El coronavirus es una plaga emocional no tan infecciosa

Tengan en cuenta que  la gripe en España en la temporada 2018-2019 fueron atendidos en ambulatorios y hospitales, descontando aquellos que se quedaron en casa y no consultaron, a 490.000 enfermos, con 35.000 casos que requirieron hospitalización. Otros muy graves atendidos en la UCI, 2.500. Y, atención, murieron por la gripe 6.300.

Creo que queda claro el fenómeno de plaga emocional que ha obnubilado, acortado la inteligencia de todos, incluyendo a políticos, periodistas porque deberían poner en contexto esta epidemia. Siendo muy probable que no mate tantos como en aquella ocasión.

Este virus será seguramente menos letal que algunos brotes de gripe. Se trasmite de la misma forma y está en los mismos sitios que cualquier gripe. Es cuestión de seguir al pie de la letra las recomendaciones preventivas.

El porqué del pánico colectivo

La mente humana es el conjunto formado por el cuerpo, el contenido craneal y el mundo exterior que ahora se está poniendo a prueba. No pasa a nuestra conciencia que, si el mundo exterior es una parte de nuestra mente, es un componente de nuestra identidad, éste ha de ser lo más estable, constante, confiable, predecible y comprensible posible; si no, nuestra estabilidad emocional se tambalea. Y entramos en mecanismos de supervivencia comunes a todos lo animales, lo que llamamos pánico. Por eso las ideologías a los científicos nos cabrean, por su contundencia, su facilidad de expansión y su renuncia  a aportar pruebas científicas para su verificación.

He dado datos de que la gripe que nos acompaña desde al menos 1918, ha matado muchas más personas de lo que lo hará este coronavirus. Lo que pasa es que, entre los políticos y los medios de comunicación, así como la desinformación social, están creando una sociedad visual, una sociedad adictiva donde los extremismos, los radicalismos, la inseguridad jurídica tan presente, y con la facilidad que los dogmáticos y perversos encuentran para difundir sus tóxicos, crean un basamento, una estructura debajo de la conciencia de inseguridad colectiva. Por ejemplo, con la seguridad y rotundidad que machacan con sus mensajes a los que no comulgamos con sus pétreas ruedas de molino nos sentimos ninguneados y amenazados. Se lee muy poco, se tienen el criterios y opinión que nace de la televisión y ella está mediatizada. La inmensa mayoría no tiene otra información que la proveniente de aquella y de algunas redes sociales.

Bueno, y en esta situación de excitación emocional constante se presenta una epidemia y en vez de dar los datos que demuestran que en la inmensa mayoría son leves e incluso que algunos graves se están curando, pues inciden en, en los caídos en cada hora, como en los partes de guerra.

Esta epidemia de virus, que desde aquellos virus de la especie coronavirus que aparecieron por los años sesenta y han mutado a gripes estacionales, ahora reaparece con virus evolucionados, pero de la misma familia. Los médicos saben ya casi todo del virus es cuestión de días que aparezcan vacunas. Nos falta muy pocos datos para conocerlo del todo.

 


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis. Especialista en formación de directivos, terapias de grupo y de pareja