Incendiarios y violadores

Nos sorprende que un cocodrilo sea tan tierno como para transportar los huevos, de un sitio a otro hasta que nacen sus hijos, o que una pantera sea amorosa y coja con sumo cuidado por el cuello a sus hijos. En otra escena veremos a ambos con una ferocidad inusitada. Ese es el funcionar de todos los cerebros y del nuestro. Se pasa de la empatía a al ataque feroz.

Lo que pasa es que el resto de animales no proyectan sus contenidos mentales, biográficos, sus envidias, sus venganzas; no tienen habitantes en su mente, ni historias personales, personajes nefastos  a los que atacar proyectándolos en el afuera. Para los ataques no necesitan darse explicaciones porque forman parte de su subsistencia.

Y el humano está habitado por historias biográficas, por presiones grupales y otros incentivos para romper las barreras que impiden que seamos la pantera que ataca. Seres con débiles defensas para mantener bajo control los instintos en este caso de muerte dado su escaso desarrollo como humanos. Porque un violador quiere matar la esencia de la persona. Y el incendiario odia la vida, quiere vengarse. Traté  a uno de ellos, el ataque era contra su padre, proyectado en un bosque de pinos. Una persona con un bloqueo emocional y una débil inteligencia.

Multitud de humanos que viven imitando. Se ha creado para ellos los influenciadores. Hasta llegar a ser una manera de vivir. Y esto está en el fondo de los violadores, de los incendiarios.

El hecho de que los medios visuales pongan con todo detalle un incendio y jamás una descripción detallada, hecha por biólogos, ambientalistas y otros expertos que describan el daño terrible que supone a la vida de todos. Hace que solo vean lo que les escita, en muchos casos sexualmente. El incendio. Este cocodrilo humano a pasado a un funcionar feroz, y anteayer era un ser amable. Y que se publique que la catástrofe de Canarias la produjo un señor que está en la calle con cargos. Indica que la sociedad, todos nosotros, los jueces y los políticos que legislan, tienen un sentimiento vago, difuso de lo que significa para el planeta y el cambio climático los incendios. Acuso a ellos y  mis vecinos que dejan secar los arbolitos de sus aceras de esa frialdad  de la mirada, que se adivina en los ojos del felino previo al ataque. Forma parte de la falta de sensibilidad para sentir lo vivo.

Los violadores aparte de pasar a un funcionar cerebral con estructuras de los animales depredadores que tenemos dentro, también imitan, pero hay algo más, no conocen la sexualidad humana, son unos frustrados porque solo le funciona el órgano si hay violencia, si discuten con su pareja. Desconocen el amor-sexo. Y otra cosa, es que lo hacen en grupo para demostrar a los amigos que son muy hombres, que la manada entera los es, porque como todos los seres imitativos no saben, ni están seguros si son suficiente hombres o no. Por eso nos levantamos cada mañana temiendo la aparición de otra manada. U otra conducta imitativa, el ultimo que se ha caído en un precipicio haciéndose una autofoto, otra conducta de imitación para pertenecer al grupo de los “auto”, para dar alimento a un leve exhibicionismo. De pertenecer a un grupo.

Y el punto final. Los medios deben ser acusados de desconocer lo elemental del ser humano, rectifico, en parte viven de eso, de dirigirse a la parte elemental con sus televisiones basura y sus titulares de lo más excéntrico, violento o canalla.  Creo que están activando a las personalidades imitativas, personalidades “como sí” poniéndoles delante la ocasión es para imitar.

Ya los políticos que no perciben la naturaleza, ni la ciencia, ni la cultura y se manifiesta en sus programas y en su conducta, que podría aplicarse en la mejora como humanos.


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis