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Gobiernos de papel

No sé vosotros, pero tengo la sensación de estar atrapada dentro de la serie “La casa de papel”, donde el objetivo es ganar tiempo como sea para seguir imprimiendo billetes. Nuestros gobiernos de papel nos marean sin compasión para seguir fabricando votos.

Debimos saberlo el día que EEUU eligió presidente a un actor de películas de Hollywood: Ronald Reagan inauguró esta fase tan confusa en la que la política, la celebridad y el entretenimiento se han fusionado. Votar se parece cada vez más a ponerle likes a una buena serie de Netflix.

Ahora nuestros líderes políticos razonan como la haría un Ronaldo o una Kardashian: ¿Qué foto debo hacerme con quien y en qué escenario prefabricado al más puro estilo instagram para ser trending topic hoy?

Todas sus declaraciones en la prensa son exageraciones estratégicas para presionarse unos a otros, o para hacernos creer algo que nos haga valorar más a unos y menos a otros en las encuestas: Pablo se queja de que Pedro no le ha llamado ni una sola vez desde este verano – como si fuese una amante ignorada por su querido – y Pedro se ha convertido en el primero que tuitea el pésame- calculadamente poético y lleno de altos sentimientos- a cada desastre, tragedia o fallecimiento que se produce en el globo.

Los del otro bando no andan mejor, con Santiago y sus declaraciones a lo vaquero del Oeste, o Cayetana y sus pataletas de indignación aireada. Qué decir de Trump, Boris Johnson, Salvini o Macron y Trudeau con sus calcetines de dibujitos y colorines.

Parece esto más un casting de actores aspirantes al Oscar que el escaparate de líderes políticos del mundo desarrollado. Nunca se nos van a olvidar las fotos de Pedro con gafas de aviador en el Falcon … yo sí le daría el Oscar, aunque solo sea porque se lo curra más que ninguno, o gasta más que nadie. Después de todo está rentabilizando ópticamente todos los recursos nacionales a los que tiene acceso gracias al puesto de presidente en funciones.

Todo esto da para muchas risas y satura ríos de tinta impresa y online. Pero francamente, ¿a qué estamos jugando? Como dijo Greta, la niña ecologista con Aspergers, “¡la casa se está quemando y no hacéis nada para apagar el fuego!”.

¿Qué se está quemando exactamente? Pues nuestro derecho a escuchar la verdad para empezar. Nos están tratando como a televidentes tumbados en el sillón en modo encefalograma plano con horas (o meses) por delante sin nada que hacer. Tanto es así que la economía se ralentiza, las operaciones se quedan en espera y nos dejan más horas libres para seguir secuestrados por el espectáculo mediático diario de nuestros líderes electos.

Para seguir  los problemas reales del país y del planeta están sin solución, sin plan, sin presupuesto y sin voluntad de resolución. Todo son declaraciones televisivas de medidas sin anclaje alguno en la experiencia o la práctica. Un brainstorming descabellado donde puntúa más levantar titulares de noticias que demostrar inteligencia, responsabilidad o madurez. Hasta tal punto que el que dice una cosa madura provoca una risotada general, acompañada de más declaraciones a los medios con segundas, entre todos los participantes.

¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos? ¿Votar???? Pero nos han plantado una cámara oculta tipo “inocente inocente” o qué? ¿A ver cuántas veces vamos a votar sumisamente otra vez antes de montar en cólera? ¿Saldrán entonces los Pablos, Pedro, Albert y compañía riendo y aplaudiendo nuestra cara de incredulidad ante semejante broma siniestra, mientras gritan “Inocente”?

Desgraciadamente no tenemos la sartén por el mango. El mango lo tienen los secuestradores protagonistas de estos gobiernos de papel. Sólo ellos pueden acabar con las películas y calzarse una buena sacudida de realidad.

En mi negocio el cambio siempre empieza por tomar responsabilidad de los resultados: “me he dado cuenta de que he hecho o he dicho, o me he equivocado …” Se llama crecimiento personal. Es duro y sabe amargo, pero es la vía a convertirse en un líder de verdad y no de mentirijillas.

Podríamos pedirles a nuestros líderes políticos que se escribieran cada uno una carta secreta a sí mismo con todos los fallos y errores que se atrevan a poseer -como decimos en inglés, “own your mistakes”-. Luego tendríamos que obligarles a repetir la carta todas las veces necesarias hasta que dejasen de dramatizar a lo Paulina Rubio y empezasen a sentir su mano temblar con el sentimiento incontrolable de gravedad que entra al escribir la verdad.

O podrían ellos contratar a un coach que les dé un repaso de cojones -con perdón-. Si Rivera dice “jodidos” en el congreso, se abre la veda: todos podemos decir tacos impactantes cuando queremos llamarle la atención a él y a todos sus ecuaces. Podrían invertir algo de tiempo y dinero en contratar a alguien que les hiciese enfrentar lo que dicen con sus gestos y sus aspavientos mediáticos mientras pretenden convencernos de que están formando un gobierno sólido para la nación.

Pero no. No contratan a coaches así porque eso no da votos y no les hace ganar tiempo que no merecen frente a las cámaras ni les ayuda a seguir acumulando votos basados en percepciones manipuladas. Son capaces de gastarse una millonada en alquilar un plató de televisión para practicar sus gestos calculados y perfeccionar actuaciones de credibilidad antes de un debate. Es más de lo mismo: inversión en la mentira y huida de la verdad.

Con tal de salir por fin de esta eterna novela latinoamericana y no tener que votar quince veces más, yo le regalo gustosamente el coaching de la verdad, la responsabilidad y el servicio al ciudadano –en lugar de a sí mismo – al primero que me llame.


Pino Bethencourt 
Coach y fundadora del Club Comprometidos

Liderar sin mentiras, ¿es posible?

En nuestros tiempos el plástico lo ha invadido todo de tal manera que unos cuantos valientes – muy sufridos, hay que decirlo – presumen de vivir sin plásticos. Salen en reportajes en la televisión trabajando como tontos para no usar ni un solo envoltorio de plástico a lo largo del día. Hay que admirar su disciplina y su fervor. Pero más admirable aún sería llegar a liderar sin mentiras, ¿no os parece?

Sorprendida de cómo ha ido aumentando en estos años la cantidad de envoltorios plásticos que debo quitar de cualquier producto comprado para llegar a emplearlo o comerlo, constato que las mentiras para cubrir el expediente también han ido aumentando paulatinamente. O quizás sólo se han modernizado y escalado a una nueva dimensión gracias a la tecnología. ¿Se puede llegar a liderar empresas o países #sinmentiras en la era del #fakenews?

Hace poco una clienta me decía cómo estaba cansada y harta de tener que jugar el juego de las fotos y los eventos para mantener su reputación de ejecutiva solvente y consejera de primera. Fulanita, que así la vamos a llamar, es una mujer con una trayectoria profesional de más de treinta años en la que ha tenido que arriesgarlo todo más de una vez por mantener su integridad y ser fiel a su sentido del deber. Pero desde hace algunos años vive dividida entre la que quiere ser y la que tiene que ser. Y no es la única.

Fulanita se escapa a hacer largos viajes hasta el fin del mundo tres veces al año. Se larga de Madrid todos los fines de semana para disfrutar compulsivamente de la montaña o la playa como que no hay mañana. Su otro yo cumple con sus deberes de ejecutiva y consejera de lunes a viernes. Hasta aquí todo suena normal. El problema es que a menudo tiene que morderse la lengua en reuniones críticas por no ganarse fama de peleona. O debe sentarse a comer, sonreír y hacer conversación con otros ejecutivos o consejeros que todos conocemos por sus nepotismos, su sonrisa retorcida, sus abusos de poder o sus chapuzas interesadas.

Fulanita me cuenta que envidia lo bien que se mueve otra directiva importante, a la que llamaremos Menganita. Fulanita admira lo bien que Menganita aguanta desplantes en sus propios eventos, a los que vienen ciertos ejecutivos de moral “fluida” a robar clientes entre los invitados cuidadosamente seleccionados de Menganita. Mentirosos, negociantes que siempre barren para casa, cuyos amigos más cercanos suelen tener esa pinta tan pasada de rufianes de guante blanco, y que cuando te dan la mano te cogen un brazo y dos piernas.

Yo he presenciado a Menganita montar una bronca de órdago con un ejecutivo – lleno de títulos nobiliarios, condecoraciones de revistas empresariales y premios empresariales varios – porque le estaba tomando el pelo con esa confianza digna del que tiene la sartén cogida por el mango: “porque yo lo valgo” dicen sin pudor todos sus gestos igual que las modelos del conocido anuncio de cosméticos.

Menganita elige sus batallas. Las broncas necesarias en las que ha entrado para defender la verdad, la transparencia, la objetividad y la justicia le han salido caras. Se las han hecho pagar con salidas forzosas de puestos prestigiosos, o la pérdida de contratos jugosos. O la han ninguneado dejando de publicar ni una triste reseña sobre sus grandes logros mientras sacan un reportaje a doble página en color sobre lo estupendo que es el conde tres veces ganador del premio “Mejor de todos los mejores” de esta revista o ese periódico. Seguro que mientras me lees recuerdas a todas las fulanitas, menganitas y fluidos – con o sin títulos- de tus últimos diez años … esto no es nada raro, y tampoco es nada nuevo.

¿Qué significa ser un fake?

Para muchos este es el precio de hacer negocios. Es el precio que hay que pagar por pertenecer a ciertos grupos. No ocurre sólo en las élites. Todos los grupos humanos tienen sus pequeños secretos e intercambios ocultos. En todos se ha montado una jerarquía de poder, y en muchos, en muchísimos, esa jerarquía de poder ha recurrido al prácticas poco transparentes para mantenerse arriba durante generaciones.

Por eso es mucho más fácil vivir sin plásticos que vivir sin mentiras. Quienes osan desafiar los órdenes establecidos deben enfrentarse a todo el grupo que protege – y se beneficia – del orden establecido. No hay más que pasear por el barrio de Salamanca para escuchar en cualquier esquina el acento Chavista y contemplar cómo ese dinero sucio riega sin pudor la economía inmobiliaria de uno de los barrios más prósperos de Madrid.

¿Pero cuál es el precio que pagamos por dejarnos meter en las mentiras y contagiar por la suciedad de otros? Ese precio no es tan obvio porque no se paga en el momento. No dejamos de ganar dinero o recibir invitaciones a eventos inmediatamente. No. Seguimos jugando el juego de la mentira desdoblándonos en dos, como Fulanita. Sonreímos para la foto de portada mientras contenemos las náuseas por dentro. Náuseas que crecen año tras año, buscando sedativos que aplaquen la profunda desazón de saber que uno tiene más éxito por mentir y consentir que por lo que realmente aporta: alcohol, ansiolíticos, drogas o sexo, cualquier compulsión que apague un ratito ese sentimiento desagradable de ser un gigantesco Fake.

Ser un fake significa además vivir constantemente con el miedo a ser descubierto. Es una bola de nieve que llama a otra, y luego a otra, y uno va rodando cada vez más en una viscosidad espantosa que se le nota en la cara y se le ve en la mirada, sobre todo porque la esconde. Es un camino que nunca acaba bien. Aunque uno llegue a la tumba con tanta guarrería pudriéndole el alma, el legado físico y emocional que deja a sus herederos rezuma la misma culpa secreta. Véase la cantidad de herederos fastuosos cuyas vidas han sido tan perras que se han auto-liquidado a sí mismos sin previo aviso.

Liderar sin mentiras es para valientes. Requiere mucho coraje montarle una bronca al conde “porque yo lo valgo” y perderlo todo frente a su ejército de mentirosos y encubridores mutuos. Hacen falta corazones muy, muy grandes para cargar con el sufrimiento, las caídas en desgracia y las sutiles – ¡a veces voraces! – humillaciones que les caen a quienes cuestionan las jerarquías corruptas …

Y en un mundo dominado por Twitter, Facebook, ejércitos de bots programados para difundir bulos, o los nuevos “Deep fakes” (tecnología capaz de imitar la voz y los gestos de una personalidad pública en un vídeo diciendo o haciendo algo inimaginable), vivir sin mentiras se convierte en una desesperada aventura para tristes soñadores o locos sin donde caer muertos.

He aquí donde la poesía y los cuentos de héroes de toda la vida atrapan la política de altos vuelos y la élite ejecutiva del IBEX35 o el Forbes500. Donde todos los hombres somos iguales de nuevo. Donde nos definimos por nuestros actos y por nuestras omisiones. Más frente a nosotros mismos que frente a cualquier otro. Y donde todos, más aún los más villanos, admiramos profundamente a quienes se atrevieron a decir o hacer la verdad y sufrir las consecuencias.

Para quienes han llegado hasta aquí en este artículo y han elegido ser héroes, os dejo esta estrofa de una canción del grupo mexicano Elefantes (“Soy Así”, disponible en Youtube):

“A veces gano, a veces pierdo, pero prefiero naufragar a no salir nunca del puerto.  Y soy así, igual que tú. Quiero morir en el intento una vez más. Quiero vivir y no arrepentirme jamás. ¡Nunca más!”


Pino Bethencourt 
Coach y fundadora del Club Comprometidos

La droga del poder

Nuestros líderes políticos nos están dando la sopa. El dramatismo mediatizado que nos secuestra diariamente como rehenes para apretar sus negociaciones hace que las últimas semanas desde las elecciones parezcan años.  ¿Pero qué les pasa a estos tipos cuando acarician el poder?

Esta semana se presentó el nuevo libro de poesía de Antonio Garrigues, “Amores vivos, amores muertos”. Fue un evento íntimo y sentido en el que se recitaron varios de sus poemas. Carlos Rodríguez Brown leyó el último, dirigido a nuestros dirigentes políticos, y mientras lo leyó me resbalaron dos lágrimas por las mejillas sin darme cuenta. Salimos todos impactados.

Juan Fernández-Aceytuno, director de Sociedad de Tasación, nos preguntó a Mario Alonso Puig y a mí, “¿Pero qué le pasa a esta gente?” Y como era un cóctel en el que nos iban a interrumpir en cualquier momento, coincidimos los tres en resumirlo: “pierden el norte cuando llegan al poder”.

La pregunta es por qué. Ninguno de nosotros piensa que perderá el norte si de pronto le dan el máximo puesto de responsabilidad en su organización, y sin embargo, nos puede pasar a cualquiera. Sólo nos damos cuenta –los menos, eso sí – a posteriori, cuando miramos atrás y reflexionamos sobre nuestros propios excesos.

Creo que la forma más fácil de entender el efecto del poder es imaginarlo como una corriente de energía de proporciones oceánicas sobre la que debemos fluir o surfear en alguna dirección. Quien no ha tenido poder no puede entender lo que se siente al tenerlo. Es como si un chico opina desde la arena de la playa sobre lo que están haciendo mal los campeones mundiales de surf que se juegan la vida a cada instante sobre olas de decenas de metros de altura. El subidón de adrenalina y el esfuerzo físico que emplean son literalmente de vida o muerte.

Mandar en un país o codearse con la élite global del G20 genera el mismo efecto. Por un lado, tanta fuerza bajo nuestros pies nos descoloca física y mentalmente. Nuestras reacciones emocionales son tan intensas que nos desbordan y nuestra mente se nos escapa a algún lugar placentero de fantasía. La presión del teléfono, las oportunidades enormes que se abren ante nosotros y los chantajes terribles que vienen a buscarnos como tiburones hambrientos, nos queman tanto la piel y quitan tanto el sueño, que nuestra mente se evade hacia un estado de embriaguez auto-inflada. Igual que una raya de coca (imagino).

Por eso el poder es una droga, porque como nos satura o nos ahoga rápidamente, nuestra mente se evade a un escenario en el que somos máximos e invencibles. Nos convierte en súper hombres y súper mujeres para así mirar desde los cielos lo que está ocurriendo allá abajo entre los mortales. Y esto, os parecerá muy curioso, es básicamente lo que hacen las víctimas de traumas violentos cuando su mente no sabe cómo enfrentar la realidad sensorial de lo que les está ocurriendo. Se separan del cuerpo y ven la escena desde el techo.

El poder, por tanto, nos reta hasta nuestro máximo límite cada instante de cada día. Nos embriaga de placer auto-encumbrado y nos esclaviza con su presión y sus movimientos imprevisibles, descubriendo así frente a todos cualquier defecto de forma o de fondo de nuestra personalidad.

Aprender a surfear 

Así, por ejemplo, hemos visto de nuevo como Nicolás Sarkozy se esfuerza por parecer más alto que su esposa súper modelo en las fotos del Paris Match de esta semana. ¿Cómo un hombre con el éxito y el carisma que tiene él aún puede sentirse acomplejado por su altura? Casarse con la reina de la belleza y la sofisticación parisina lo encumbró socialmente, pero al hacerlo lo sometió al escrutinio de su propia mirada acomplejada. A nadie le importa la altura de Sarkozy más que a Sarkozy.

Cuanto más poder, más fuerte es la ola que debemos surfear. Y más fácil es descolocarnos, perder pie o rompernos, o hasta caernos de golpe de nuestra flamante tabla de presidentes Buzz Lightyear: “¡Al infinito y más allá!”, gafas de aviador en pose Falcon y todo.

El reto está, por tanto, en aprender a surfear la ola de poder sin descolocarnos, sin saturarnos, y sin dejarnos ahogar por la intensidad de las emociones de un puesto de máxima influencia. Para ello ayudan mucho los años de experiencia con todos sus disgustos, engaños y fracasos. Si uno hace locuras por amor, también las acaba haciendo por mantenerse en el poder.

Igual que un enamoramiento demasiado intenso, no hay como un enorme desengaño para recuperar la sobriedad súbitamente y darse cuenta de todas las cosas estúpidas y/o terribles que uno ha hecho con tal de ganar el duelo de pistolas a cualquier coste. Y si uno sufre varios desengaños, cada vez se pierde menos en sus fantasías, aprendiendo con los años a aceptar las realidades.

Puestos a dar consejos a los surfistas oceánicos del G20, aquí desde la playa desempoderada del coaching ejecutivo en un país muy resistente al auto-cuestionamiento, sólo puedo decir una cosa: Todo lo que uno invierta en crecimiento personal le preparará para surfear olas grandes y complejas. Hacer coaching – el que nos cuestiona y nos hace ver cosas nuevas; no el del halago pelota y la promesa de resolvernos el problema -, practicar meditación y mindfulness para gestionar mejor nuestras propias reacciones y emociones, retirarnos regularmente a espacios de reflexión, son las herramientas que funcionan.

A surfear se aprende surfeando. Si uno analiza qué falló cada vez que se baja de la tabla, mejora su forma de coger las olas. Sin milagros ni magia. Con esfuerzo y con el tiempo, aquél que sabe siempre mirarse al espejo para encontrar puntos de mejora acaba fluyendo con auténticos tsunamis de poder sin agarrarse a ellos ni quedarse colgado. Y estos campeones del surf de influencias son esos líderes que impactan con la mirada y sirven a los suyos de corazón.


Pino Bethencourt 
Coach y fundadora del Club Comprometidos

Qué valor aporta el lobby a una empresa y a nuestra sociedad

Rafael Cabarcos y Carlos Sánchez, expertos en lobby y diplomacia corporativa, detallan qué valor aporta el lobby a una empresa y a nuestra sociedad. Tal y como explican, el lobby es una acción diseñada, planificada y dirigida a los decisores públicos para aportar información de forma responsable y transparente sobre cuestiones que afectan a la actividad de los distintos actores sociales. La convergencia entre intereses públicos e intereses privados hoy más que nunca es una realidad. Esta convergencia, esta confluencia de intereses debe acomodar los intereses de unos y de otros para lograr la prosperidad de nuestra sociedad.

Los trabajadores, optimistas con el futuro del trabajo

BCG Henderson Institute y Harvard Business School han presentado Future Positive: How Companies Can Tap Into Employee Optimism to Navigate Tomorrow’s Workplace, un proyecto de investigación que detalla una previsión global sobre la percepción de 6.500 líderes empresariales y 11.000 trabajadores middle-skill sobre el futuro del trabajo. En un momento en que el debate público sobre el futuro del trabajo parece estar dominado por el temor generalizado al cambio, la investigación de BCG y HBS ha concluido que, en general, los trabajadores ven oportunidades en los cambios y son optimistas acerca de sus futuras perspectivas laborales.

De los 11 países analizados en el informe, los trabajadores españoles son, tras los franceses, los que mayor responsabilidad asignan al gobierno en su preparación para el futuro. Aun así, consideran que ellos mismos son los primeros responsables en formarse.

Las conclusiones del informe revelan que los líderes empresariales subestiman, a la hora de afrontar la transformación de sus organizaciones para adaptarse al futuro del trabajo, el optimismo de una fuerza laboral que afirma ser feliz en sus puestos de trabajo y que está ansiosa por hacer los ajustes necesarios. Para afrontar con éxito este desafío, los líderes empresariales tienen que dejar de lado ideas preconcebidas y salvar el abismo que separa sus percepciones de la visión positiva de los trabajadores.

“Los trabajadores que configuran y configurarán los entornos de trabajo en los próximos años son diversos. Lo que demuestran las conclusiones de este informe es que los líderes empresariales están pasando por alto a un socio clave en sus esfuerzos por prepararse para el futuro: su propia fuerza laboral”, sostiene Joseph Fuller, profesor de Harvard Business School y copresidente del proyecto Managing the Future of Work. “En lugar de temer el futuro del trabajo, los empleados de todo el mundo están absolutamente dispuestos a aceptar el cambio y tomar medidas. Es responsabilidad de los líderes empresariales reconocer esta oportunidad y ser proactivos para apoyar a sus empleados y generar planes de acción concretos”.

“Puede resultar sorprendente pero de manera generalizada en todos los países estudiados, los empleados no consideran a la tecnología como culpable de un futuro incierto, sino como una oportunidad. Los trabajadores que han participado en nuestra investigación son optimistas y miran hacia el futuro con confianza, además creen que la tecnología puede ser parte de la solución “, destaca Judith Wallenstein, socio de Boston Consulting Group (BCG) y director de BCG Henderson Institute Europa. “Los líderes empresariales necesitan aprovechar la buena voluntad de sus trabajadores para crear una organización de progreso y aprendizaje apta para el futuro”.

Los investigadores del informe solicitaron a trabajadores middle-skill y a líderes empresariales que describieran su punto de vista sobre las tendencias y fuerzas que pueden influir en su trabajo en los próximos años. Estas temáticas incluyen, por ejemplo, nuevas tecnologías, teletrabajo, responsabilidad gubernamental y cambios regulatorios.

El informe incluye recomendaciones concretas para las empresas, destacando una serie de compañías innovadoras que ya lideran la preparación de sus trabajadores y la adaptación de sus compañías para el futuro. Algunos ejemplos de iniciativas que las empresas han emprendido incluyen: la utilización de herramientas de inteligencia artificial para determinar si un candidato tiene la capacidad cognitiva de ser un trabajador de alto rendimiento, el compromiso de formar a los trabajadores para que aprendan nuevas habilidades a través de formaciones disruptivas, y el uso de la tecnología para proporcionar un modelo de negocio completamente orientado al servicio.

Datos del informe

Los directivos tienen una percepción errónea del planteamiento que manifiestan sus empleados ante el futuro del trabajo

  • El 39% de los líderes empresariales creen que la falta de empleados con nuevos conocimientos ya está teniendo un impacto en sus organizaciones. Además, citan con más frecuencia (29%) el temor de los trabajadores al cambio como la razón que más les impide prepararse para el futuro.
  • Casi la mitad de los trabajadores a nivel mundial (46%) se consideran personalmente responsables de prepararse para los cambios y el 45% cree que los cambios en el entorno laboral darán como resultado mejores salarios. El 75% sostiene que probablemente o definitivamente necesitará prepararse para adecuarse a las tendencias futuras del trabajo.

Los trabajadores middle-skill (sin formación universitaria) son felices en sus puestos actuales

  • El 52% de los trabajadores sin formación universitaria están felices en sus trabajos actuales.
  • Los trabajadores suecos son los más felices con su situación laboral actual (66%), por delante de los estadounidenses (64%).
  • Además, el 45% de los trabajadores en todo el mundo indica que su situación laboral ha mejorado en los últimos 5 años.

Mientras que los líderes empresariales tratan de averiguar qué tendencias serán clave para el futuro de las compañías, los temas más comunes señalados como significativos han sido:

  • Desarrollo y formación de la fuerza laboral (30%)
  • Cambios repentinos en las necesidades de los clientes (27%)
  • Expectativas de los empleados en relación a la flexibilidad laboral (27%)

Los líderes empresariales plantean varias razones por las que sus organizaciones no se están preparando para el futuro.

  • La mitad de los líderes empresariales (50%) creen que sus organizaciones tienen otras prioridades estratégicas.
  • El 39% cree que el impacto del cambio en su organización aún está lejano.
  • Más de un tercio (34%) de los líderes empresariales afirman que su organización carece de visibilidad sobre las tendencias futuras y sus impactos específicos.

Los trabajadores creen que los cambios y la tecnología tendrán un efecto positivo.

  • Casi la mitad de los trabajadores (45%) cree que los cambios en el lugar de trabajo darán como resultado mejores salarios.
  • En general, el 61% de los trabajadores es optimista sobre el impacto que la tecnología tendrá en su futuro laboral.

Los trabajadores y los líderes empresariales coinciden en no que no perciben el impacto de la tecnología como un tema prioritario.

 

Future Positive: How Companies Can Tap Into Employee Optimism to Navigate Tomorrow’s Workplace

Informe completo

Metodología

In order to understand the readiness of companies and workers to adapt to the broad array of forces affecting the workplace – beyond technology- Harvard Business School´s Project on Managing the Future of Work and Boston Consulting Group´s Henderson Institute conducted two global surveys. The first canvassed 11.000 middle-skills workers from 11 countries to learn how those with education levels less than a four-year bachelor´s degree perceive the effect of 15 forces of change (see Table I) on their future prospects. The second polled 6.500 C-suite and senior leaders in 8 countries to understand how prepared companies and their workforces were to tackle the 17 tectonic shifts (see Table 2) underway.

Los millennials y el papel político de la UE

Las elecciones europeas, la construcción de Europa y cómo perciben y afrontan estas cuestiones las generaciones más jóvenes ha sido objeto de un estudio impulsado por Vinces, consultora independiente especializada en Asuntos Públicos, y presentado hace unos días en Madrid. La elaboración del informe “Las elecciones europeas desde una perspectiva millennial” ha requerido el análisis del perfil de la generación Millennial, muy condicionada por el contexto socioeconómico en el que han crecido y que por supuesto tiene incidencia en su planteamiento político.

Entre las principales características que se recogen en las conclusiones del estudio destacan la eminente condición digital de la generación millennial, lo que hace de Internet su herramienta predilecta para informarse y actuar políticamente. Es, además, “la generación con los niveles más altos de educación de la historia. Entre otras cosas, porque muchos millennials optaron por seguir estudiante ante la imposibilidad de encontrar trabajo durante la crisis financiera”.

Asimismo, y según el informe, son “desconfiados” ante las promesas políticas y tienden a no creer en la actual configuración de los partidos, algo que, sin embargo, contrasta con su involucración en la sociedad civil. Dado que la crisis económica de los últimos años ha impactado tanto en las oportunidades laborales de los jóvenes, esto ha favorecido que retrasen determinados convencionalismos sociales como casarse o comprar una casa.

Como apunta el informe, los millennials “han crecido dando por sentada la globalización y la libre circulación de personas en la UE, lo que les convierte instintivamente en internacionalistas”. En este mismo sentido, se muestran proeuropeístas, si bien muchos de ellos no son conscientes de los derechos y de las garantías inherentes a la pertenencia a la UE”. Todo estas circunstancias están también en el alto grado de abstención que se registra entre esta generación en las citas electorales europeas. Su falta de conocimiento de cómo funciona la Unión Europea y cuáles son las implicaciones de votar o no hacerlo les ha llevado generalmente a no acudir a las urnas. Como en todos los temas, siempre hay un pequeño grupo de jóvenes que están inmersos en la vida política o tienen una interpelación directa con la UE, manteniéndose informados de asuntos clave como el fenómeno del Brexit.

El estudio incluye un apartado donde considera imprescindible que se realice un acercamiento desde las instituciones europeas a las prioridades que los millennials identifican como políticas fundamentales a desarrollar en la legislatura que ahora comienza. De este modo, se logrará conseguir que la UE se mantenga conectada a esta generación. Las prioridades marcadas por la consultora son cuatro:

-La lucha contra el desempleo y la mejora de las condiciones labores. El 78% de los jóvenes europeos se muestran preocupados por el desempleo juvenil.

-La lucha contra el cambio climático. Nada menos que un 77% de los millennials creen que la Unión Europea no está haciendo lo suficiente en materia de lucha contra el cambio climático. Esta generación reclama que se ponga en marcha una política real que vaya más allá de los simples gestos.

-Gestión de la crisis migratoria. Los jóvenes europeos consideran insatisfactoria la política comunitaria en este ámbito, aunque no existe unanimidad entre ellos a la hora de buscar soluciones.

-Mejora de la seguridad y defensa europea. A pesar de que es una medida controvertida, la mayoría de los millennials se muestran favorables a la creación de un cuerpo de seguridad propio de la UE.

Los tiempos siguen cambiando

La aceleración que ha contagiado nuestras vidas ha llegado también a los ciclos políticos. Un mes en el siglo XXI es mucho más que un año del siglo XX, y un año equivale a una década. Cuando la moción de censura que llevó al gobierno a Pedro Sánchez de la mano de un grupo heterogéneo de socios nos parece parte de la historia, la foto que sale del 26 de mayo deja antigua, en muy poco tiempo, la instantánea de los resultados electorales del pasado 28 de abril.

Hace menos de un mes, el PSOE lograba una mayoría parlamentaria amplia aunque débil, Vox había entrado con una fuerza inusitada en el panorama político español y Ciudadanos reivindicaba un lugar en la mesa de los mayores, y muchos se precipitaban en proclamar a Rivera el líder de la oposición. Poco queda de todo aquello, los resultados electorales de ayer vuelven a dibujar un mapa político que pocos se atrevían a vaticinar hace menos de un mes.

El cambio más llamativo está relacionado con el Partido Popular, al que muchos se precipitaron a enterrar en abril. En un mes el Partido Popular ha mejorado entre 4 y 6 puntos en porcentaje del voto (entre 400.000 y un millón de votos más en europeas y municipales), superando en ambas la simbólica barrera del 20%. A pesar de obtener un resultado peor que el de 2015, con más de 20.000 concejales en toda España, el PP está en condiciones de alcanzar el gobierno en más capitales de provincia (23), y en más ciudades importantes (45 de más de 50.000 habitantes), incluida la Comunidad de Madrid y la capital de España. Además, tienen el gobierno a golpe de pacto en cuatro comunidades autónomas (que se sumarían a Galicia y a Andalucía), casi la mitad de la población española, y tiene el Gobierno de Navarra al alcance de la abstención socialista, gracias a su unión con Ciudadanos y UPN.

Las elecciones de este domingo ponen de manifiesto que la única alternativa al PSOE en toda España es el Partido Popular. La diferencia con Ciudadanos es de entre 2 y 3 millones de votos (según que elección de ámbito nacional queramos escoger). Vox ha perdido entre la mitad y dos tercios de sus votos y el PP es la alternativa de gobierno al PSOE en todas las provincias y en todas las capitales de provincia de España.

Más allá de mantener el poder territorial estos resultados tienen una consecuencia estratégica esencial, al poner a Ciudadanos en una encrucijada estratégica que puede determinar su futuro político: volver a convertirse en un partido bisagra, que pone y quita gobiernos o, a pesar de los resultados, seguir trabajando para liderar la oposición, aunque sea dentro de cuatro años.

Pero, no lo duden, en los próximos meses todo puede volver a cambiar.



Rafa Rubio 
Experto en comunicación política

Segunda ronda: ¿Más de lo mismo?

Habría sido mucho esperar, y más que aventurado, creer en innovaciones retóricas y técnicas por parte de los políticos en liza para esta segunda ronda electoral. Quedaba, sin embargo, un margen de mejora, que más bien ha consistido en empeorar lo empeorable, sobre todo, cuando no se abandonan modos y maneras gratuitamente agresivas.

La diferencia podía provenía más bien del ámbito variable de estos comicios: de lo más distante a lo más próximo, de Bruselas y Estrasburgo, a la autonomía, a la ciudad, pueblo o aldea de cada cual.  Y a que, pese a todo, no había ese apremio asesino de las generales. Para lo que nos ocupa, hemos visto debates (así, por ejemplo, los de las elecciones europeas), donde los oradores eran hasta nueve, una cifra que es masa, multitud y purgatorio para cualquier asesor de comunicación. Sobresalir entre tantos, identificar al votante y ser identificado por él para comunicar un atisbo de mensaje parece ya de por sí un logro justamente notable.

Pero nuestras observaciones deben ir, con todo, acompañadas de dos salvedades. Primero, la muestra observable se ha limitado para quien esto escribe a los debates televisivos en Madrid (ciudad y región) y Barcelona, además de los correspondientes a las elecciones europeas. Por otro lado, no queremos, y sería un error, establecer relaciones entre las estrategias de comunicación y los resultados obtenidos. A la vista está que resultaría peregrino.

De lo primero, sólo cabe decir que aunque del iceberg sólo vemos una décima parte, lo que está bajo el agua no será visible, pero sí imaginable: todo es hielo, más de lo mismo. Sin menosprecio de otras ciudades y provincias, es improbable que nos hayamos perdido algo muy bueno por no ver más debates de otros lugares.

En cambio, sí fuimos testigos de experiencias más que insólitas. Pongamos por caso algo tan chusco como el debate entre los candidatos a la Comunidad de Madrid organizado por la SER y El País, al que no acudió Díaz Ayuso, candidata del PP, pero sí Errejón (sin los impedimentos de la Junta Electoral). Se discutía en buena medida la ejecutoria del Partido Popular en la última legislatura, con su representante ausente, mientras entre el público se encontraba el último presidente de la Comunidad, Ángel Garrido, ahora pasado a Ciudadanos con armas y bagajes. ¡A ver quién mejora eso!

No menos pintoresco resultó el debate, esta vez en TeleMadrid, entre los candidatos a la alcaldía capitalina, en el que la protagonista principal, una Carmena, aupada a un papel, más que carismático, mayestático, renunciaba castizamente a debatir en detalle, como por encima del bien y del mal.

El anticomunismo es inmortal

Pero entrando en materia, la más suspensa, la asignatura por aprobar, y en el ejercicio práctico,- salvo para los más listos de la clase, y son pocos-, sigue siendo el minuto de oro, el uso con aprovechamiento del minuto final. Hemos visto sesenta segundos – y pueden hacerse muy largos- temblorosos, confusos, aturullados, impotentes.

Ciudadanos ha porfiado, además, en el abuso de elementos visuales. Otra vez fotos, carteles, gráficos, y un ridículo verosímil para Silvia Saavedra, substituta de Begoña Villacís en el debate de TeleMadrid sobre la alcaldía capitalina. Con ribetes caricaturescos, muy explotados por las redes sociales, ese Lenin ladeado, acostado como su momia, parecía probar que el comunismo acaso esté muero, pero el anticomunismo es inmortal.

Y sin embargo, fue Ciudadanos, quien, por boca de Luis Garicano, trajo la novedad más reseñable, verídica además, y no pura invención: la revelación de que las listas de las coaliciones de partidos nacionalistas de la periferia muestran sólo a los candidatos de la autonomía en que se vota para engaño o disimulo frente a eventuales votantes

¿Y el tercer acto, dicho sea teatralmente (o la tercera ronda, más deportivamente)?: ¿qué nos podemos temer? La continuidad no será ya la de las campañas, sino la de los parlamentos mismos. Sería deseable, por lo menos si se quiere que la estrategia de comunicación política sea la que establezca la diferencia, alguna diferencia, que los responsables  de los partidos estudien estas campañas recién pasadas, y se apliquen a remediar lo peor de ellas. No sólo, caritativamente, por nuestro bien: a ellos también les va la vida –política- en esto.


                   

Pablo Carbajosa 

Responsable del Área de Oratoria y Escritura Eficaz de Proa Comunicación y coordinador del Club de Debate de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid

Los retos de la Marca España

Javier Martín-Domínguez, presidente del Club Internacional de Prensa, ha analizado los retos de la Marca España en los vídeos del décimo aniversario de Proa Comunicación. Además, ha resumido la evolución de la comunicación y cómo ha influido la irrupción de las nuevas tecnologías, poniendo como ejemplo el papel determinante de las redes sociales en las corrientes de opinión del Brexit y las elecciones estadounidenses.

España, entre los diez países más atractivos para el talento digital

España es uno de los diez países más atractivos para atraer y retener al talento digital, uno de los grupos profesionales más demandados del mundo y, según determina un nuevo estudio realizado por Boston Consulting Group y The Network, alianza internacional de webs de empleo en la que participa Infoempleo, también uno de los grupos profesionales más dispuestos a reubicarse. Más de dos tercios de los trabajadores especializados en el ámbito digital están abiertos a mudarse a un país diferente para progresar en sus carreras, siendo EEUU el principal destino para expertos digitales en todo el mundo y Londres, su ciudad preferida. Además, España está considerada por estos perfiles como el octavo país más atractivo para trabajar, y Barcelona la quinta ciudad más popular.

Jorge Guelbenzu, director general de Infoempleo, asegura: “En España se están generando nuevas oportunidades de empleo en áreas funcionales en las que la transformación digital es ya un hecho. Sin embargo, existe un déficit de profesionales nacionales que cuenten con las competencias específicas  y la formación especializada para desarrollar estas funciones. Por eso, en ocasiones, las empresas tienen que buscar a los candidatos en el exterior para cubrir ciertas vacantes y, a la luz de estos datos, se pone de manifiesto que esos profesionales tienen muy en cuenta nuestro país para desarrollar su carrera”.

Por su parte, Pablo Claver, socio de BCG en España responsable del equipo de Personas y Organización, destaca que “atraer talento digital influye directamente en el éxito de la economía de un país,  y contribuye significativamente para posicionarse como uno de los líderes en desarrollo digital. Al igual que las empresas, gobiernos e instituciones pueden realizar un análisis de la demanda y oferta de talento digital en su país (strategic workforce planning) para plantear planes geográficos de fuerza laboral y desarrollar estrategias para convertirse en un centro para expertos digitales. Los datos demuestran que España tiene el potencial de ser un referente mundial en la atracción de talento digital lo que supone una ventaja competitiva”.

El informe Decoding Digital Talent se basa en una muestra de 27.000 encuestas realizadas en 180 países distintos a profesionales con conocimientos en áreas como la programación y el desarrollo web, el desarrollo de aplicaciones móviles, la inteligencia artificial, la robótica y la ingeniería.

El informe determina que el 80% de los expertos digitales posee un título universitario. Además, al contrario que la creencia popular, su principal preferencia es trabajar para una gran empresa, no para una startup. Además, el 68% son hombres, solo el 9% de estos perfiles está en la alta dirección y el 41% trabaja en puestos sin responsabilidades de gestión.

Los expertos digitales tienen habilidades en áreas donde la demanda está creciendo de manera significativa y urgente, específicamente en formas agile de trabajo (18%) y en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA) (14%).

Un 67% de los profesionales del ámbito digital están dispuestos a mudarse para avanzar en su carrera profesional, pero el interés varía enormemente según el país. Más de las tres cuartas partes de los expertos de India y Brasil se mudarían por razones laborales, mientras que, en países como China, menos de uno de cada cuatro se desplazaría por trabajo. En comparación, si tomamos en consideración otros grupos profesionales más allá del ámbito digital, el porcentaje de los que está dispuesto a reubicarse por motivos laborales es significativamente menor, ya que solo el 55% tomaría la decisión de cambiar de ubicación.

La voluntad de cambio de residencia es elevada para los expertos digitales de economías en vías de desarrollo, un 75% se mudaría para tener acceso a mejores oportunidades para progresar en sus carreras. “Al analizar los datos, también observamos que en muchas partes del mundo las personas con amplios conocimientos digitales están más interesadas en mudarse a un país cercano o a un lugar donde comparten el idioma o la cultura”, destaca Rainer Strack, socio de BCG y coautor del informe.

EEUU y Londres, país y ciudad más populares para trabajar en el extranjero

Además de EEUU y Alemania, los otros ocho destinos elegidos por los expertos digitales como más atractivos para trabajar en el extranjero son, en orden de popularidad, Canadá, Australia, Reino Unido, Suiza, Francia, España, Japón e Italia. Sin embargo, entre los profesionales no digitales, España se sitúa en sexta posición como país idóneo en el que se reubicarían. Los cinco primeros países no varían como destinos más populares en todo el mundo para cualquier persona interesada en cambiar de ubicación, tal y como se detalló en Decoding Global Talent 2018.

Respecto a las ciudades, Londres es la principal ciudad del mundo para cualquier persona que quiera reubicarse, también es el destino de trabajo principal para los expertos digitales, cuyas siguientes opciones en orden de preferencia son Nueva York, Berlín, Ámsterdam y Barcelona. El estudio por lo tanto determina que el atractivo de algunas de las ciudades mejor clasificadas supera al de sus países entre los expertos digitales.

Tal y como destaca el informe, los expertos digitales valoran el equilibrio entre la vida personal y las oportunidades de progreso y de desarrollo profesional, así como las buenas relaciones con compañeros y directivos.

Reto para países y recruiters: atraer y retener expertos digitales

Los expertos digitales capaces de codificar software o ejecutar análisis avanzados de datos de IA son un activo valioso. Las compañías que necesitan expertos digitales para dirigir o expandir una empresa se enfrentan a competencia muy dura por retener el talento que posee tales habilidades. Además de reclutar, las empresas pueden satisfacer las necesidades de sus expertos digitales ofreciendo programas de capacitación o reevaluación para formar a los empleados actuales en nuevos conocimientos digitales.

Del mismo modo, las ciudades y los países deben competir con otras áreas para reclutar o retener expertos digitales que podrían ser de vital importancia para su desarrollo económico. El primer paso hacia ese esfuerzo es llevar a cabo un plan estratégico de la fuerza laboral de un país o un área para trazar la oferta y la demanda de expertos digitales. Los gobiernos también deben lanzar programas de educación y crear una “marca” nacional o de una ciudad en concreto para captar talento digital.

“Cómo adaptarán los países y las compañías sus estrategias al déficit de conocimiento digital será crucial en los próximos años”, destaca Pierre Antebi, director de The Network y coautor del informe. “Los recruiters ya son conscientes de la importancia de encontrar y retener el talento digital, tanto es así, que más allá de hacerlo en sus propios países, también han expandido sus actividades internacionalmente. Deben ser más creativos que nunca y necesitan datos para tomar las decisiones relevantes. Este informe y los datos que contiene están especialmente dedicados a ellos”.