El endotelio, el ejercicio y el COVID-19

Después de haber sido dada de alta, una persona que ha tenido el COVID-19 vuelve a ingresar un mes después por trombosis múltiples en piernas y pulmón. Padece un estado de disfunción de los endotelios, las células que recubren las arterias.

Otra persona confinada por el COVID-19 acaba de tener una trombosis en un ojo. Otras, meses después, tienen trombosis en distintas localizaciones. Son disfunciones endoteliales.

El estado de disfunción endotelial se caracteriza por un endotelio que presenta alteraciones, en el primer caso por el virus y en el segundo posiblemente por el sedentarismo prolongado. Ambos factores promueven la actividad procoagulante, proinflamatoria, prooxidante y proliferativa que favorece, también la aterogénesis y la formación de la placa de colesterol. Ahora muchas de las personas inactivas durante cuarenta días van a tener alteradas las cifras de colesterol. Cuando se opera a alguien, los cirujanos ordenan movilidad inmediata. La falta de ejercicio ocasiona la disfunción epitelial, y la menor producción o disponibilidad de óxido nítrico (NO) que veremos sus funciones.

Entre los mecanismos propuestos para explicar este estado de disfunción, se cita principalmente el estrés oxidativo y la inflamación crónica de bajo grado producidas por insuficiente ingesta de antioxidantes en la dieta y por falta de ejercicio agravados por el estrés sostenido durante la pandemia.

Las vías principales, por las que el endotelio parece mejorar sus funciones, y que son activadas eficazmente por el ejercicio diario, son la del óxido nítrico, la endotelina-1, la neuregulina-1, la de la prostaciclina, la del factor de crecimiento del endotelio vascular y la del NOx. Incorporo estos latinajos para recordar que no se puede simplificar los procesos biológicos al dar cuenta de ellos. Se reacciona con rechazo ante la complejidad porque estamos inundados de simplificaciones que están modelando nuestra mente hacia lo simple.

El ejercicio mejora la capacidad de las células endoteliales de filtrar y metabolizar ciertos componentes del plasma circulatorio, además de contrarrestar los procesos inflamatorios endoteliales y la optimización consiguiente del equilibrio entre oxidantes y antioxidantes.

Hoy se sabe que uno de los episodios iniciales en el desarrollo de la aterosclerosis es un fenómeno conocido como disfunción endotelial, por tanto, saldremos del arresto domiciliario con el colesterol elevado.

La capa de células que reviste el interior de los vasos, sintetiza y libera una gran variedad de sustancias, incluyendo sustancias vasoactivas que regulan el tono vascular, la presión sanguínea y el flujo sanguíneo para cada órgano; sustancias que participan en la coagulación, en la fibrinolisis que dificultaría la producción de coágulos, pequeñas fibrillas que atascan los vasos porque a ellas se pegan las plaquetas. También controlan y regulan las reacciones inflamatorias e inmunológicas que se alteran profundamente en esta pandemia en casos graves. El virus penetra por el endotelio y lo destruye o lo deja lesionado, lo que explica las trombosis tiempo después de haberse curado.

Cuando en nuestra manera de vivir incluimos el ejercicio diario, se mantiene el equilibrio entre especies reactivas del oxígeno y especies de moléculas reactivas del nitrógeno, es decir, los temidos radicales libres. Estos van incluidos con la oxidación y nitrosilación de proteínas y lípidos que, por otra parte, son parte de la utilización por nuestro metabolismo de las mismas. No puede dejarse de producir radicales libres mientras aprovechamos lo que comemos y lo gastamos en las diversas funciones del vivir, y en la producción de energía en las mitocondrias. El ejercicio tiene la virtud de producir antioxidantes, además de los que el propio organismo ya tiene.

El papel del endotelio es modulado por medio de una serie de receptores, puertas de entrada o lugares de anclaje presentes en sus membranas para numerosas moléculas incluyendo proteínas, hormonas, partículas transportadoras de lípidos, metabolitos, así como también por medio de proteínas de unión entre unas células y otras,  y receptores que gobiernan las interacciones célula-célula .

La principal función del endotelio es la regulación del flujo sanguíneo  y la perfusión tisular por medio de cambios en el diámetro de los vasos y en el tono vascular, siendo esto una de las funciones principales del ejercicio físico diario. Es la mejor píldora, casi la única, contra el envejecimiento, y la mejor contra la hipertensión. Hipertonía igual a hipertensión arterial.

Para no simplificar, y acostumbrarnos a convivir con lo complejo y salirnos de nuestra manera de vivir inmersos en simplicidades, hay otras sustancias para controlar el tono vascular mediante la producción prostaciclina, y factor hiperpolarizante derivado del endotelio, todos ellos factores vasodilatadores. El estado vasoconstrictor es mediado por la producción de endotelina-1, angiotensina II y tromboxano A2. Justamente aprovechamos una de estas sustancias para bajar la hipertensión, la angiotensina II, puerta por la que entra la angiotensina I, la cual es la misma que utiliza el virus para entrar en las células.

El NO -óxido nítrico- es capaz de difundirse entre las células y los tejidos debido a su naturaleza gaseosa.  Asimismo, el NO tiene efectos antioxidantes, antiinflamatorios, de anti agregación plaquetaria, y anti proliferativos de las células de músculo liso vasculares, ya que cuando se altera forma la placa de colesterol.

Se conoce como disfunción endotelial a una biodisponibilidad reducida de NO, al estrés oxidativo aumentado, a la expresión aumentada de factores protrombóticos y pro inflamatorios y una vasorreactividad aumentada, aspectos que se dan durante el estrés y en grado supremo durante la infección grave del cov-19. Una vez dañadas estas funciones, la persona puede volver a padecer la enfermedad con síntomas que indican esos factores alterados.

También ocasiona una mayor permeabilidad endotelial que promueve el paso y la deposición de partículas de LDL, el colesterol, en las arterias. Muchas veces he explicado que el estrés, la vida sedentaria, la alimentación deficiente que contienen muchas dietas y sustitutos de la leche, el tabaco y otros tóxicos nos mantienen en un estado de inflamación de bajo nivel no asintomático. De hecho, el envejecer es estar en inflamación de bajo nivel, y el ejercicio en un magnífico productor de sustancias antiinflamatorias, citocinas y para disminuir el colesterol.

En el caso de la dislipidemia un bajo nivel de HDL, el colesterol “bueno”, se correlaciona con una función endotelial deteriorada. Entre las funciones de la lipoproteína HDL se encuentra la de brindar protección al endotelio y ser una partícula con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que trasporta el colesterol de las arterias al hígado que a su vez lo transforma en bilis y la expulsa por las heces.

El efecto del ejercicio sobre el endotelio y demás órganos y músculos parece depender no solo de la vasodilatación y la mayor perfusión de sangre, sino de la mejor comunicación entre las células endoteliales de dichos órganos y las células subyacentes bajo ellos, lo que mejoraría la función renal, cardiaca, glandular, la función cognitiva y la homeostasis en general. El ejercicio diario mejora la funcionalidad de los epitelios pulmonares y ayuda a conseguir mayor capacidad pulmonar y mejor capacidad de intercambio de CO2 por oxigeno. Por ello, se aprecia el posible daño a la salud general que nos puede haber causado el confinamiento tanto a niños como a adultos.

El NO es sintetizado por las células del endotelio vascular que actúa como principal factor vasodilatador y regulador de un amplio número de procesos homeostáticos locales. Como vasodilatador, su mecanismo de acción se basa en la relajación directa de la célula muscular lisa a nivel local. El NO actúa también como inhibidor de la adhesión y agregación plaquetaria que se ejecuta para formar coágulos, inhibidor de la proliferación de las células musculares lisas que de formarse se empezarían a depositar el colesterol y aparece las placas, así como inhibidor de la expresión de moléculas de adhesión, que juntas contribuyen a la coagulación e incluso como un antioxidante al compensar los efectos del anión superóxido, es decir: anti vejez.

Además, diferentes hábitos de vida, como el tabaquismo y modelos dietéticos pobres en antioxidantes alimentarios o ricos en carbohidratos y/o grasas saturadas, pueden incrementar la producción de radicales libres provocando estrés. El incremento de los niveles de actividad física y de la capacidad cardiorrespiratoria inducida por el ejercicio está directamente relacionado con la reducción de la morbilidad y mortalidad por enfermedad coronaria, y de todo tipo de enfermedades. Entre los posibles mecanismos que determinan estos beneficios del ejercicio en la población general, se encuentra la mejora de la función endotelial. He ahí el porqué los gimnasios no tendrían que pagar IVA y ser gratis para niños y jóvenes, esto generaría un enorme ahorro para el Estado.

El ejercicio constituye un potente estímulo de NO para todo el cuerpo. El ejercicio tiene un potencial regenerativo del endotelio, debido a que, tras su producción en la médula ósea, migran a través de la circulación sistémica hacia los sitios de lesión o recambio tisular para reemplazar a las células altamente dañadas o muertas del endotelio vascular. Además, tienen la capacidad de modular diferentes procesos complejos de regeneración endotelial y miocárdica, como la angiogénesis, miogénesis y apoptosis de cardiomiocitos y como un mecanismo dinámico de protección vascular a largo plazo, previniendo la arteriosclerosis y las enfermedades cardiovasculares.


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis. Especialista en formación de directivos, terapias de grupo y de pareja.