La semana pasada se ha clausurado el Foro Económico Mundial de Davos que este año llevaba como título: Un espíritu de diálogo. Este título, cargado de buena intención, confronta con la cruda realidad de un entorno geopolítico cada vez más inestable, marcado por conflictos abiertos, el lanzamiento de una ONU paralela por parte de Trump y una creciente desconfianza entre los países.
La reunión por excelencia de las élites mundiales de las finanzas, la empresa y la política nos deja pistas de cómo funciona hoy el mundo: la economía global y los mercados se muestran muy fuertes. Esto nos indica que parecen haber aprendido a cancelar el ruido: tanto el geopolítico como el político centrándose exclusivamente en los datos.
Otro asunto tratado en Davos 2026 ha sido la salud mental. La científica Alice Evans ha destacado que los americanos y europeos de 20 años pasan ahora tanto tiempo solos como los hombres de 70 años. Dato alarmante que nos pone en el visor la pérdida de la empatía.
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