Vamos a hablar de los políticos

Todas las criaturas vivientes, y hasta algunos virus, viven, vivimos, en grupos. Podemos referirnos a su identidad individual y puede que atinemos. Pero todos tenemos la experiencia que según en el grupo en el que estemos se ponen en marcha aspectos, recursos, cualidades y hasta defectos, que de manera individual o en pareja no asoman. Los políticos de estas sesiones de investidura, si opinamos de ello, creo que resulta evidente que han estado sometidos a dinámicas de grupo, de grupo grande, de parejas. Con dinámicas manifiestas y latentes.

Cuando estamos en grupo podemos entrar en regresión, por ejemplo, grupos con expectativas mesiánicas, recurriendo a excitar emociones simples sin dudas, con certezas salvadoras. O estar en grupos de los que viven en una superioridad moral, que es como estar sanos en una leprosería, o antiguamente en un sanatorio de tuberculosos, la higiene debe ser máxima, el peligro de contagio evidente. Y lanzan aquello del cordón sanitario. Yo me pongo cerril, me defiendo con ferocidad máxima si no sé muy bien quién soy y temo perder lo poco que sé, mi espacio no bien definido, necesito no uno si no muchos cordones. La izquierda debe ser consciente de que no tiene mucho espacio para ser reconocida con presupuestos ideológicos del siglo pasado y ahora donde la globalización de la tontería, de las noticias, de la economía, de la manera de vestir, es global. Habrían de haber hablado de cual va a ser nuestro futuro encajados como estamos en una complejidad creciente y ellos siguieron con su matraca, con su corta visión de izquierda y derecha, como insultos: ¡Las derechas, la derechona! Imagen de madre degradada proyectada a su lenguaje de trabajo de demolición y activación de emociones arcaicas de la selva.

Grupo de ataque es una de las definiciones de este tipo de grupo. Grupo de ataque, grupo de dependencia, grupo mesiánico. Estas dinámicas tienen algo en común, sus miembros están atrapados por emociones simples, arcaicas, de supervivencia, atacados por lo que ellos son, pero proyectado sobre los de fuera. Atacados por el poder de otros, que puede destruir su deseo del mismo, como único fin es imponer su superioridad ideológica. Pues en ese aspecto los mentados grupos funcionan como los grupos de manada de muchos animales, lucha por el territorio, macho alfa que ha de imponerse etc. Resumen: no cabe en su mente que todos tenemos verdades parciales, verdades limitadas por nuestras creencias o especialidades, por lo que para conocer, analizar y resolver asuntos complejos, se necesita las visiones parciales de todos y eso sería lo que llamamos grupos de tarea, de trabajo: grupo democrático. Y para esta tarea pocos seres humanos pueden dirigir este grupo.

El cerebro prefrontal 

Se sigue en los hospitales, cuando se separan dos siamesas durante ocho horas, en las que los médicos y demás personal se turna, concentrados, aportando cada uno sus conocimientos. Ese es el grupo de trabajo, todos en un estado de animo similar conscientes de su identidad y trabajando para quien les pagan el sueldo, el ciudadano, las ciudadanas en este caso. Así se trabaja en los hospitales, en los grupos de alta ciencia, porque viven en sus carnes que sin el grupo de tarea no se puede acometer nada complejo. Una nación lo es en grado sumo, y ésta, la nuestra, donde los políticos, como todos los ciudadanos, son incapaces de ponerse de acuerdo para formar macro-cooperativas, de entender qué está pasando en el campo, cuales de nuestros males nos aquejarán: la falta de ciencia , de investigación, de modelos para la juventud, en fin, cientos de temas que deberán haberse puesto sobre el tapete y discutir la visión parcial de cada grupo y coordinar la respuesta global.

Los políticos pueden ser poco conscientes, y desde luego ni creo que se hayan formado en técnicas de trabajo en grupo, y la consecuencia es lo que hemos visto en la Cámara, subgrupos, cada uno con su dinámica y a su vez en una dinámica de grupo grande. Era una situación de mutuas barreras que se producen cuando nuestra mente se ha atado a una dinámica de grupo particular, que solo puede ver lo que pasa aquí y ahora, que pone en peligro mi creencia narcisista, mi ego personal y colectivo. Las emociones frenan el funcionamiento de lo que tenemos en el cerebro, exclusivamente humano, lo demás es igual a todos los bichos que vuelan o caminan. El  cerebro prefrontal.

Los que llevamos cincuenta años haciendo terapia de grupo, grupos grandes en empresas, dinámicas de grupo de familias enteras y terapia de pareja percibimos, sentimos, comprendemos y vemos lo intrincado que resulta dirigir uno de estos grupos y la enorme cantidad de detalles que se nos escapan. Un cerebro solo, aunque sea de un terapeuta entrenado, no creo que pueda ver demasiado lo que ocurre en un grupo. Por eso recurre a la ayuda de observadores con miembros del propio grupo cuando no tiene colegas a mano para hacer co-terapia. En este caso, somos los ciudadanos, los medios de comunicación, los que observamos, en este caso, bastante desolados.

Cuando uno está en un grupo al que pertenece achica su visión, deja de ver el contorno y todo lo que  siente, ve y actúa demuestra que su mente está intoxicada y que ve muy poco de lo que pasa fuera de su grupo. Lo vemos todos los días cuando un reportero nos narra la terrible tormenta de granizo, micrófono en mano lo cuenta, pero no vemos ese campo de viñas del rioja destrozadas, en este caso miles de hectáreas. Un concierto de la banda de música que se estrena en el pueblo y el reportero, alcachofa en mano, habla con un vecino que da sus impresiones de esta nueva orquesta, pero nos quedamos con las ganas de escucharla, anegados en una palabrería con la que el reportero ha de justificar su presencia en el evento. No queremos oírlo a él si no a la música de esta nueva banda. La feria de maquinaria: otro reportero con la misma rutina y nos quedamos con las ganas de ver la exposición. Estos ejemplos significan que somos muy limitados cuando vemos las cosas desde nuestra ideología, grupo, pertenencia y afiliación, desde nuestra formación, nuestro partido o nuestra especialidad profesional. Y sirviendo a la cadena de la televisión.

Eso tiene que ver con el debate de unos señores que al sentarse en la Cámara se han olvidado para qué están ahí, han ganado su puesto por votación delegada del ciudadano y se han olvidado del mismo; ahora a dedicarse a sus dinámicas. Ya no ven lo que pasa fuera, en los pueblos, al laborioso civil, en Europa, en el mundo, las amenazas de una Europa artrítica y burocrática, que será rodeada de la investigación, de la ciencia, del comercio, de planificaciones a muy largo plazo desde China, India y algunos otros. Todo eso también desapareció de los votantes al decidir su voto y ahora, en los sedentes de la Cámara que están ahí porque en buena medida nos han calentado los cascos durante meses hasta convertir nuestra mente en un funcionar que no va más allá de los tres años de edad, cuando, para el infante, el futuro no existe, y los papás son todavía como dioses idealizados y mesiánicos. Como los votantes de esos señores que tienen dogmáticamente claro que la sociedad necesita un despliegue de ingenieros sociales, pueblo a pueblo, cerebro a cerebro, donde han de borrar toda idea o creencia que entre en competencia con su mesiánica y dogmática propuesta.

Fábrica de emociones y demás componentes 

Todo ser vivo tiene un programa genético, sobrevivir, realizarse. Pero en los humanos se complica, porque la crianza no suele ser tan perfecta con el resto, quedamos a medio terminar en muchos aspectos, y hemos de completar, taponar, reconstruir, reparar y rematar nuestra infraestructura vital que, por lo general, no está terminada.

Aquí viene el qué elegimos. Muchos elegimos una profesión que tiene que ver con estas deficiencias. Pueden muchos políticos, creo que siempre los dogmáticos, extremistas y mesiánicos, haber elegido esta profesión como medio de reparar, reconstruir estas carencias y déficits de la educación en los primerísimos años. Pues bien, en la medida en que alguien no ha terminado su desarrollo necesita afiliarse a un grupo que lo termine, o al menos sostenga sus fragilidades, tapone sus dudas. Si son muchas, necesita dogmas, rotundidades. Son los grupos de pertenencia que necesitan proyectar y hasta atacar fuera aquellos conjuntos de aspectos que su debilidad estructural no puede soportar y crean grupos de ataque para aquello que ha sido externalizado.

Por otra parte, la educación familiar y la escolar ha ignorado la necesidad de que cada uno reconozca dentro de sí qué le conduce, le motiva y le mantiene atado a una adicción, a una afiliación, el porqué ha elegido determinado destino vital. Nos conducimos como si no existieran toda una enormidad de estructuras debajo de las cortezas modernas de nuestro cerebro, que, en todo tipo de cerebros, son la fábrica de emociones, instintos, placer, agresión, y demás componentes necesarios para que los organismos estén vivos. Esto podríamos resumirlo diciendo que el 80% de el cerebro los constituyen procesos por debajo de la conciencia. Esto dice la anatomía y la neurociencia, y nosotros, como cultura colectiva, lo negamos, no creemos que exista el inconsciente. Aunque como se ha visto en el debate de investidura, casi todos trataban de excitarnos y colocarnos en un estado emocional apto para seguir cerrados y decidiendo nuestro voto contra alguien. Como deseamos que nuestro equipo meta goles, y somos “del Betis manque pierda”.

Todos los grupos que se han creado para algo se enrolan en dinámicas intra-grupales y se suelen olvidar para qué se fundaron. En este caso, no aparecimos como nación, como proyecto, no se habló si no de “políticas” que pueden excitar nuestras emociones de espectadores. Por cierto que la Sexta cerró emisión a la primera frase de Abascal, magnífica definición de su ideología.

No conocen, diputados, creo, científicamente la existencia de lo inconsciente, pero su intuición les guía de manera acertada para hacer, dejar de hacer, decir o mostrar lo que nos fragmenta, divide y encona. ¡Muy certeros como perturbadores de nuestra salud mental!


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis