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Virus de Wuhan: pandemia, mentiras y represión

Durante las primeras semanas del brote, el régimen de Beijing asumió una estrategia de censura y represión sobre su propia comunidad científica y población civil para negar la existencia del COVID-19. La pérdida de este tiempo precioso ha servido para que el coronavirus alcance las actuales dimensiones de epidemia global.

El mundo contiene el aliento por la ausencia de tratamiento específico ante el casi desconocido coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2), causa de la pandemia llamada COVID-19. El primer brote comenzó a finales de 2019 en la provincia china de Hubei, de cuyos 58 millones de habitantes forma parte su capital, Wuhan, con una población cercana a los 12 millones de personas.

Tras el análisis de su ADN, la comunidad científica internacional ha descartado que el virus fuera fabricado in vitro. No obstante, los cinco continentes se preguntan si el COVID-19 pudiera haber pasado accidentalmente al exterior desde el Instituto de Virología de Wuhan. El laboratorio es conocido por estudiar las consecuencias del coronavirus en los murciélagos, mamíferos a los que afecta como enfermedad endémica. Si bien en 2018 un miembro del Departamento de Estado de los EE.UU. manifestó a través de dos notas internas su preocupación por los bajos estándares de seguridad en dicho recinto, por el momento no existen pruebas que permitan concluir que el virus escapó de laboratorios chinos.

Con tales antecedentes, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Dominic Raab, tras un encuentro virtual del G-7 celebrado el pasado 16 de abril, manifestaron que en los orígenes del virus “pasaron cosas que desconocemos” y que China en el futuro “tendrá que contestar preguntas difíciles”. Pero más allá de las incertidumbres sobre su procedencia —que continúa investigándose—, cada día que pasa se encuentran bajo un más intenso escrutinio de la comunidad internacional los métodos del Gobierno chino para gestionar la crisis.

La reputación por encima de las vidas

El epicentro del brote epidémico se sitúa en Wuhan, en el popular mercado de alimentos de Huanan, situado a ocho millas del Instituto Virológico. Un mercado en el que se venden y cocinan mariscos y animales salvajes vivos —incluidos murciélagos, civetas, serpientes y pangolines— bajo prácticamente nulas condiciones de salubridad. The New York Times y The Economist se han hecho eco de la hipótesis relativa a que un investigador accidentalmente infectado del laboratorio de Wuhan habría ido a comer a este mercado. Por su parte, el presidente Trump, en unas declaraciones a la prensa, ha hablado en este contexto de “un terrible error”. Lo cierto es que ante la opinión pública internacional por ahora no hay pruebas concluyentes que permitan sostener tales afirmaciones.

Es evidente, en cambio, que la reacción del Ejecutivo chino fue ocultar los hechos una vez que el 20 de diciembre de 2019 se conocieron los primeros casos de personas infectadas.

En otras palabras, la Administración Pública del antiguo Imperio del Centro no actuó en primer lugar para proteger a los habitantes de la zona, sino para defender la reputación del Partido Comunista Chino a través del método más tosco: negar la existencia del problema y amenazar con represalias a quien sostuviera lo contrario.

El doctor Li Wenliang, el médico que el 30 de diciembre lanzó a sus exalumnos la alerta sobre el coronavirus, fue acusado de “difundir rumores”, delito penado con siete años de cárcel. Sus advertencias fueron silenciadas. Li fallecería el pasado 7 de febrero a causa de la enfermedad sobre la que advirtió, mientras que el Gobierno de Beijing trataba de sofocar tanto las muestras de apoyo hacia su persona como la marea de indignación contra las autoridades.

Al ocultar el brote epidémico a los medios de comunicación chinos, el público no dejó de visitar aquel mercado de alimentos hasta su cierre oficial, ordenado el 1 de enero de 2020. En las redes sociales y teléfonos móviles chinos la censura también obligó a suprimir palabras clave que aludían al brote, al tiempo que varios médicos y enfermeros fueron encarcelados por prevenir a la población.

Xi Jinping, presidente de la República Popular China y secretario general del PCCh, rechazó las ofertas iniciales de ayuda que durante un mes ofreció el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades estadounidense. Y pese a que los responsables chinos estaban en contacto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), optó igualmente por ignorar sus consejos.

Los documentos de la Comisión Nacional de Salud china sobre el COVID-19 reconocían el obscuro panorama, pero fueron etiquetados como “internos” y su difusión pública se mantuvo prohibida durante el mes de enero. Mientras tanto, Li Qun, jefe del Centro de Emergencias de Control de Enfermedades de China, sostenía en la televisión pública que “el riesgo de transmisión de persona a persona es bajo”. La primera muerte reconocida por el régimen fue la de un hombre de 61 años de Wuhan que había visitado el mercado de Huanan. Falleció el 9 de enero. Dos días más tarde las autoridades confirmaban la identidad de virus, pero sin hacer referencia al inicio de la pandemia.

Oscurantismo en la cifra de fallecidos

Solo cuando el primer caso de coronavirus apareció fuera de China —el 13 de enero en Tailandia—, las autoridades comunistas descartaron su estrategia de ocultación; el descrédito habría sido mayúsculo si un país extranjero hubiera reconocido la epidemia antes que en el Estado de su procedencia. El presidente Xi realizó sus primeras declaraciones públicas acerca del virus el 20 de enero. El brote “debe tomarse en serio”, advirtió. La ciudad de Wuhan fue finalmente cerrada el 23 de enero. Según el estudio publicado el 13 de febrero por la Universidad de Southampton, Reino Unido, si el Gobierno de China hubiera actuado una, dos o tres semanas antes, el número de afectados en el país se habría reducido en un 66, 86 o 95%, respectivamente.

Las políticas del Gobierno chino están teniendo un fuerte impacto más allá de sus propias fronteras. La lenta reacción de la comunidad internacional no solo proviene del factor de impredecibilidad asociado a una enfermedad desconocida, sino del esfuerzo consciente que el aparato del partido-Estado ejerció durante un mes para, en primer lugar, censurar y perseguir a su propia población; en segundo término, ocultar datos significativos al concierto de las naciones; y, por último, llevar a cabo una gestión con serias muestras de ineficacia.

Varias agencias de inteligencia, incluidas las de EE.UU., estiman que la manipulación del régimen comunista también afecta a los datos que poseemos sobre la pandemia en la propia China. Ello genera una distorsión analítica que impide evaluar el efecto real del COVID-19 en la población mundial, lo que merma la eficacia de las estrategias sanitarias.

Es más, hay serias dudas sobre las cifras ofrecidas por China. Según los datos oficiales de Beijing, el número total de sus ciudadanos fallecidos ascendería a 4.642 personas de una población de 1.400 millones. En España, con 47 millones de habitantes, la cifra de fallecidos, también según datos oficiales, supera los 25.000 el día que se escribe este texto. Una mera extrapolación que cruce los datos españoles con el número de habitantes de China, ofrece la cifra de 700.000 fallecidos por el coronavirus en el país asiático, número que se quedaría corto al compararlo con cifras extraoficiales.

Fuertes presiones para intimidar a la Unión Europea

No es ningún secreto que el régimen de Beijing, consciente de que su imagen se encuentra seriamente dañada por sus tergiversaciones y ocultaciones sistemáticas, ejerce sobre Europa enormes presiones que se adentran en el campo de las amenazas más o menos veladas. El propio Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea reconoce que estas tácticas desinformativas buscan, además, desacreditar la eficacia de las democracias occidentales para frenar la actual crisis y reforzar –por contraposición– el enroque de Beijing en su modelo neocomunista.

La postura de la UE ante esta campaña de desinformación mundial en la que se ha embarcado el Gobierno chino viene definida por Josep Borrell, vicepresidente de la Comisión Europea y Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Común. En este momento The Washington Post y The New York Times consideran una claudicación que Borrell haya autorizado la modificación de un informe para suprimir las facetas más críticas hacia China.

El Alto Representante ha reconocido la existencia de presiones chinas, pero niega cualquier cesión. La argumentación empleada por Josep Borrell consiste en que desde el principio él tenía en mente dos informes: uno, público, más suave; y otro, interno, con el 100% de la información, incluidos los contenidos más duros.

En cualquier caso, la consecuencia más dramáticamente cierta de este Chernóbil biológico es que en todo el mundo han fallecido —excluyendo los dudosos datos que proporciona China— más de 240.000 personas por el COVID-19 y peligra la vida de varios millones más. En cuanto al impacto económico que la pandemia generará en la economía mundial, resulta evidente que será enorme.

Mientras tanto, la dictadura neomarxista china de corte gramsciano aprovecha que la atención mundial se encuentra focalizada en el coronavirus para dar una vuelta de tuerca a su política represiva en la región semiautónoma de Hong Kong. Los líderes prodemocracia de la excolonia británica están siendo detenidos por el régimen. Así, catorce de sus dirigentes más prominentes, entre los que se encuentran editores de periódicos y representantes políticos, duermen entre rejas desde el 18 de abril. Este mes de mayo serán juzgados por organizar las multitudinarias manifestaciones de 2019.

Si algo pudiera tener de positivo la actual pandemia es que ha servido para hacer sonar la alarma de la opinión pública internacional acerca de los métodos y objetivos del régimen chino, objetivamente responsable de la extensión del COVID-19 por el mundo.

Este artículo fue publicado en Fundación FAES. Puede acceder haciendo click aquí.


José Barros

Periodista y consultor de comunicación.

COVID-19 y los distintos tipos de seguridad

Generalmente se piensa que la seguridad es sólo física, y en algunos casos lógica si afecta a programas o tecnología. Pero siempre el objetivo último son las personas, por lo tanto no solamente hay un lado físico, sino también uno lógico y emocional.

Además, están conectados entre sí, ya que cuando uno está recluido durante mucho tiempo sus procesos emocionales están claramente afectados. Pero al revés también ocurre, contando con ejemplos como los campos de exterminio nazi, los gulags de Stalin, y la revolución cultural de Mao. Muchos años antes de la llegada del nazismo al poder, el sentimiento antisemita en toda Prusia era evidente.

Aunque hay muchos ejemplos, algunos están ocurriendo en España. Cuando una ministra, madre de tres hijos, dice que está mejor sola y borracha, ¿iríamos a un médico, sabiendo que es o está borracho? ¿Puede una ministra de Igualdad, que se supone que está al servicio de los españoles, ser una borracha?

La cosa no para ahí, su marido, vicepresidente del Gobierno, jura o promete la Constitución y el orden constitucional, mientras que al día siguiente dice que es republicano. ¿Qué sentido tiene? ¿Cuál es su objetivo final?

El ministro de Universidades, castellano de origen, independentista, dice que su Ministerio, no tiene competencias. Si es tan digno y moral ¿por qué no renuncia?

Lo que pasa es que la oposición tampoco anda sobrada. ¿Se pueden aprobar dieciáeis asignaturas en cuatro meses? ¿Para qué necesitan títulos de másteres ficticios la antigua presidenta de la comunidad de Madrid o la ex ministra de Sanidad de este gobierno?

Hace unos días, me enviaron un mesaje justificando el no pase de Madrid a la fase 1, en contra de los criterios de la presidenta de la Comunidad. Los vi lógicos y razonables, lo que no vi razonable fue que los mismos que decían eso no hacían mención de las personas que habían realizado el informe, ni publicaban las listas de los proveedores de mascarillas del Ministerio. ¿Por qué?

Todos estos sucesos y otros muchos, me generan inquietud, me desorientan, me desorganizan y dificultan mi actividad normal. Mi madre decía que: “obras son amores y no buenas razones”. Aquí parece que se trata de decir una cosa y hacer otra.

Esta inseguridad emocional nos va a llevar a otra física de consecuencias insospechadas, ya que se desatarán los peores instintos, cometiéndose las atrocidades conocidas.

Desde hace unos años todos conocemos el fenómeno llamado balconing, por el que algunas personas se tiraban a la piscina desde pisos en los hoteles que estaban alojados. El resultado era rotura de brazos o piernas en el mejor de los casos. Todo esto se producía porque iban contra una ley de la física, la de la gravedad, por la que todos los cuerpos son atraídos por la tierra. Si alguien intoxicado osa ir en su contra, tendrá que aguantar sus consecuencias.

El 23 de septiembre de 1999, la sonda Mars Climate se estrelló en Marte, y la razón fue que los programas que llevaba iban escritos en el Sistema Métrico decimal, mientras que los artefactos lo entendían en libras y pies. 125 millones de dólares desperdiciados. El dialogo de sordos que se traen entre la Comunidad de Madrid y el Gobierno es similar.

Estos ejemplos me hacen pensar que la factura que pagaremos será más que cara, y no será tan solo dinero.

¿Cómo podemos recuperar nuestra seguridad emocional? Evitando desorganizaciones emocionales, recurriendo a nuestros valores tradicionales, los probados que funcionan como la gravedad, así como hablando un único lenguaje. Parece que estamos en tiempos en los que el fin justifica los medios.

Por eso nos deberíamos preguntar y respondernos: ¿Y si me lo hicieran a mí? ¿Es razonable? ¿Se puede decir y hacer de todo sin responsabilidad?


Manuel García Ramírez 

Consultor independiente. Director de MGR Consultores IT y Seguridad. Ex Director de Producción IT en Entidades Financieras. Director de Seguridad por la Universidad Católica de Ávila. Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid.

Confinar virus, no personas

Esta frase tiene sentido, como la reflexión de que en las epidemias históricas se confinaba a los enfermos, no a los sanos.

Me extraña lo poco que el feminismo radical ha publicitado el éxito de las excelentes dirigentes políticas que han conseguido dominar el COVID-19 en sus países con alguno de los mejores resultados mundiales en los dos criterios fundamentales: el sanitario y el económico.

Estas dirigentes políticas exitosas merecen ser reconocidas. Son las primeras ministras Tsai Ing-wen (Taiwán), Jacinda Arden (Nueva Zelanda), Sanna Marin (Finlandia), Angela Merkel (Alemania), Katrin Jacobsdóttir (Islandia), Erna Solberg (Noruega) y Helle Thorning-Smichdt Dinamarca).

¿Cuál fue su estrategia? No dedicarse a la ideología, sino a gobernar utilizando la triada exitosa:  testar, aislar los contagiados y buscar los contactos de estos infectados, que sirve para confinar los virus y a las personas contagiadas. Impusieron desde el principio el cierre inmediato de fronteras, el uso de mascarilla y la realización de pruebas PCR. Asimismo, han hecho uso también de las llamadas Arcas de Noe (como pueden ser los hoteles en Madrid) para no congestionar con casos no graves los hospitales, dotación de instrumental médico, protección con equipos adecuados a los sanitarios y profesionales especiales, atención especial a las poblaciones vulnerables, y medidas de confinamiento limitadas.

Sería cruel hacer comparaciones

Naturalmente todo esto es a toro pasado y es muy cómodo opinar cuando los hechos se han producido y puedes comparar las estrategias de los distintos países y sus resultados.

Pero qué envidia dan los que cuando se anunció que venía el toro, entraron por precaución en el burladero y desde allí tomaron buenas medidas previsoras (entre otras la de tener desde el primer día suficientes stocks de mascarillas, test, epis, equipos sanitarios etc.) y eligieron la estrategia exitosa. Enhorabuena a esos políticos que acertaron bien aconsejados por expertos verdaderamente competentes e independientes.

Y qué pena dan los que cuando se anunció que venía el toro no hicieron caso, manifestándose irresponsablemente, no haciendo acopio de stocks. Naturalmente el toro les embistió. Nos embistió. Consecuencia, más de tres meses en la enfermería.

Pero somos optimistas, aunque nuestro país escogió la estrategia perdedora y estamos en la cola europea del binomio fallecimientos/economía, por fin hemos empezado a poner en práctica la que he llamado la triada exitosa y hasta a usar obligatoriamente mascarillas. Lograremos dominar el virus como los países asiáticos y oceánicos, los nórdicos, Polonia, Austria Eslovaquia etc.  solo que con tres meses de retraso y con una de las economías más colapsadas del mundo.

Y además como hemos dicho que somos optimistas, ¿por qué no esperar que este virus pierda ya pronto su virulencia como ha pasado en otras pandemias?


Eduardo Rodríguez Rovira

Presidente de Honor de CEOMA (Confederación Española de Organizaciones de Mayores)

Cabe la reproducción de este texto siempre que se mencione a PROA Comunicación como su fuente original.

Recetas para superar la pandemia

Ramón Tamames, catedrático de Estructura Económica, Cátedra Jean Monnet de la Unión Europea y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, aporta en este artículo su visión sobre los cuatro ámbitos de actuación a desarrollar en el escenario pos-COVID-19: sanidad, economía, estado de bienestar, y Unión Europea.

Tamames expone qué es necesario llevar a cabo en cada materia para lograr una rápida recuperación de la crisis provocada por el COVID-19.

Sanidad

Según Tamames, “el papel de los especialistas en epidemiología es clave para definir la estrategia de salida, y para conocer los orígenes, la evolución, y la posible persistencia de la pandemia”.

“Sin una visión adecuada de la salud pública, y de su incidencia sobre la actividad económica y social, será difícil contar con recursos para resolver los problemas, a partir de las cinco fases de la desescalada, de cero a cuatro. En España se ha intentado sistematizar el proceso de normalización, teniendo en cuenta sólo el aplanamiento de las curvas de muertes y personas en UCI. Son muy pocas certidumbres.

Por ello, hace falta una completa investigación sanitaria de todo lo sucedido. Sin escatimar medios, y con aportaciones de los expertos, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS).  Y hay que preguntarse por qué el  8 de marzo se autorizaron manifestaciones políticas masivas en toda España, que provocaron miles de contagios; y por qué la mortalidad en residencias de personas mayores ha sido tan alta. España es, detrás de Bélgica, el país con mayor tasa de mortalidad por millón de habitantes, 553”.

Economía

Tamames recomienda centrarse en el impacto producido por la pandemia en el PIB. “El primer trimestre cayó un 5%, por lo que no se previsible que caiga menos del 15% a cierre de año. Porque los sectores afectados son clave para la economía, tales como el turismo o la hostelería”.

Previsiones

Así, “el Gobierno calcula una caída de ingresos públicos (incluida la Seguridad Social) de 25.700 millones de euros, -5,4%, desde los 471.000 millones en ingresos en el año 2019. Y el gasto público se puede disparar un 35%,  hasta 627.300 millones de euros. Con un déficit de ingresos/pagos del 31,14%, el nivel de caída de PIB podría llegar al 15%”.

Se trata de una situación “sin precedentes. Durante la guerra civil el PIB cayó un 40%, por cada año de contienda.  El PIB per cápita que había en 1935 no se recuperó hasta 1951, es decir, 16 años de depresión”.

En la situación actual, “la caída del PIB podría frenarse incluso en 2020, y podríamos ver  un aumento de la renta en 2021, del 6 o al 7%.  La recuperación total no llegaría hasta 2022 o el 2023”.

Tamames valora las medidas que se han tomado hasta el momento:

  • Hace falta agilizar los trámites y abaratar el coste de los créditos a empresas en general, y especialmente a pymes y autónomos, avalados por el ICO, en torno a 100.000 millones de euros
  • Los ERTEs no se están gestionando de forma diligente. A muchos beneficiarios no les ha llegado el paro de mayo. Y muchas empresas con ERTEs, tendrían que abonar las prestaciones en caso de no cumplir todos los requisitos, ya difíciles de por sí. Por lo que es necesario conocer cuánto paro real habrá cuando terminen los ERTES.
  • En la actualidad, puede haber hasta 100.000 concursos de acreedores en marcha, lo que atascaría la maquinaria judicial.

Escenarios y presupuestos

El catedrático Tamames propone una “hoja de ruta” para la recuperación económica.

  1. Elaborar un escenario macroeconómico y su evolución prevista desde 2019 al 2022, teniendo en cuenta las distintas variables de PIB, a partir de la actualización del programa de estabilidad 2020.
  2. Completar este escenario con el PIB por subsectores productivos de bienes y servicios: industrias principales (automóvil, bienes de equipo) y servicios, como transporte, hostelería y otras ramas. Para identificar las medidas de recuperación y el ritmo que necesita cada una.
  3. Traducir los escenarios de gasto y producción para incluirlos en los Presupuestos Generales del Estado 2020/2022, desplegando unos presupuestos extraordinarios para cuatro ejercicios (2020 a 2023). Presupuestos que deben contemplar inputs y outputs extraordinarios, y el esquema de financiación necesario tanto nacional como exterior (sobre todo de la Unión Europea).

Según sus estimaciones, la deuda pública estimada podría llegar al  115% del PIB, sumando 20 puntos (248.000 millones de euros) entre los años 2020/2022.  Pese a la magnitud, el “hachazo” fiscal que sugiere el Gobierno PSOE/UP no sería eficaz. Subir el impuesto del Patrimonio al 3,5%, provocaría no sólo la salida de capitales, sino también falta de entusiasmo en las empresas.

Estado de bienestar

El profesor Tamames plantea que la crisis del COVID-19 “deberá cambiar el modelo de estado de bienestar actual, que contempla pensiones para jubilados y otros colectivos de la población, las prestaciones de paro, o los subsidios temporales a determinados grupos de autónomos.

La Renta Mínima Vital (RMV)  tendrá que convivir con un entorno de gastos disparados en las  CCAA para paliar el coronavirus. La Administración General del Estado dispone ya de 16.000 millones para distribuir entre las autonomías, pero sin criterios para la distribución.

El paro es el asunto más complicado, ya que los recursos para 3,2 millones de parados en 2019 (18.000 millones de euros) tendrán que aumentar de forma relevante. Para subvencionar al millón de parados de empresas ya desaparecidas, y a los autónomos con cese de actividad, más aquellos que el 30 de junio, o después, dejen de estar bajo la cobertura de ERTEs y no vuelvan a trabajar. Otro millón más de personas. El paro puede crecer hasta el 30% de la población activa, y se necesitan recursos para subsidiar el desempleo”.

Según el ministro de Seguridad Social, la RMV puede beneficiar a un millón de familias y cuatro millones de personas. Con una media de 1.095 euros por mes y familia, que vendrán de los 416 euros de paro a este segmento, más transferencias adicionales. Un coste adicional de 3.000 millones mensuales, si bien esta cifra iría bajando progresivamente hasta que volvamos a una tasa de paro  “normal”, por ejemplo los 3,2 millones de parados que había en 2019.

Unión Europea

El papel de la Unión Europea es clave en la recuperación. A través de medidas como “el Programa SURE para ayudar al empleo, financiado  por los estados miembros, por valor de 25.000 millones de euros. Dinero que servirá como garantía para emitir bonos por valor de hasta 100.000 millones, dirigidos a apouar a los países con mayor precariedad en el empleo.

España podría recibir hasta 20.000 millones de euros, dado el mayor impacto del COVID-19. Otra opción es acudir al mecanismo europeo de estabilidad MEDE, que podría nutrir de liquidez a cada país por valor de hasta un 2% de su PIB. En este caso serían 24.000 millones de euros.

Ambos programas aportarían a España 44.000 millones de euros. En el caso del MEDE, a través de créditos diez años y tipos de interés del 0,20%. Aunque habrá que esperar a la cifra final y los criterios para percibir ayudas.  En  cualquier caso, acudir al MEDE no será como en 2008, no habrá “hombres de negro” ni será un rescate.

Apoyo del Banco Central Europeo

El papel del BCE será fundamental para ampliar las ayudas del Eurogrupo hasta un volumen estimado de 1,5 billones de euros. En ello será clave la postura que adopte la presidenta del BCE, Christine Lagarde, que al parecer sigue la estela de Mario Draghi en su apoyo entusiasta a medidas de impulso a la recuperación. Con medidas como las siguientes

  • Facilitar liquidez a los bancos dando crédito con garantías que podrían incluir hasta los “bonos basura” emitidos por las empresas.
  • Financiar grandes empresas comprando bonos corporativos en el mercado secundario, tal como en 2018 hizo la FED en EEUU, y Draghi en el BCE desde 2012.
  • Comprar deuda pública de los Estados del Eurogrupo, en el secundario (principalmente a bancos y fondos de inversión), contra la sentencia del Tribunal Constitucional de Alemania, que lo estima improcedente

Otras fuentes de financiación posibles

Tamames se refiere al proyecto European Green Deal para la transición ecológica, y propone fusionar los planes previos a la pandemia, con el Pacto Verde y la Agenda Digital en marcha. La idea es centrar la recuperación en sectores y actividades con un futuro sostenible. Porque a corto plazo, muchas inversiones verdes y muchos proyectos digitales ya podrían estar tecnológicamente maduros, pero necesitan del impulso para ser presentados a la UE.

En España, expertos de la CEOE como Fátima Báñez o Marcos Peña, y entidades como la Confederación Nacional de la Construcción, SEOPAN, ANCI, etc, podrían encargarse de representar los proyectos españoles en la UE. Por último conviene no olvidar el papel que debe jugar el sector exterior de bienes y servicios para salir de la crisis, (export-import), como ya sucedió en la anterior crisis financiera.

Conclusiones

Concluye su extenso artículo reconociendo que todas sus propuestas están sujetas a la evolución de la recuperación, aunque “es importante que la Comisión de Reconstrucción Nacional del Congreso tenga en cuenta los escenarios macro,  se esfuerce en aprobar los presupuestos extraordinarios, y esté atento a las decisiones de la UE”.

Por lo cual, Tamames apuesta porque “el Estado, aúne sus propios esfuerzos con los del sector privado según el modelo OCDE/Unión Europea donde está España. Dando a los agentes económicos y sociales, y a los empresarios y los sindicatos, la importancia que deben tener en la recuperación. Dando voz a la CEOE/CEPYME, a CCOO, UGT y otras fuerzas sindicales, así como a otras  instituciones.  Porque la cooperación público/privada es esencial para una rápida recuperación. No podemos guiarnos por la actitud de algunos miembros del gobierno PSOE/UP, que se muestran como antisistema de la economía.

Por esto, afirma que “cualquier idea de nacionalizar empresas, o remunicipalizar, o convertir la Seguridad Social en una especie de asilo general para comprar votos, debería ser descartada. El Gobierno debe dejarlo claro, y trasladárselo a la Comisión de Reconstrucción Nacional. De no ser así, la crisis se prolongará mucho más tiempo”.


Javier Ferrer

Responsable del Área Financiera de PROA Comunicación

 

Cabe la reproducción de este texto siempre que se mencione a PROA Comunicación como su fuente original.

La industria financiera asume la transformación del negocio tras el COVID-19

En su segundo análisis sobre la transformación del negocio bancario provocada por el COVID-19, la consultora Boston Consulting Group (BCG) se centra en el impacto en rentabilidad del negocio en un conjunto de bancos de EEUU y Europa, y la visión del cliente sobre la nueva dinámica de relación con su entidad que traerá la “nueva normalidad” una vez superada la pandemia. Concluyendo que la industria financiera está respondiendo acertadamente al reto transformador del COVID-19, tanto por parte de los operadores, como de los clientes.

Cifras Q1: Caída en ROE, los ingresos se mantienen

En primer lugar, BCG compara las cifras de negocio del universo de bancos analizados, en el primer trimestre de 2020 frente al primer trimestre de 2019.

De la comparativa se extraen tres conclusiones principales

  • Los ingresos se mantienen: caen -1%, aunque la tendencia es a la baja.
  • Las provisiones se multiplican por cuatro, lo que responde a la fortaleza en balance de las entidades. Un factor positivo.
  • La rentabilidad del negocio cae de forma brusca (ROE -60%). El escenario es por tanto, negativo para este ratio.

El impacto negativo en ROE es mayor en los bancos estadounidenses que en los europeos (6.6 puntos porcentuales frente a 3,7 p.p). El motivo, los bancos USA provisionan más que los europeos, y no consiguen evitar aumentos de costes. En cambio, los europeos provisionan menos y logran reducir costes.

BCG elabora una previsión de caída de ROE entre Q1 2019 y Q1 2020 en tres escenarios, benigno, medio, y severo, para bancos con elevado balance -a los que denomina higher performance- , y con menor balance -lower performance-.  El resultado es una estimación de caída de rentabilidad del negocio que oscila entre los siguientes parámetros

  • Bancos lower performance: Entre -2 p.p. escenario benigno, y -11 p.p. escenario severo.
  • Bancos higher performance: Entre -3 p.p. entorno benigno, y -9 p.p. escenario severo.

En esta línea, BCG también analiza la subida en provisiones del universo de bancos analizado. La conclusión es que los bancos USA anticipan un peor entorno económico que los europeos, dado que suben provisiones en una media de 4,3 p.p. frente al alza de 2,9  p.p. de los europeos. Por último, al comparar los ingresos Q1 2020 frente a Q1 2019 por cada entidad, el rango abarca casi 40 p.p., entre el  +20% de Barclays y el -18% de Wells Fargo.

En general, esta parte del informe viene a confirmar lo que ya apuntaba el primer análisis de la consultora BCG: que el COVID-19 provocará turbulencias en la estructura del negocio bancario, tanto por las consecuencias en la economía -caída del consumo y recesión-, los tipos en niveles casi cero en el largo plazo, y el nuevo entorno de relacionamiento con los clientes.

Mejora en la imagen de marca

La segunda parte del informe se centra en la visión del cliente sobre todos estos cambios. Para ilustrarla, BCG publica las conclusiones de una encuesta realizada a 5.000 clientes retail (minoristas) en 15 países.  Son las siguientes:

  • El 24% de los encuestados piensa reducir la frecuencia de visitas a las oficinas, o simplemente dejar de hacerlo, cuando acabe la crisis del coronavirus. Por países, Noruega es donde hay un mayor porcentaje de clientes que opinan de este modo -39%-, y EEUU donde menos -13%-. Como dato curioso, sólo el 3% de los clientes norteamericanos declaran que no usarán la oficina nunca más, frente al 25% de los noruegos.
  • El 12% han contratado los servicios de banca online o mobile banking en su banco con motivo de esta crisis. Donde más en Singapur, el 18%, y donde menos Australia el 5%. Por tramos de edad,el 24% de los clientes entre 18 y 24 años lo han hecho, y sólo el 2% con más de 65 años. Curiosamente, este hábito de contratar servicios no presenciales ha crecido de forma sustancial en las últimas tres semanas.
  • El 61% de los clientes encuestados que usaban la oficina como canal preferente para la relación, declara que si la oficina no se utilizara más, abriría una cuenta con su banco utilizando otro canal no presencial. Por países, Dinamarca acoge el porcentaje mayor – 73% de clientes, de los que el 31% usarían mobile banking y el 42% banca online- y Francia el menor – el 45%, de los que el 12% usaría mobile banking y el 34% banca online-.
  • El dato más curioso es la sustancial mejora de la imagen de marca de los bancos que expresan los clientes encuestados. Así, menos del 5% son críticos sobre la respuesta de su operador a esta pandemia, y el 25% expresa una mayor confianza en su entidad. Por países, el 32% en Países Bajos confía más en su banco, frente a sólo el 3% que se muestra crítico.
  • Quizás para apoyar esta mejora en su opinión sobre los bancos, los encuestados valoran algunas medidas concretas que han tomado sus entidades para mitigar el impacto de la crisis del COVID-19.
  • Entre las más útiles destacan las siguientes:
    • Reducir comisiones en cajeros automáticos.
    • Ofrecer tipos más bajos en servicios de financiación.
    • Bajar las comisiones por adelantos de efectivo, sobregiros, depósitos en remoto.
  • Las menos valoradas son las siguientes:
    • Servicios de asesoramiento financiero en remoto.
    • Asesoramiento financiero a medida.
    • Videos explicativos en cajeros automáticos sobre productos y servicios bancarios.

Conclusiones

Por todo ello, en este segundo informe BCG muestra con datos su tesis de que la industria financiera, tanto los operadores como los clientes, ha asumido que la transformación del negocio bancario será profunda en la nueva normalidad tras el COVID-19. Razón por la cual, BCG apunta al mayor protagonismo de las herramientas Data Science o analíticas de datos, cuya utilidad crecerá exponencialmente, según la consultora.

Este tipo de herramientas podrán prever y anticipar con mucha mayor exactitud que en el análisis tradicional, aquellas tendencias más influyentes en la evolución del negocio bancario: los escenarios de ingresos y de gastos, las expectativas de ventas, las estimaciones de solvencia, o la evolución del consumo y del sentimiento de la demanda. Asimismo las herramientas que analizan el “Big Data” podrán monitorizar mejor las transacciones (por ejemplo, en las tarjetas de crédito) , y modelizar el desempleo, ayudando a los bancos a perfilar sus estrategias de crecimiento, y definir el nuevo modelo de Experiencia de Cliente.


Javier Ferrer

Responsable del Área de Comunicación Financiera de PROA Comunicación

La edad de la duda, del ahorro y de la simplificación

El descubrimiento nace de la curiosidad, siendo la curiosidad hija de la duda, la conciencia de la que nada (o poco) sabemos del mundo que nos rodea o que nos podría rodear. Es por todo esto por lo que seguimos asombrándonos y buscando a nuestro alrededor estos elementos.

También hay hallazgos que son fruto de la mera casualidad, pero como versaba Virgilio en La Eneida: “audentes fortuna iuvat” (la fortuna sonríe a los audaces).

Los grandes cambios y los descubrimientos pueden ocurrir mientras estamos tumbados en el sofá, siempre que seamos capaces de volar curiosos en otros cielos, con nuestras maravillosas mentes sin límites. Podemos ser atrevidos y audaces sin salir de las cuatro paredes de nuestra casa.

Al perezoso mental, por mucho que se agite, no se le cruzarán nuevas ideas ni buenas oportunidades. Al parásito mental y al listo improductivo, tampoco. No depende del poder, del dinero o de la posición en una supuesta escala social: los áridos mentales no fructifican, como mucho repiten ideas manidas, vomitan consignas sin el menor atisbo de crítica o elucubración propia.

Este íncipit lisérgico no debe presagiar una oda a los viajes químicos enloquecidos de Hunter S. Thompson, sino algo mucho más diario, terrenal, casi burgués, diría yo.

Las largas semanas que hemos transcurridos encerrados en nuestras viviendas, las noches y los días iguales unos a otros sin solución de continuidad, han sido una fantástica oportunidad para explorarnos y pensar, reflexionar, observar y, por ende, dudar.

Así, nos hemos percatado de algunos aspectos que merecerían una enmienda a la totalidad o, al menos, un rumbo renovado.

Si hablamos del ecosistema en el que nos desenvolvemos como ciudadanos, resulta bueno y necesario poner en común las dudas y las conclusiones a las que hemos llegado.

Inmersos en el pantanoso principio del pos-COVID-19, aún noqueados por los vendavales de la pandemia, nos damos cuenta de que la mochila que cargamos como ciudadanos es demasiado pesada para atravesar las arenas movedizas que nos esperan.

Ante las embestidas de las emergencias sanitarias, el estado del bienestar se ha tambaleado y sigue temblando pero, por lo menos, hemos comprendido que un país debe asegurar ciertos servicios esenciales de una manera impecable.

Bajando un poco más hacia el detalle del tema, hemos entendido que nuestros impuestos, fruto de nuestro trabajo, deben sufragar un sistema sanitario en condiciones, así como una válida oferta educativa pública de buen nivel y, por supuesto, seguridad ciudadana.

No hay cabida para egoísmos en este sentido. Siempre estaremos orgullosos de contribuir a ello.

Sin embargo, sensu contrario, van quedando en evidencia las estructuras y funciones superfluas que consumen recursos sin revestir un rol esencial o, cuando menos, relevante para la ciudadanía.

Hace pocos años en Italia, bajo el gobierno capitaneado por Matteo Renzi, el brillante (e implacable) economista Carlo Cottarelli lideró la comisión para la spending review, un grupo de expertos sin especiales colores partidistas que identificaron, por mandato del gobierno, las bolsas de gasto público innecesario.

Probablemente haya sido la más interesante iniciativa política concreta de la última década.

Justo cuando iban a tomar las consiguientes medidas de recorte, el Gobierno Renzi cayó estrepitosamente y todo el trabajo hecho fue aparcado en los desvanes de algún ministerio y quedó relegado a una anécdota más.

Ante la crisis económica que acecha, vuelve poderosa la idea de llevar a cabo en España, y donde sea necesario, la revisión de todo lo superfluo, del gasto público improductivo, de las florituras administrativas disfuncionales o directamente estériles.

No hay subida de impuestos que aguante la enorme carroza del gasto público hipertrófico y sin ponderar.

La reflexión debería llegar hasta las Cámaras centrales y autonómicas, para que se empiece a dudar de la utilidad de la verborrea, de la incontinencia legislativa que complica, en lugar de simplificar, la vida de los ciudadanos tanto en su entorno privado como en sus actuaciones empresariales. Hay ahorro posible también en sentido normativo.

Menos va a ser más, en muchos ámbitos, en esta nueva normalidad que nos espera con las fauces abiertas.


Marco Bolognini

Abogado. Fundador de Maio Legal y socio responsable de las áreas de Corporate/M&A y banking. Presidente de Globalaw Ltd. (2017-2019), presidente de Globalaw Foundation y chair de la comisión de RSC de Globalaw. Columnista del diario Expansión. También escribe en su blog Mínima Inmoralia.

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Coronavirus y seguridad en la Unión Europea

Desde hace unos meses el coronavirus es una prioridad debido a cómo está afectado a los países de la Unión Europea (UE) más allá de la alarma social que se ha creado. Es una amenaza que se ha hecho realidad más pronto que tarde. Desde China, donde comenzó el brote pandémico, se nos alertó del grave impacto que podía ocasionar la llegada del brote a la UE por sus desastrosos efectos. Los Estados miembros (EEMM) y las instituciones europeas lo veían como una falacia que no llegaría a consumarse, pero que al final se ha establecido provocando una grave crisis sanitaria y económica. La gran falta de transparencia recibida ha puesto en duda incluso el alcance real de la pandemia, puesto que los Gobiernos de los EEMM y la UE se han escudado en la percibida, viéndose y manifestándose cómo no se sabe a ciencia cierta los daños que se están sufriendo realmente.

Las primeras manifestaciones en cuanto comenzaron a crecer los contagios fue el confinamiento de la población, una medida rápida que buscaba contener la expansión del virus y así poder frenar el número de contagiados por el colapso sanitario que se avecinaba en la mayoría de los EEMM. Vino seguido del cierre de fronteras Schengen, una decisión acertada y rápida para evitar los flujos de personas pero no de mercancías (no obstante, hay que ver que las fronteras dificilmente volverán a ser iguales que antes a efectos prácticos). Aunque criticadas, estas medidas han puesto freno a la expansión, ya que aunque hasta que no se cuente con una vacuna no se va a poder erradicar (total o parcialmente), han permitido un desarrollo positivo frente a la contención.

Al margen de estas actuaciones, las instituciones europeas no actuaron de igual forma. La falta de respuesta conjunta puso en evidencia la falta de cohesión entre EEMM e instituciones, viéndose el desgaste que existen entre estas. El silencio de la Comisión Europea es el más notable, tan solo participando en las reuniones conjuntas y Von der Leyen explicando los parcos progresos realizados. Su discurso de “coordinación de una respuesta común” es completamente falso, ya que se tendrían que haber puesto en marcha medidas conjuntas y protocolos tanto sanitarios como económicos desde el principio para poder mitigar en la medida de lo posible los efectos. La UE peca de usar el verbo necesitar, cuando el que debe usar es hacer. Solo hay que ver cómo los EEMM han tenido que comprar todo el material sanitario de manera individual, con altos precios y con un envío lento para las necesidades existentes. La llegada de sistemas como rescEU o el Coronavirus Global Response ha sido muy tardía.

En momentos así, los principios fundamentales de la UE, los que nos unieron en un principio, tendrían que salir a relucir para poder hacer frente de manera conjunta a esta crisis que va a hundir a Europa. Pero todo esto ya llega demasiado tarde: la brecha norte-sur se ha intensificado, la falta de solidaridad es latente, las tensiones se han fortificado y la competición por ver quién tiene menos contagios y muertes ha comenzado. Hay que ver todo esto como una estrategia de los EEMM para buscar protagonismo y en la que la UE no tiene ninguna presencia. Hay quien dice que esta crisis va a consolidar los pilares y cimientos europeos, pero nada más lejos de la realidad: los va a destruir. Cada EEMM va a mirar por sus propios ciudadanos e intereses como se ha visto en el caso de los fondos europeos de rescate y los coronabonos. Que no extrañe ver a más de un país que decide salir de la UE siguiendo la estela británica.

Es por eso que si la UE no puede coordinar a sus propios integrantes, cómo va a poder ser un actor relevante en el plano de la seguridad internacional. Es imposible. No se dio la relevancia suficiente cuando comenzó el brote, y en el camino hacia su fin se aprecia lo mismo: que la UE no está preparada y los EEMM están en una carrera de “sálvese quien pueda”. La falta de previsión fuera de los ámbitos económicos (porque sí, la UE es un club de interesados con el comercio y la moneda común como bandera), va a hacer que nunca vayamos a ser un actor internacional en materia de seguridad, ni en ninguna otra área. Nuestra falta de unidad con ejemplos como la crisis migratoria del 2015 y nuestras propias tensiones ya hicieron que el proyecto común comenzara a hacer aguas, pero ahora la presa va a reventar.

Si estas tensiones y enfrentamientos continúan a este ritmo, este proyecto, mucho más mercantil que social, pero que tantos aspectos positivos y progreso ha traído, va a acabar más pronto que tarde. Un claro ejemplo es España: sin la UE la posición con la que contamos ahora mismo sería un deseo completamente irreal. No obstante, no todo es negativo, podemos ver cómo EEMM se ha ayudado entre sí en estos momentos con el envío de material y personal médico. Pudimos haber contenido la pandemia, pero nuestra propia burocracia no nos lo permitió.

Aunque suene a tópico, la solución, más allá de poner en común todas las políticas de los EEMM y los recursos europeos en aspectos como el COVID-19 y el cese de infectados y muertes, es otorgar de nuevo fuerza a la idea de los Estados Unidos de Europa de Sir Winston Churchill y dar valor a una solidaridad común que incluya el valor humano y desquite el paternalismo nacional para coordinarnos y ver todo lo que somos capaces de alcanzar al estar bajo un mismo techo. Si esto se fortalece la UE podrá revivir de sus propias cenizas, ya que estos enfrentamientos, rencores y “tira y afloja” entre los propios EEMM y la UE van a acabar muy mal. Extrapolando una cita de Confucio, con matices, se nos avisa de lo que pasa en situaciones de destrucción mutua como la que están llevando los EEMM entre ellos y hacia la UE: “antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas” (555 a.C). Si la UE muere, todos caemos.


Fernando Pérez-Montero

Consultor junior de PROA Comunicación

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El endotelio, el ejercicio y el COVID-19

Después de haber sido dada de alta, una persona que ha tenido el COVID-19 vuelve a ingresar un mes después por trombosis múltiples en piernas y pulmón. Padece un estado de disfunción de los endotelios, las células que recubren las arterias.

Otra persona confinada por el COVID-19 acaba de tener una trombosis en un ojo. Otras, meses después, tienen trombosis en distintas localizaciones. Son disfunciones endoteliales.

El estado de disfunción endotelial se caracteriza por un endotelio que presenta alteraciones, en el primer caso por el virus y en el segundo posiblemente por el sedentarismo prolongado. Ambos factores promueven la actividad procoagulante, proinflamatoria, prooxidante y proliferativa que favorece, también la aterogénesis y la formación de la placa de colesterol. Ahora muchas de las personas inactivas durante cuarenta días van a tener alteradas las cifras de colesterol. Cuando se opera a alguien, los cirujanos ordenan movilidad inmediata. La falta de ejercicio ocasiona la disfunción epitelial, y la menor producción o disponibilidad de óxido nítrico (NO) que veremos sus funciones.

Entre los mecanismos propuestos para explicar este estado de disfunción, se cita principalmente el estrés oxidativo y la inflamación crónica de bajo grado producidas por insuficiente ingesta de antioxidantes en la dieta y por falta de ejercicio agravados por el estrés sostenido durante la pandemia.

Las vías principales, por las que el endotelio parece mejorar sus funciones, y que son activadas eficazmente por el ejercicio diario, son la del óxido nítrico, la endotelina-1, la neuregulina-1, la de la prostaciclina, la del factor de crecimiento del endotelio vascular y la del NOx. Incorporo estos latinajos para recordar que no se puede simplificar los procesos biológicos al dar cuenta de ellos. Se reacciona con rechazo ante la complejidad porque estamos inundados de simplificaciones que están modelando nuestra mente hacia lo simple.

El ejercicio mejora la capacidad de las células endoteliales de filtrar y metabolizar ciertos componentes del plasma circulatorio, además de contrarrestar los procesos inflamatorios endoteliales y la optimización consiguiente del equilibrio entre oxidantes y antioxidantes.

Hoy se sabe que uno de los episodios iniciales en el desarrollo de la aterosclerosis es un fenómeno conocido como disfunción endotelial, por tanto, saldremos del arresto domiciliario con el colesterol elevado.

La capa de células que reviste el interior de los vasos, sintetiza y libera una gran variedad de sustancias, incluyendo sustancias vasoactivas que regulan el tono vascular, la presión sanguínea y el flujo sanguíneo para cada órgano; sustancias que participan en la coagulación, en la fibrinolisis que dificultaría la producción de coágulos, pequeñas fibrillas que atascan los vasos porque a ellas se pegan las plaquetas. También controlan y regulan las reacciones inflamatorias e inmunológicas que se alteran profundamente en esta pandemia en casos graves. El virus penetra por el endotelio y lo destruye o lo deja lesionado, lo que explica las trombosis tiempo después de haberse curado.

Cuando en nuestra manera de vivir incluimos el ejercicio diario, se mantiene el equilibrio entre especies reactivas del oxígeno y especies de moléculas reactivas del nitrógeno, es decir, los temidos radicales libres. Estos van incluidos con la oxidación y nitrosilación de proteínas y lípidos que, por otra parte, son parte de la utilización por nuestro metabolismo de las mismas. No puede dejarse de producir radicales libres mientras aprovechamos lo que comemos y lo gastamos en las diversas funciones del vivir, y en la producción de energía en las mitocondrias. El ejercicio tiene la virtud de producir antioxidantes, además de los que el propio organismo ya tiene.

El papel del endotelio es modulado por medio de una serie de receptores, puertas de entrada o lugares de anclaje presentes en sus membranas para numerosas moléculas incluyendo proteínas, hormonas, partículas transportadoras de lípidos, metabolitos, así como también por medio de proteínas de unión entre unas células y otras,  y receptores que gobiernan las interacciones célula-célula .

La principal función del endotelio es la regulación del flujo sanguíneo  y la perfusión tisular por medio de cambios en el diámetro de los vasos y en el tono vascular, siendo esto una de las funciones principales del ejercicio físico diario. Es la mejor píldora, casi la única, contra el envejecimiento, y la mejor contra la hipertensión. Hipertonía igual a hipertensión arterial.

Para no simplificar, y acostumbrarnos a convivir con lo complejo y salirnos de nuestra manera de vivir inmersos en simplicidades, hay otras sustancias para controlar el tono vascular mediante la producción prostaciclina, y factor hiperpolarizante derivado del endotelio, todos ellos factores vasodilatadores. El estado vasoconstrictor es mediado por la producción de endotelina-1, angiotensina II y tromboxano A2. Justamente aprovechamos una de estas sustancias para bajar la hipertensión, la angiotensina II, puerta por la que entra la angiotensina I, la cual es la misma que utiliza el virus para entrar en las células.

El NO -óxido nítrico- es capaz de difundirse entre las células y los tejidos debido a su naturaleza gaseosa.  Asimismo, el NO tiene efectos antioxidantes, antiinflamatorios, de anti agregación plaquetaria, y anti proliferativos de las células de músculo liso vasculares, ya que cuando se altera forma la placa de colesterol.

Se conoce como disfunción endotelial a una biodisponibilidad reducida de NO, al estrés oxidativo aumentado, a la expresión aumentada de factores protrombóticos y pro inflamatorios y una vasorreactividad aumentada, aspectos que se dan durante el estrés y en grado supremo durante la infección grave del cov-19. Una vez dañadas estas funciones, la persona puede volver a padecer la enfermedad con síntomas que indican esos factores alterados.

También ocasiona una mayor permeabilidad endotelial que promueve el paso y la deposición de partículas de LDL, el colesterol, en las arterias. Muchas veces he explicado que el estrés, la vida sedentaria, la alimentación deficiente que contienen muchas dietas y sustitutos de la leche, el tabaco y otros tóxicos nos mantienen en un estado de inflamación de bajo nivel no asintomático. De hecho, el envejecer es estar en inflamación de bajo nivel, y el ejercicio en un magnífico productor de sustancias antiinflamatorias, citocinas y para disminuir el colesterol.

En el caso de la dislipidemia un bajo nivel de HDL, el colesterol “bueno”, se correlaciona con una función endotelial deteriorada. Entre las funciones de la lipoproteína HDL se encuentra la de brindar protección al endotelio y ser una partícula con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que trasporta el colesterol de las arterias al hígado que a su vez lo transforma en bilis y la expulsa por las heces.

El efecto del ejercicio sobre el endotelio y demás órganos y músculos parece depender no solo de la vasodilatación y la mayor perfusión de sangre, sino de la mejor comunicación entre las células endoteliales de dichos órganos y las células subyacentes bajo ellos, lo que mejoraría la función renal, cardiaca, glandular, la función cognitiva y la homeostasis en general. El ejercicio diario mejora la funcionalidad de los epitelios pulmonares y ayuda a conseguir mayor capacidad pulmonar y mejor capacidad de intercambio de CO2 por oxigeno. Por ello, se aprecia el posible daño a la salud general que nos puede haber causado el confinamiento tanto a niños como a adultos.

El NO es sintetizado por las células del endotelio vascular que actúa como principal factor vasodilatador y regulador de un amplio número de procesos homeostáticos locales. Como vasodilatador, su mecanismo de acción se basa en la relajación directa de la célula muscular lisa a nivel local. El NO actúa también como inhibidor de la adhesión y agregación plaquetaria que se ejecuta para formar coágulos, inhibidor de la proliferación de las células musculares lisas que de formarse se empezarían a depositar el colesterol y aparece las placas, así como inhibidor de la expresión de moléculas de adhesión, que juntas contribuyen a la coagulación e incluso como un antioxidante al compensar los efectos del anión superóxido, es decir: anti vejez.

Además, diferentes hábitos de vida, como el tabaquismo y modelos dietéticos pobres en antioxidantes alimentarios o ricos en carbohidratos y/o grasas saturadas, pueden incrementar la producción de radicales libres provocando estrés. El incremento de los niveles de actividad física y de la capacidad cardiorrespiratoria inducida por el ejercicio está directamente relacionado con la reducción de la morbilidad y mortalidad por enfermedad coronaria, y de todo tipo de enfermedades. Entre los posibles mecanismos que determinan estos beneficios del ejercicio en la población general, se encuentra la mejora de la función endotelial. He ahí el porqué los gimnasios no tendrían que pagar IVA y ser gratis para niños y jóvenes, esto generaría un enorme ahorro para el Estado.

El ejercicio constituye un potente estímulo de NO para todo el cuerpo. El ejercicio tiene un potencial regenerativo del endotelio, debido a que, tras su producción en la médula ósea, migran a través de la circulación sistémica hacia los sitios de lesión o recambio tisular para reemplazar a las células altamente dañadas o muertas del endotelio vascular. Además, tienen la capacidad de modular diferentes procesos complejos de regeneración endotelial y miocárdica, como la angiogénesis, miogénesis y apoptosis de cardiomiocitos y como un mecanismo dinámico de protección vascular a largo plazo, previniendo la arteriosclerosis y las enfermedades cardiovasculares.


José Antonio Rodríguez Piedrabuena 
Especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis. Especialista en formación de directivos, terapias de grupo y de pareja.

Paz Martín: “Siempre que hay una crisis se ralentizan los derechos de las mujeres”

Paz Martín, presidenta de BPW Madrid, analiza en esta entrevista con PROA Comunicación la posición en la que se encuentra la mujer en el mundo empresarial. Admite que “los valores, los principios y el discurso que motivaron la creación de BPW, el lobby de mujeres más influyente del mundo, en 1930 siguen muy vigentes debido a que los cambios en la sociedad, si bien han sido profundos, no se han materializado por completo, por lo que el apoyo a las mujeres en decisiones empresariales y políticas debe potenciarse desde nuestra posición”. A través de los diferentes proyectos e iniciativas con las que cuenta BPW Madrid, determina que “hay que fomentar el perfil emprendedor y las alianzas para la formación de un buen ecosistema”.

“Nuestra posición de lobby en defensa de las políticas de género nos ha permitido ser parte de las reuniones del Consejo de Europa y la ONU, contando con representación en las diferentes oficinas regionales de esta última”.

Pone en referencia la necesidad de usar la pedagogía y diferentes perfiles de sensibilización para permitir seguir rompiendo estereotipos y así poder avanzar en resultados de cara al futuro. Asegura que en esta materia se debe combatir por medio de la educación en igualdad, valores y principios, ya que “un hombre no lucha por su posición porque se da por supuesto. Las mujeres tenemos muchos más obstáculos que se deben romper por medio del refuerzo y visibilización nuestra posición. Esto nos hará conseguir la ansiada igualdad que necesita la sociedad”. Cree que es absolutamente imprescindible que toda empresa cuente con un decálogo y código ético para la igualdad para así poder gestionar todas las actividades relacionadas con la mayor eficacia y evitar posibles problemas relacionados como pueden ser la diferencia salarial entre géneros. Todo esto, asegura, que “sin el apoyo de las instituciones públicas y los sindicatos no se podría realizar este sobreesfuerzo para que la brecha se pueda reducir progresivamente”.

Cuando se le pregunta sobre la posición de la mujer en la vida laboral, la presidenta de BPW Madrid es muy clara: “los salarios más bajos se encuentran en las profesiones más feminizadas” y, desde su visión, “cuanto más alto es el puesto en la pirámide hay menos diferencia”. Asimismo, señala que “en los complementos es donde está la diferencia y donde más desigualdad nos podemos encontrar porque es más difícil la justificación. Las diferencias no se suelen encontrar en el salario base”. Todo esto, determina, “a pesar de que nos encontramos con número más amplio de universitarias que universitarios, algo que se relaciona con la mayor tasa de éxito profesional entre las mujeres”. Agrega que esta latente desigualdad también se puede ver en empresas del IBEX 35, e incluso en el propio sector público, poniendo como ejemplo el bajo número de mujeres embajadoras con las que cuenta España.

Sobre el coronavirus y cómo puede afectar a la posición femenina, es tajante: “no hay que olvidar nunca que siempre que hay una crisis se ralentizan los derechos de las mujeres. Siempre salen doblemente perjudicadas”. Es por ello por lo que nos explica que para reducir estos daños desde BPW Madrid, además de proyectos paralelos como la INCUBADORA DE EMPRESAS (proyecto en el que se busca dar ayuda económica a planes de negocio femeninos), se desarrolló en un plazo de quince días el proyecto RECUPÉRATE, el cual permite que la crisis producida por el COVID-19 no destruya el tejido microempresarial femenino. “Por este programa se ofrecen soluciones y se revisan y modifican los planes de negocio, entre otros puntos. Tenemos la experiencia y el conocimiento para poder ayudarlas en la transformación, además del refuerzo con coaching especializado para que vuelvan a sus perfiles emprendedores por medio de motivación y para que pongan soluciones rápidas y creativas al COVID-19”, resalta. En relación con esto, y preguntando sobre los daños que puede causar la actual coyuntura en los perfiles senior, Martín declara que “el emprendimiento no tiene edad, porque muchas mujeres tienen que buscar una salida en determinados momentos de su vida”, por lo que comenta que la mejor forma es su entrada en el mundo empresarial por medio del autoempleo, método que a su juicio “es la mejor forma por la que pueden realizarse, permitiendo que desde una PYME tengan y sientan ese empoderamiento económico y empresarial que las va a ayudar a conseguir sus metas presentes y futuras”.

La presidenta de BPW Madrid es muy crítica con la posición que España ha ejercido en los últimos años en materias de educación y sanidad, apreciando que “se ha visto como un gasto y no como una inversión”. “La República Dominicana invierte el 5% del PIB en educación y ha permitido el despegue económico de muchas mujeres que antes no podían por sus propios medios”, subraya. Estima que esta es la clave para poder evitar un deterioro en la percepción de los ciudadanos y así poder soportar mejor las futuras crisis al contar con una mayor especialización en ambos géneros.

“La educación es la llave que toda persona tiene para poder ser libre y realizarse. Sin ella es muy difícil llegar a nuestros objetivos”.

La gestión de la crisis sanitaria producida por la pandemia COVID-19, hace que se ponga en relieve la gran capacidad poco desarrollada con la que España cuenta en el ámbito sanitario, opinando que “tenemos grandes profesionales, pero no se les cuida ni se les apoya para que puedan desarrollar su carrera en España. No conseguimos retener el talento y por eso se van”, además de apuntar que “profesiones como la enfermería, de mayoría femenina, no están tan bien pagadas en cuanto a la proporción que se puede encontrar en otras profesiones sanitarias como la medicina. Las mujeres nos vemos gravemente afectadas en los sectores en los que contamos con más presencia”.

Para concluir, Paz Martín hace presente que todos los proyectos y programas con los que cuenta la asociación se basan en la estrecha colaboración público-privada entre las asociadas y las instituciones públicas al no tener la asociación ningún tipo de subvención. La ayuda también proviene de canales externos, como pueden ser partners, partidas de RSC, e incluso de las propias mujeres de la asociación que han alcanzado un determinado nivel y quieren apoyar de manera activa la causa. Termina diciendo que la participación en estos programas y proyectos “produce una satisfacción y una experiencia muy positiva a nuestros colaboradores al verse la evoluicón de los proyectos día a día. Esto genera una experiencia y un enriquecimiento que ninguna cuenta de resultados puede ofrecer”.

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Fernando Pérez – Montero

Consultor junior de PROA Comunicación

La innovación ya no es una opción

Así como la economía industrial estuvo marcada por la expansión de los mercados, la incorporación de nuevos espacios y de la masa trabajadora, la ‘nueva situación’ post COVID-19 apunta a la transformación digital y la innovación.

Aunque no hay plan predefinido ni recetas mágicas, la comunicación es un factor estratégico y transversal en los procesos de innovación y transformación digital que apuntalen la supervivencia y el crecimiento de las empresas.

Mientras la sociedad dirige su mirada y esperanzas hacia la investigación científica y tecnológica para buscar respuestas ante la realidad impuesta por la pandemia del COVID-19, las empresas buscan las suyas en el mar de dudas de la ‘nueva normalidad’. Estas palabras contradictorias definen la situación a la que nos estamos enfrentando, evidentemente compleja y desconocida, donde las empresas tienen que desempeñar un papel central en el desarrollo económico y, por consiguiente, del bienestar social.

Así como el sector de la distribución y logística se ha adaptado al comportamiento de los consumidores, el resto de sectores debe hacer lo mismo y adaptar sus planes de comunicación a sus nuevas necesidades. La ‘nueva normalidad’ nos anticipa riesgos económicos que tienen más que ver con las expectativas de la ciudadanía que por el mismo frenazo de la actividad económica. Por tanto, nos situamos frente a la percepción del riesgo como un elemento clave para entender las tendencias sociales. En este contexto, se intuye la cualidad de la comunicación como factor estratégico y transversal.

La comunicación es un factor estratégico empresarial ante la ‘nueva normalidad’, donde la innovación ya no es una opción, sino una necesidad acuciante. Debemos contribuir a implantar una cultura de innovación y, concretamente, los profesionales de la comunicación debemos explorar nuevas herramientas que nos permitan intercambios de información y conocimiento con nuestros públicos.

Los comunicadores somos una parte fundamental de la innovación organizativa de las empresas e instituciones. Podemos incorporar a otros públicos en el plan de comunicación, conectando a trabajadores, clientes, reguladores, stakeholders, medios de comunicación, entre otros. La mejor comunicación, por tanto, exige planificar las acciones y conceptualizar a quien nos dirigimos para dirigir y recoger información. La comunicación es esencial para implicar a los públicos de la empresa en su actividad. Este hecho supone mantener una estrategia de escucha activa, pues la comunicación del riesgo debe ser bidireccional si se pretende efectiva. Obviamente, se debe establecer esa comunicación con franqueza y honestidad, para generar confianza y credibilidad.

En este ámbito, los profesionales aportamos la identificación de los rápidos cambios de tendencias sociales y ponemos en valor aspectos como visibilidad de una producción cercana al consumidor. Contribuimos a anticipar escenarios en momentos de incertidumbre que pueden ser altavoz de la actividad empresarial en la agenda mediática. Todo sin descuidar la comunicación interna, ya que la empresa es responsable ante sus trabajadores como fuente de información veraz y correcta de interés, incluso de convertirse en un referente ante la desinformación y los bulos.

La pandemia ha hecho necesario que los periodistas y otros profesionales de la comunicación traduzcamos conocimientos complejos y variables a un lenguaje llano, inteligible por el público no especializado. Al igual que hay periodistas especializados que informan sobre los avances de la ciencia para satisfacer a una audiencia que reclama información más objetiva y un tratamiento más profundo, hay profesionales especializados que incorporan a la organización empresarial un activo esencial. Una de las soluciones organizativas de la empresa es desarrollar una estrategia eficaz de comunicación o de fórmulas que la incorporen como un activo clave junto a la simplificación de procesos y aprovechamiento del entorno y la cercanía.

Actualmente, existen múltiples motivos para una política de comunicación proactiva, más eficiente si incorpora la escucha activa y bidireccional como herramienta fundamental de sus políticas. Para este propósito, es necesario seguir las redes sociales como canales activos donde se identifican elementos que configuran la percepción.

La comunicación en la ‘nueva normalidad’ es como una póliza de seguros: un coste fijo que previene de mayores costes.

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Fernando Torrecilla

Periodista especializado en ciencia, tecnología e innovación y doctor en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Experiencia como asesor de comunicación en los Ministerios de Economía, Industria y Competitividad y posteriormente en el de Ciencia, Innovación y Universidades. Anteriormente, fue director de Comunicación Internacional y Divulgación (public outreach) en la Fundación Ciudad de la Energía, donde asumió la responsabilidad sobre la percepción social del Proyecto Compostilla ante la Comisión Europea para desarrollar la tecnología de captura, transporte y almacenamiento de CO2 en España. Durante ese periodo fue el responsable de Comunicación de la Plataforma Española del CO2. Durante 6 años coordinó del Máster en Periodismo y Comunicación de la Ciencia, la Tecnología y el Medio Ambiente en la Universidad Carlos III de Madrid. Previamente, pasó por los departamentos de comunicación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Repsol YPF y Consejo Superior de Titulados Mercantiles y Empresariales de España.