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La reputación se construye desde dentro

Hemos escuchado hasta la saciedad que la mejor protección ante una crisis de comunicación es tener una magnífica reputación y una tupida red de apoyo. Quienes nos dedicamos al maravilloso mundo de la comunicación corporativa sabemos que conseguir esas dos cosas requiere de mucho tiempo y esfuerzo por una parte y de mucha estrategia y planificación por otra.

Se trata, por tanto, de una labor de largo recorrido que también exige actuaciones en el día a día. Para recoger los frutos de una reputación sólida es imprescindible actuar de forma intachable con cada uno de los stakeholders, empezando por nuestros propios empleados. Parafraseando al gran maestro de la comunicación interna, Pablo Gonzalo, de nada sirve decir una y otra vez que nuestros profesionales son la razón de ser de nuestra marca si no lo demostramos cada día o no nos ponemos en marcha para ayudarles a convertirse en verdaderos prescriptores de la misma.

Creo firmemente que no es posible tener una buena reputación sin unos empleados comprometidos y alineados con el propósito corporativo. Pero esto no siempre depende de su voluntad o interés. De hecho, casi nunca depende de eso. Se trata de una responsabilidad que corresponde inequívocamente al equipo de liderazgo de la empresa o institución. Así, este reto debería estar de forma permanente en el escritorio del primer ejecutivo y de los miembros del Comité de Dirección. Para ello es necesario aportar indicadores de gestión (los famosos KPIs). Comencemos, por tanto, a medir cuanto antes no sólo el nivel de engagement de los empleados a través de las encuestas de clima laboral, sino también su nivel de recomendación (NPS) y su aportación a los indicadores de reputación. Afortunadamente existen varias metodologías probadas que pueden aportar diagnósticos puntuales y estrategias de mejora continua.

Esos indicadores pueden agruparse e integrase en un cuadro de mando que sirva de ruta en la toma de decisiones y en los correspondientes planes de acción. En algunos casos esos planes requerirán de esfuerzos presupuestarios que deberían ser proporcionales al tamaño del reto. Será en ese punto cuando podamos comprobar si existe un compromiso real con la satisfacción del empleado y con la consiguiente mejora de la reputación de la marca.


 

 José María Palomares
Director de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Europea de Madrid y presidente                          de Multinacionales por Marca España

David J. Anderson School of Management confía en Proa Comunicación para desarrollar su estrategia de comunicación en España

La David J. Anderson School of Management, con sede central en Seattle (Estados Unidos), ha confiado en Proa Comunicación para desarrollar su estrategia de comunicación en España y posicionarse como escuela de referencia en el ámbito de la mejora de las organizaciones y el desarrollo del liderazgo.

David J. Anderson es una escuela de formación que ayuda principalmente a los gerentes y responsables de las organizaciones a tomar mejores decisiones. Sus estudios se centran en el aprendizaje del llamado método Kanban, lo que incluye una serie de clases de desarrollo profesional de alto nivel para capacitar a los asistentes en el desarrollo de soluciones personalizadas que van enfocadas al aprovechamiento de las oportunidades, la efectividad del trabajo o la reducción de los riesgos. Esto da como resultado organizaciones más aptas para lograr una mayor agilidad comercial y una mejor satisfacción del cliente.

La escuela ofrece una amplia gama de cursos en gestión y desarrollo de liderazgo con conocimientos sobre planificación estratégica, marketing, gestión de productos, diseño de servicios, investigación de mercado, liderazgo, prestación de servicios, gestión de riesgos y coaching, entre otros. En cuanto al público objetivo, éste está integrado desde gerentes de departamento a directores a nivel de consejo.

David J. Anderson School of Management ha decidido abrir mercado en Europa y, para ello, ha elegido Bilbao como sede.

Proa Comunicación participa en la VII edición del programa Evoluciona

Proa Comunicación participó el viernes 8 de septiembre en el primer taller de la séptima edición del programa ‘Evoluciona, alto rendimiento femenino en entornos laborales saludables y eficientes’ organizado por FEDEPE y celebrado en la sede de Mahou-San Miguel. El taller formativo, financiado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, e impartido por Entrenadores de Talento, se inspira en la preparación dentro del alto rendimiento deportivo. El paralelismo entre ambos mundos, deporte y empresa, permite aplicar herramientas comunes para mejorar habilidades de liderazgo como el control de la energía, la gestión del éxito o fracaso y la autoconfianza, entre otros. Leer más

Aristóteles y la comunicación

Para mejorar la comunicación de nuestras empresas quizá deberíamos remontarnos a los orígenes. Recordar los elementos identificados por Aristóteles en la Antigua Grecia: ¿Qué hace de alguien un buen comunicador? Recordemos las bases de cualquier comunicación efectiva: ethos, pathos y logos.

Ethos es esencialmente tu credibilidad. La razón por la cual la gente debería creer lo que estás diciendo. En algunos casos el ethos proviene de la jerarquía que uno ocupa dentro de una organización, aunque también es frecuente que esa credibilidad se demuestre con el dominio de alguna habilidad técnica en un área específica. También hay que transmitir de alguna manera niveles muy altos de integridad y carácter.150313_Aristóteles

Pathos consiste en conseguir una conexión emocional. La importancia y el poder de establecer vínculos emocionales. Esto tiene cada vez más importancia en las competencias que debe tener un líder empresarial en la actualidad: darle a una persona tu atención como si no hubiera otra cosa más importante, mostrar un interés genuino en el desarrollo profesional de los miembros del equipo, y demostrar entusiasmo sobre el progreso de la organización y sobre los individuos que facilitan su crecimiento. El pathos es, a la postre, el elemento más importante en la percepción del líder como un comunicador efectivo.

Pero toda la autoridad y la empatía no tendrían ningún sentido si los interlocutores no entienden de qué se les habla o cómo se ha llegado a determinadas conclusiones: el logos. A la mayoría de los directivos se les solicita algún tipo de análisis para hacer comprensibles sus decisiones. Acumular datos no es lo mismo que presentarlos con claridad.

Ethos, pathos y logos son elementos de la comunicación que se refuerzan los unos a los otros. La combinación efectiva de los tres es la forma de conseguir una comunicación óptima. Al leer los periódicos estos días de turbulencias vemos que en muchos de nuestros líderes empresariales falla alguno de estos tres elementos, por no decir los tres. Quizá, además de sumergirnos de lleno en el mundo digital, debamos releer los textos de Aristóteles.

Lucía Casanueva