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Ismael Nafría: “El pago por la información es hoy una opción irremediable para la supervivencia de los medios”

Ismael Nafría, autor del libro “La reinvención de The New York Times”, lleva asesorando a medios de todo el mundo desde hace años. Conoce bien el negocio periodístico y los retos a los que se enfrentan los medios en estos momentos de cambios e incertidumbres. Repasamos con él algunos de los temas que más opiniones controvertidas están provocando últimamente como es el fenómeno de las fake news, al que prefiere denominar desinformación.

Es este asunto precisamente el que nos ocupa los primeros momentos de la charla. Para Nafría hay tres tareas que se han de tomar para combatir la propagación de las noticias falsas. El primer escenario, comenta, nos sitúa en las plataformas sociales, donde se difunden miles de fake news todos los días. A su juicio, estas plataformas han de intensificar el control de todas las fuentes que se dedican a desinformar. “Esta tarea es muy compleja y afecta especialmente a Facebook, WhatsApp, Twitter… o a las búsquedas de Google. Se han de establecer el máximo número de medidas de control posibles para que este tipo de cosas no sucedan”, añade.

La segunda tarea, en su opinión, es la alfabetización mediática del público desde el colegio. “Intentar crear una mentalidad más crítica por parte de la población a la hora de consumir determinados contenidos y hacerles ver si están o no leyendo temas fiables para que tengan un cuidado especial a la hora de redifundirlo en sus redes” es un objetivo fundamental que, según Nafría, debemos asumir como sociedad.

Finalmente, a los medios le corresponden dos tareas. “Los medios no tienen que contribuir a la desinformación. Tienen una responsabilidad muy grande a la hora de no difundir noticias falsas, porque los medios tienen la tarea profesional de informar”, afirma. “Aquellos medios que van difundiendo noticias falsas, sin contrastar, hacen un flaco favor a todo el sector”. En este sentido, lo tiene claro: es preciso ser más estrictos a la hora de aplicar las normas esenciales del periodismo, esto es, confirmar los temas, comprobar que las fuentes son fiables…

Pero, además de todo esto, es importante que los medios ayuden a entender cómo funciona el mundo de la desinformación y que identifiquen casos concretos. “No digo que les corresponda hacer un análisis continuo de todo lo que se difunde; no sería posible dada la cantidad de noticias falsas que circulan, pero sí explicar los casos más graves, ayudar a identificarlos y justificar por qué lo son”, subraya. Y esto junto a una voluntad firma de ser más transparentes: cómo se preparan las informaciones, cómo se verifican… Este tipo de acciones ayudarían mucho a atajar el problema de la desinformación.

Aunque este es uno de los temas estrellas que hoy ocupa a todos los medios, especialmente cuando se ven envueltos en algún escándalo de este tipo, lo cierto es que el modelo de negocio que sustentará a los periódicos sigue siendo la principal preocupación entre quienes dirigen los destinos de la prensa.

El pago, modelo de negocio

Preguntado sobre cómo pueden los medios convencer a la audiencia para que paguen por la información, Ismael Nafría admite que es un objetivo complicado, pero al mismo tiempo asegura que es una opción irremediable “si queremos garantizar su supervivencia”.

Para llevar a buen puerto esa tarea, está convencido de que los medios han de hacer información realmente de calidad y pertinente para su audiencia, sea ésta generalista o de nicho. A su juicio, una de las premisas que suele compartir con los responsables de los medios es que es mejor apostar por menos información, pero de mayor calidad, que por un volumen inmenso que no aporta ningún valor al público. “Creo que hay una saturación y la información genérica aporta muy poco valor”, apunta para añadir que “la gente está dispuesta a pagar por la información, pero no espera que le inundes y le satures, sino que le ofrezcas realmente cosas que tengan valor y con las que disfrute”, porque esto también es una función informativa. “Una historia bien contada es una maravilla”, sentencia.

Sin embargo, no son los únicos esfuerzos que han de tomar los medios para construir muros de pago en torno a sus contenidos. Hay otro ámbito donde hay mucho camino por recorrer y es la relación con la audiencia. Según explica Nafría, es vital que se involucre de verdad a la audiencia. Pero no solo a posteriori, como se viene haciendo habitualmente, sino con anterioridad a la información publicada. Se trata de conseguir que participen, que aporten sus contenidos, sus experiencias, su conocimiento sobre determinados temas. Y esto no es fácil de que ocurra. Hay ejemplos, no obstante, como la sección Reader Center de The New York Times, donde se atiende las consultas y peticiones de los usuarios, así como se pide su participación en múltiples asuntos de la actualidad. Los datos sobre su éxito son contundentes. “En su primer año desde su nacimiento ha gestionado 600 peticiones distintas a los lectores sobre temas muy diversos”, señala.

Ismael Nafría considera que la decisión de cobrar por la información ha de ir acompañada de otras medidas y una de las más importantes tiene que ver con la relación que se establece con el público. “Si quieres que tu audiencia pague, debes trabajar mucho y tenerla muy en cuenta”, apuntala. Y a partir de ahí experimentar con todos los formatos que permitan construir una relación directa y cercana con la comunidad en torno al medio. Uno de los formatos que está funcionando es la newsletter por ser una herramienta “muy eficaz de conexión y de engagement con la audiencia”. Otro de los formatos con más proyección y que se empieza a utilizar con frecuencia en algunos medios es el podcast, aunque en el caso español no es todavía una opción para muchos editores.

Que el pago por la información sea irremediable actualmente, no significa -aclara- que sea la solución a los problemas de ingresos de los medios. Pero sí se ha de ver como una vía adicional, que cada vez es más importante y que acabará siendo la principal como ya sucede en algunos medios como es The New York Times.

El caso español

Y ¿qué pasa en España? ¿Se decidirán finalmente los editores a cobrar por la información?

Nafría asegura que todo apunta a que los editores se decidirán a lo largo de este año por el pago. Ya hay algunos medios, agrega, que están cobrando por la información como es el caso de los periódicos regionales y locales del grupo Vocento o el diario catalán Ara.

Pero, ¿no perderán usuarios los medios que optan por el pago en detrimento de los “gratuitos”? Esta premisa, que se utilizaba hace años, no tiene validez como tal, según Nafría. Para él, aunque se puedan perder usuarios, lo más importante es que el medio sea capaz de lograr su fidelización. Estamos asistiendo al fracaso de un modelo, el basado en la caza de audiencia, que no solo no tiene sentido, sino que además no está funcionando. Por todo ello, es más sensato y beneficioso aumentar la audiencia fiel “con la que el medio podrá contar para aquello que necesite que aumentar la cifra de usuarios que pasan por el site una vez al mes sin darse cuenta”.

En cualquier caso, tiene claro que la pérdida de audiencia está siempre relacionada con el tipo de estrategia que el medio ponga en práctica. Pero, aunque perdiera usuarios, es más acertado poner el foco en ganar usuarios fieles y que se involucren con el medio.



Bárbara Yuste
Director de Comunicación digital de Proa Comunicación

Comunicación, infravalorada, pero con grandes oportunidades laborales

El departamento de Comunicación sigue estando infravalorado dentro de las empresas. El dircom debe adquirir formación en gestión. Los planes de estudios deben ser más multidisciplinares. Pero es un sector feminizado y con grandes oportunidades laborales. Cualquiera de las frases anteriores podría ser el titular de un evento organizado el jueves 14 por la Universidad de Navarra en el que seis expertos dialogaron sobre las Perspectivas de la Comunicación y al que asistió Cristina Garcia, consultora de Proa Comunicación.

Moderados por José Luis Orihuela, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, debatieron Luisa Alli, dircom de IKEA España, Txema Valenzuela, socio fundador de La Propagadora, Silvia Albert, directora de Wellcomm, José Manuel Velasco, presidente de Global Alliance, y Gemma Muñoz, cofundadora y CEO de El arte de Medir.

Todos ellos coincidieron en la importantísima función que tiene la Comunicación dentro de las organizaciones, a pesar de que a los directivos muchas veces les cueste entenderlo. Algo que, según José Manuel Velasco, que también abogó por hacer autocrítica dentro de la profesión, se puede paliar en parte con formación en gestión del propio dircom. Silvia Albert secundó esta postura añadiendo que, en su opinión, “Comunicación no debería ser un estudio aparte de la dirección”.

Por su parte, Txema Valenzuela demandó al cuerpo académico presente en el acto un cambio en los planes de estudios y aconsejó que se integren las tres ramas en que suele estar dividida ahora mismo la carrera (Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad), “pues hoy el trabajo es integral”. Ante un público integrado mayoritariamente por estudiantes y docentes, dejó claro, asimismo, que la facultad es solo “el primer paso de un proceso de aprendizaje mucho más largo”.

A pesar de este panorama, Luisa Alli se mostró “optimista” sobre el futuro de la profesión y animó a los alumnos presentes señalando que “veo muchas oportunidades (laborales)”. Basó su afirmación en que “alguien tiene que tener una visión de todos los temas” dentro de las empresas “y saber encajarlos con todo lo que se mueve alrededor”. No obstante, lamentó que el hecho de que la de dircom sea una profesión feminizada haya provocado una bajada de los sueldos.

En cuanto a los talentos que requiere el ejercicio de esta profesión, fue mayoritaria entre los integrantes de la mesa la defensa de la capacidad de escuchar, de sentir como sienten los otros. A lo que Gemma Muñoz añadió el saber adaptarse y Txema Valenzuela la valentía.

Ana Sánchez de la Nieta: “Internet y las tecnologías han pillado a los medios con el pie cambiado”

La editora de “Conversaciones con”, Ana Sánchez de la Nieta, considera que Internet y las nuevas tecnologías no han supuesto una merma en la calidad del periodismo que se hace hoy, sino al contrario son herramientas que aportan enormes posibilidades y oportunidades para los profesionales de los medios. Ésta es una de las reflexiones que Sánchez de la Nieta ha compartido durante su participación en el Observatorio Proa Comunicación.

En el encuentro, la periodista hizo balance de su trayectoria profesional, señalando algunos de los cambios que se han producido en la profesión, ahora más deteriorada que nunca, especialmente por la precarización laboral que sufren los periodistas. Un deterioro que también se observa en el trabajo diario de los profesionales, que ejercen su oficio en muchas ocasiones sin medios, y de los medios, que han visto cómo Internet y las redes sociales han trastocado el modelo clásico de producción de las noticias y cómo esta revolución les ha pillado con el pie cambiado.

Sobre las redes sociales, precisamente, Sánchez de la Nieta destaca que son el mejor método que existe para “recibir el feedback” de los usuarios en tiempo real. Reconoce que por estas plataformas circulan muchas fake news, pero por este motivo es imprescindible que el periodista asuma su tarea esencial de contrastar y comprobar la veracidad de la información que se distribuye por las redes.

Dick Cheney, el último político en la sombra

Hace unos días, en la presentación del pre-estreno de El vicio del poder en España, organizado por el foro de periodismo Conversaciones con, Pablo Pardo, corresponsal del diario El Mundo en Estados Unidos, resumía así la relación del todopoderoso vicepresidente Dick Cheney con la prensa “Cheney decidió eludir a la prensa, no hablaba con los medios, se pasó años sin dar entrevistas y se enorgullecía de ello”.

En el magnífico biopic de Adam McKay, una de las películas favoritas en la carrera hacia los Oscar, se refleja bien ese ninguneo del político hacia los medios. Un desprecio que también se explica bien en la cinta. Cuando uno quiere acumular poder y, más concretamente, poder en la sombra, los medios son, claramente, un serio problema. Si no puedes manejarlos (que algo de esto se ve también) es mejor esquivarlos. La estrategia de Cheney, en el fondo, no fue otra que volar bajo radar.

Sin embargo, es interesante comprobar como en unos pocos años, eludir los medios se ha convertido en una misión imposible para los políticos. Quizás es viable todavía sortear el interés de algunos medios importantes, mirar para otro lado cuando los periodistas preguntan en una rueda de prensa, acudir a cuatro recetas de manual corporativo –de los malos- en una intervención (“yo he venido a hablar de mi libro y no me pregunten de otra cosa”) o incluso tirar de plasma para estar presente… sin estarlo en absoluto. Pero lo que no resulta factible ya es actuar y acumular poder lejos de la lupa de la opinión pública. Una opinión pública que antes tenía su atril en las cabeceras, cadenas de televisión o emisoras de radio y que hoy presume de millones de altavoces que trinan o postean en las redes. La información ha dejado de ser un codiciado y escaso bien en manos de los poderosos para convertirse en un torbellino de noticias donde emisor y receptor comparten roles y donde muchas veces el verdadero  papel del periodista es separar la new del fake.

Hay quien opina que en las empresas, instituciones, y por lo tanto en la política, la transparencia es una decisión. Se puede apostar por serlo o no. Se puede hablar con los medios o no. Se puede dialogar en las redes o directamente no estar. La tendencia, sin embargo, lleva a considerar la transparencia como un innegociable. Y de hecho, hasta políticos tan reacios a los medios como Donald Trump se han tenido que rendir a la evidencia de que lo que haces en la oscuridad termina saliendo a la luz, antes o después. Y cada vez más, antes. Y por eso, hasta quienes reniegan de los medios, han terminado acudiendo a ellos aunque solo sea para sembrar desinformación.

Hoy la postura de Dick Cheney sería imposible y de hecho, probablemente, el vicepresidente pasará a la historia –entre otras cosas- por ser el último político que pudo operar de espaldas a los focos. La política en las sombras ya es historia.

Por Ana Sánchez de la Nieta
Editora de Conversaciones con

La Fundación Luca de Tena renueva el portal del Laboratorio para profundizar en las tendencias y la formación periodística

El Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena inicia una nueva etapa. Tras haber cerrado varios acuerdos nacionales e internacionales para compartir recursos formativos e impulsar conjuntamente eventos, los esfuerzos se encaminan ahora hacia la web, que ha sido totalmente rediseñada y se ha creado un amplio plan de contenidos para que www.laboratoriodeperiodismo.org se convierta en la referencia sobre la evolución del periodismo en España y en los países de habla hispana. Leer más

Álvaro Nieto: “La situación del periodismo es dramática”

El subdirector de la revista ‘Tiempo’, Álvaro Nieto, ha participado en la IX edición del Observatorio Proa de la Comunicación. Nieto ha destacado que “la situación del periodismo en España es dramática”. Desde noviembre de 2008 hasta hoy, un tercio de los periodistas han sido despedidos: 10.000 de los 30.000 periodistas que trabajaban en medios de comunicación. “Y licenciados en Periodismo hay 75.000”.

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Según Nieto, “ningún periódico español de información generalista gana dinero. Y de las radios, sólo ‘Onda Cero’ logra beneficios. Ya no se compran periódicos como antes, por la crisis e internet. Y la publicidad ha bajado hasta límites insospechados. Antena3 y Tele5 sí van bien, porque se reparten casi toda la publicidad en televisión. En ‘Tiempo’, llevamos cinco semanas seguidas con sólo dos páginas de publicidad, algo que nunca había ocurrido. También hay mucha dependencia de los pocos anunciantes que quedan; y eso te ata las manos”. Respecto a otros medios más específicos como las revistas del corazón, “sí se venden muy bien; son una máquina de hacer dinero”.

Además, “las empresas están despidiendo a los periodistas veteranos, y se están quedando con los que tienen sueldos más bajos. Ya no hay trasvase de conocimientos y de experiencia, porque las redacciones se están quedando sin periodistas senior. Y como no hay dinero, los enviados especiales se reducen al máximo. Vamos hacia un periodismo low cost. Pero los medios de comunicación son negocios con una gestión muy mejorable. No tiene sentido que periódicos líderes como ‘El País’ estén haciendo un ERE”.

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Respecto a las ediciones online de los periódicos, Nieto opina que, antes o después, los medios tendrán que aplicar algún tipo de “cerrojazo”; de lo contrario, “la situación no va a ser sostenible. El desafío es crear un modelo de negocio sostenible, que permita la existencia de un periodismo tradicional en internet. Porque los medios en internet no se consume del mismo modo que en papel. En cualquier caso, sin prensa escrita, una democracia”.

En este difícil contexto, Nieto opina que los casos de corrupción están dando oxígeno a los medios: “Bárcenas y Urdangarín ayudan a vender periódicos”. Sin embargo, “ha habido una gran parte de la prensa que ha estado muy cerca de los políticos; y eso ha generado un periodismo demasiado sectario”.

Por todo ello, Nieto considera que las agencias de comunicación deben ofrecer a los periodistas “materiales muy bien organizados y redactados, pues ahora, los destinatarios son más junior y tienen menos tiempo, dado que las redacciones están bajo mínimos. Si no se hace así, puede salir publicada cualquier cosa”.

Observatorio Proa de la Comunicación es un foro para analizar nuevas tendencias en el ámbito de la comunicación corporativa. El Observatorio nace con la vocación de ser un laboratorio de ideas donde se fomente un diálogo genuino para debatir temas como: la reputación corporativa, la marca y los asuntos públicos como elementos importantes para la mejora empresarial.