómo funcionan las neuronas”.

Lagunas sobre el proceder humano

La emoción, o mejor dicho el sentir, el sentimiento de sentirse cómodo, bien, mal, enojado, ansioso, dolorido. Son estados biológicos, corporales, glandulares, simpático y parasimpático; por tanto, la mayoría no conscientes.

Si hay miles de neurocientíficos estudiando el cerebro será por su enorme complejidad y las inmensas lagunas que existen sobre su conocimiento. Por otra parte, vuelvo a insistir en que cada vez hay, en muchos investigadores tecnológicos, mucha ignorancia de qué es la cultura, la civilización, la vida del Planeta del que somos un componente, del proceder humano y, por eso, aventuran el futuro tecnológico simplón, poniendo en los medios noticias muy imaginativas sobre nuestro cerebro. Les debe animar mucho que los medios resalten todas sus noticias sobre el cerebro, las emociones y la motivación, sin contrastar con los especialistas, y de esa manera contribuyen a degradar el ambiente cultural. Estamos inundados de titulares.


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis