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Ana Sánchez de la Nieta: “Internet y las tecnologías han pillado a los medios con el pie cambiado”

La editora de “Conversaciones con”, Ana Sánchez de la Nieta, considera que Internet y las nuevas tecnologías no han supuesto una merma en la calidad del periodismo que se hace hoy, sino al contrario son herramientas que aportan enormes posibilidades y oportunidades para los profesionales de los medios. Ésta es una de las reflexiones que Sánchez de la Nieta ha compartido durante su participación en el Observatorio Proa Comunicación.

En el encuentro, la periodista hizo balance de su trayectoria profesional, señalando algunos de los cambios que se han producido en la profesión, ahora más deteriorada que nunca, especialmente por la precarización laboral que sufren los periodistas. Un deterioro que también se observa en el trabajo diario de los profesionales, que ejercen su oficio en muchas ocasiones sin medios, y de los medios, que han visto cómo Internet y las redes sociales han trastocado el modelo clásico de producción de las noticias y cómo esta revolución les ha pillado con el pie cambiado.

Sobre las redes sociales, precisamente, Sánchez de la Nieta destaca que son el mejor método que existe para “recibir el feedback” de los usuarios en tiempo real. Reconoce que por estas plataformas circulan muchas fake news, pero por este motivo es imprescindible que el periodista asuma su tarea esencial de contrastar y comprobar la veracidad de la información que se distribuye por las redes.

Dick Cheney, el último político en la sombra

Hace unos días, en la presentación del pre-estreno de El vicio del poder en España, organizado por el foro de periodismo Conversaciones con, Pablo Pardo, corresponsal del diario El Mundo en Estados Unidos, resumía así la relación del todopoderoso vicepresidente Dick Cheney con la prensa “Cheney decidió eludir a la prensa, no hablaba con los medios, se pasó años sin dar entrevistas y se enorgullecía de ello”.

En el magnífico biopic de Adam McKay, una de las películas favoritas en la carrera hacia los Oscar, se refleja bien ese ninguneo del político hacia los medios. Un desprecio que también se explica bien en la cinta. Cuando uno quiere acumular poder y, más concretamente, poder en la sombra, los medios son, claramente, un serio problema. Si no puedes manejarlos (que algo de esto se ve también) es mejor esquivarlos. La estrategia de Cheney, en el fondo, no fue otra que volar bajo radar.

Sin embargo, es interesante comprobar como en unos pocos años, eludir los medios se ha convertido en una misión imposible para los políticos. Quizás es viable todavía sortear el interés de algunos medios importantes, mirar para otro lado cuando los periodistas preguntan en una rueda de prensa, acudir a cuatro recetas de manual corporativo –de los malos- en una intervención (“yo he venido a hablar de mi libro y no me pregunten de otra cosa”) o incluso tirar de plasma para estar presente… sin estarlo en absoluto. Pero lo que no resulta factible ya es actuar y acumular poder lejos de la lupa de la opinión pública. Una opinión pública que antes tenía su atril en las cabeceras, cadenas de televisión o emisoras de radio y que hoy presume de millones de altavoces que trinan o postean en las redes. La información ha dejado de ser un codiciado y escaso bien en manos de los poderosos para convertirse en un torbellino de noticias donde emisor y receptor comparten roles y donde muchas veces el verdadero  papel del periodista es separar la new del fake.

Hay quien opina que en las empresas, instituciones, y por lo tanto en la política, la transparencia es una decisión. Se puede apostar por serlo o no. Se puede hablar con los medios o no. Se puede dialogar en las redes o directamente no estar. La tendencia, sin embargo, lleva a considerar la transparencia como un innegociable. Y de hecho, hasta políticos tan reacios a los medios como Donald Trump se han tenido que rendir a la evidencia de que lo que haces en la oscuridad termina saliendo a la luz, antes o después. Y cada vez más, antes. Y por eso, hasta quienes reniegan de los medios, han terminado acudiendo a ellos aunque solo sea para sembrar desinformación.

Hoy la postura de Dick Cheney sería imposible y de hecho, probablemente, el vicepresidente pasará a la historia –entre otras cosas- por ser el último político que pudo operar de espaldas a los focos. La política en las sombras ya es historia.

Por Ana Sánchez de la Nieta
Editora de Conversaciones con

Mensajes simples y directos, clave de la estrategia de Vox en las redes sociales

Las redes sociales se han convertido en los últimos años en el nuevo caladero de votos para los partidos y sus líderes. La inmediatez y la capacidad de viralización que ofrecen estos canales son dos ingredientes que vienen cautivando a los políticos a la hora de trasladar sus mensajes a la sociedad. Saben, además, que es el único vehículo a través del que pueden llegar a determinados grupos de la población más alejados de sus entornos naturales como son los jóvenes.

Es por ello que las formaciones políticas, especialmente las más nuevas, han puesto todo su foco en la comunicación digital, explotando al máximo las potencialidades de estas plataformas con argumentos simples, directos y basados en las emociones. Una característica ésta que cada vez es más común en la estrategia de redes sociales de partidos y líderes políticos.

Recurrir a mensajes sencillos, emocionales y muy visuales es lo que ha hecho Vox para cautivar al público de Instagram y convertirse en una opción plausible, según Antoni Gutiérrez-Rubí, experto en comunicación política. A su juicio, el ataque que ha recibido el partido outsider de otras formaciones políticas, como le ocurrió a Trump, ha servido para “colocar a Vox en el centro de toda la comunicación”.

El éxito que ha tenido Vox en Instagram se explica, entre otras razones, por el contenido visual que han sido capaces de elaborar durante el último año. Esto les ha ayudado tremendamente a crecer en esta red y a colocar fácilmente sus mensajes, como también ha ocurrido en el caso de WhatsApp, otro canal básico para su comunicación y para el auge de sus contenidos, según Gutiérrez-Rubí.

Mayor engagement con los contenidos

La comunicación a través de las redes sociales ha facilitado no solo la viralización de mensajes, sino la interacción o la conexión con los electores. “Quien comparte un contenido del partido se convierte en garante, en cómplice de ese contenido ante esos contactos personales, porque lo importante no es tanto que nos llegue ese contenido, sino que éste nos lo envío alguien conocido, y los conocidos superan en un 18-20% la credibilidad de los medios y las instituciones”, afirma el experto.

Por su parte, David Álvarez, analista y consultor en Social Media, admite que es aún muy pronto para establecer conclusiones definitivas sobre la rápida expansión de Vox en las plataformas sociales, pero considera que “en términos de crecimiento de sus comunidades y el engagement de éstas con los contenidos publicados por la formación de Santiago Abascal hay una diferencia notable a su favor respecto al resto de partidos”. No obstante, esto ya sucedió en el pasado reciente con otros partidos como Podemos y Ciudadanos.

La estrategia de Vox en estos canales responde, como asegura Álvarez, a la generación de mensajes simples y directos con los que sus seguidores se sienten plenamente identificados. Sin embargo, es muy importante también la forma o el modo en el que se presentan estos contenidos, porque “de eso depende que luego sus comunidades sean las que lideren su viralización”, agrega. Recurren por ello a formatos sencillos y basados en la emotividad que son fáciles de compartir, no solo en redes como Facebook o Twitter, sino sobre todo en WhatsApp.

Análisis en Twitter

David Álvarez ha analizado los nuevos seguidores en Twitter que han logrado cada partido durante los últimos 30 días (en el contexto de las elecciones andaluzas) y un dato realmente curioso es que el porcentaje de cuentas nuevas en el caso de Vox es mucho más bajo que en el resto de partidos. En concreto, y según su investigación, en este partido es de un 8,3% del total de su ganancia de seguidores mientras que en las demás formaciones ese porcentaje sube a un 26%.


Bárbara Yuste
Consultora de Proa Comunicación