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Los medios españoles siguen sin ser transparentes

Los grupos de comunicación españoles siguen sin concienciarse de los riesgos que afectan hoy a su credibilidad e independencia editorial. Esta es la principal conclusión del Informe “Primera Plana: Informe de transparencia y buen gobierno sobre la credibilidad e independencia de los grupos de comunicación”, elaborado por la Fundación Compromiso y Transparencia. Y es que, según este estudio, ninguno de los veinte medios analizados cumple las reglas mínimas para ser transparentes.

El informe divide los grupos de comunicación en cotizados y no cotizados y, a partir de ahí, establece una comparativa entre ambos en función de una serie de indicadores y parámetros básicos como la propiedad, el gobierno, la financiación, la generación y divulgación de los contenidos o el cumplimiento normativo. Aunque los primeros muestran un mayor grado de transparencia en sus respectivas páginas webs (objeto del estudio), la diferencia con aquellos que no cotizan no se traduce en una mayor eficacia a la hora de gestionar los riesgos que pueden dañar su credibilidad y su independencia. No hay que olvidar tampoco que las empresas informativas cotizadas están sometidas y obligadas a un control exhaustivo y a una continua exigencia por aportar valor a sus accionistas. Una exigencia que, sin embargo, y como se concluye en el estudio, no garantiza el impulso de políticas de protección de la calidad y de la independencia editorial.

Por otro lado, el hecho de que las empresas no cotizadas no tengan que publicar legalmente determinada información no puede servir para justificar la gran opacidad que muestran en todo lo que se refiere a sus prácticas para garantizar su independencia y credibilidad editorial.

Resulta paradójico que uno de los sectores que más influencia ejerce sobre los valores de la sociedad resulte ser tan opaco. Y lo que aún es más grave, según destaca el informe, es que nos encontramos en un momento muy complicado en el que la credibilidad de las instituciones, incluyendo las empresas informativas, está siendo asediada por el crecimiento de un fenómeno, el de las fake news que, aunque no es nuevo, se está propagando a gran velocidad a través de las plataformas digitales.

El informe de la Fundación Compromiso y Transparencia recoge un conjunto de recomendaciones para ayudar a las empresas informativas a adoptar y hacer públicas una serie de prácticas y políticas enfocadas a fortalecer su credibilidad en todos los aspectos de su actividad y estructura. Entre éstas, destacan aquellas que están vinculadas a publicar información sobre los titulares de la propiedad de los medios, así como los vínculos de sus propietarios (políticos, económicos o familiares, entre otros) que puedan influir en su independencia. Como otra buena praxis está la necesidad de que los informes de sostenibilidad y de responsabilidad social corporativa recojan un capítulo específico en el que se identifiquen, analicen y expliquen las medidas adoptadas para gestionar los riesgos que puedan afectar a la credibilidad e independencia.

“Todos los medios deben desarrollar o adoptar un código deontológico o estatuto de redacción y hacerlo público para que puedan acceder todos los grupos de interés como son los lectores, la sociedad civil organizada y los inversores y accionistas”, según se incluye en el apartado de recomendaciones del informe.

Finalmente, hay un apartado que ha destapado la caja de los truenos. Es el incremento del llamado branded content o contenido patrocinado en los medios. Aunque se admite que es una oportunidad muy interesante para generar ingresos, plantea importantes riesgos que pueden afectar a la credibilidad de los mismos. Es por ello que se hace imprescindible que los medios sean transparentes en el etiquetado del branded content aclarando a los lectores las condiciones y características de este tipo de colaboraciones, especialmente si esas piezas publicitarias han sido elaboradas por la empresa o por el medio, entre otras cuestiones de relevancia.

La presentación de este informe, que tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino, corrió a cargo de sus autores Javier Martín Cavanna, fundador y director de la Fundación Compromiso y Transparencia, y Elena Herrero-Beaumont, socia directora de Vinces.

Una década de análisis

La Fundación Compromiso y Transparencia lleva diez años analizando a través de sus informes y estudios a instituciones, públicas y privadas, que cumplen un rol importante en el desarrollo de la sociedad y en la defensa de los valores democráticos. En total, cada año se examinan cerca de 500 instituciones, estudiando la información relevante que hacen pública en sus páginas web corporativas sobre cuestiones relacionadas con la gestión de sus riesgos y compromisos con su entorno.



Bárbara Yuste
Directora de Comunicación digital de Proa Comunicación

Confianza y credibilidad

Confianza y credibilidad, con el tiempo he aprendido que hay dos tipos 1-hour cash loans for bad credit de políticos: los que consideran que la comunicación es una cosa demasiado importante para dejarla en manos del responsable de prensa; y los que tienden a pensar que los periodistas son todos unos entrometidos que nos quieren mal y, por tanto, lo mejor es mantenerlos a distancia. Ni que decir tiene que a los primeros les va mucho mejor que a los segundos.

Tener una relación fluida con los medios es una obligación de todo gestor público. En el momento en que sobreviene la crisis –que llega tarde o temprano- y la reputación del dirigente político, del gobierno o de la organización se ve amenazada, tener una relación previa de confianza y credibilidad con los medios facilita enormemente las cosas.

Como hemos visto en la entrada anterior de este blog, las buenas comunicaciones en caso de crisis se basan en un sistema establecido de antemano (quién da las explicaciones, dónde, qué mensaje lanza…). Ciñéndonos al plan preestablecido podremos acertar o no, pero improvisando, fallaremos seguro. Si hemos cultivado una relación de confianza y credibilidad con los medios de comunicación (no confundir profesionalidad con compadreo) esto hará que los 1 hour cash advance online periodistas se muestren más cooperativos y menos suspicaces cuando contactemos con ellos para dar las oportunas explicaciones. Si es posible, conviene reunirse personalmente con los informadores clave y exponerles los hechos conocidos.

Los medios van a escribir y a difundir la noticia con tu ayuda o sin ella. Por tanto, como norma general,  es mejor participar en el reportaje -aunque sea negativo- que quedarse al margen. Así al menos tendremos la oportunidad de dar nuestra versión de lo ocurrido. Dos últimas recomendaciones: no perder los nervios (ser amables, el buen humor siempre ayuda) y ser sinceros (contar la verdad y hacerlo rápido; si se tarda, parecerá que no se sabe qué decir o que se oculta algo).

El público quiere ver al dirigente máximo al frente de la crisis. Que comparezca ante la prensa le dará credibilidad. Una crisis mal administrada (el Gobierno Aznar tras el 11-M) puede hundirte. Pero una crisis bien gestionada (el alcalde Giuliani de Nueva York tras el 11-S) no solo permite preservar el prestigio y la credibilidad, sino que incluso la refuerza.

Luis Sala 

Aristóteles y la comunicación

Para mejorar la comunicación de nuestras empresas quizá deberíamos remontarnos a los orígenes. Recordar los elementos identificados por Aristóteles en la Antigua Grecia: ¿Qué hace de alguien un buen comunicador? Recordemos las bases de cualquier comunicación efectiva: ethos, pathos y logos.

Ethos es esencialmente tu credibilidad. La razón por la cual la gente debería creer lo que estás diciendo. En algunos casos el ethos proviene de la jerarquía que uno ocupa dentro de una organización, aunque también es frecuente que esa credibilidad se demuestre con el dominio de alguna habilidad técnica en un área específica. También hay que transmitir de alguna manera niveles muy altos de integridad y carácter.150313_Aristóteles

Pathos consiste en conseguir una conexión emocional. La importancia y el poder de establecer vínculos emocionales. Esto tiene cada vez más importancia en las competencias que debe tener un líder empresarial en la actualidad: darle a una persona tu atención como si no hubiera otra cosa más importante, mostrar un interés genuino en el desarrollo profesional de los miembros del equipo, y demostrar entusiasmo sobre el progreso de la organización y sobre los individuos que facilitan su crecimiento. El pathos es, a la postre, el elemento más importante en la percepción del líder como un comunicador efectivo.

Pero toda la autoridad y la empatía no tendrían ningún sentido si los interlocutores no entienden de qué se les habla o cómo se ha llegado a determinadas conclusiones: el logos. A la mayoría de los directivos se les solicita algún tipo de análisis para hacer comprensibles sus decisiones. Acumular datos no es lo mismo que presentarlos con claridad.

Ethos, pathos y logos son elementos de la comunicación que se refuerzan los unos a los otros. La combinación efectiva de los tres es la forma de conseguir una comunicación óptima. Al leer los periódicos estos días de turbulencias vemos que en muchos de nuestros líderes empresariales falla alguno de estos tres elementos, por no decir los tres. Quizá, además de sumergirnos de lleno en el mundo digital, debamos releer los textos de Aristóteles.

Lucía Casanueva