Entradas

¿Por qué Netflix debe temer a Apple TV Plus?

Resulta, como mínimo, irónico que hace tan solo unas semanas diésemos por concluido el conflicto Steven Spielberg vs. Netflix y, tan solo unos días después, el director encabezase el genuino spot de la que representará su mayor competencia. Que el rostro en primerísimo primer plano de Spielberg inicie la nueva era de Apple TV plus es, sin lugar a dudas, una declaración de intenciones con matices. “Want me to help you find your opening? (¿Quieres que te ayude a dar con la apertura?)”, pregunta en su primera intervención, revelador y arrollador. Que el rey de las montañas rusas -en lo que a desarrollo de guión se refiere- inicie esta etapa no podía ser más significativo. El primer pico de una montaña rusa diseñada por la compañía líder en valor de mercado. “…And then, like the Big Bang, it explodes (y después, como el Big Bang, explota)”.

Apple ha querido declarar que un nuevo player ha llegado al mundo del streaming y el vídeo o demand. Pero no uno cualquiera, y no en cualquier momento. Justo cuando Disney prepara su plataforma –tras romper toda relación con Netflix- y cuando Warner ha comenzado a rearmarse, llega ‘la manzana’ con Spielberg. Frente a las plataformas consolidadas de Netflix, Amazon, Hulu, y a las que están por llegar de Warner y Disney, irrumpe Apple. Cuando todos demandaban una innovación capaz de impulsar a Apple de nuevo al liderazgo tecnológico, creativo e, incluso, social, Tim Cook apuesta por lo mismo que las compañías que lideran el mercado audiovisual. ¿Lo mismo? Puede que no. De entrada, cuentan con una ventaja en lo que a dispositivos se refiere, estimados en más de 1000 millones en todo el mundo. Con un 15% de suscriptores que contraten Apple TV Plus tumbaría a Netflix. Además, la plataforma estará disponible en el último trimestre del año en Smart TVs de Samsung, Sony y LG, entre otras marcas.

Las cifras del video on demand

Para apoyar el contexto mediante cifras, destacar que Netflix esperaba cerrar marzo con 150 millones de suscritores a nivel global, Amazon Prime superó en 2018 los 100 millones y Hulu, popular principalmente en EEUU, tiene una cuota de 25 millones de usuarios. Además, tras la reciente adquisición de Fox por parte de Disney, la compañía de Mickey, Pixar, Marvel, Star Wars y demás tótems, posee un 60% de Hulu (suma su 30% al porcentaje de Fox). Tras estas tres plataformas, dos players irrumpirán con contundencia. Por un lado, tenemos el caso ya mencionado de Disney y, por otro, llegará Warner. La recién validada fusión entre AT&T y Time Warner (propietaria de Warnes Bros, HBO, CNN y TNT, entre otras) y el fichaje de Bob Greenblatt demuestran la apuesta por el desarrollo de una plataforma puntera. Así, se avecina una disputa apasionante.

Pero, según podemos entrever de la presentación de Apple TV Plus, Netflix no solo debe temer las cifras, sino también los contenidos. Tim Cook ha querido diferenciarse desde un primer momento, desde el estratégico primer spot. ¿Y si la innovación no está en la forma? ¿Y si la innovación está en el contenido? Resulta tan absurdo como limitado pensar que en la comunicación audiovisual y, concretamente, en el arte cinematográfico, ya está todo inventado. Un arte con poco más de un siglo de historia tiene un recorrido inabarcable. Hamlet o El Quijote se escribieron 24 siglos después de La Iliada, ¿cuántas innovaciones en la narración o en el contenido quedarán por descubrir en el séptimo arte?

Es innegable que Apple, como compañía innovadora, ha caído posiciones respecto a sus periodos de mayor éxito. El informe de Boston Consulting Group The most innovative companies of 2019 así lo demuestra al situar a la compañía en la tercera posición tras liderar el ránking en todas las ediciones anteriores.

La innovación deja paso a la visión, deja paso al primer plano, deja paso a la luz, deja paso a una nueva era del video on demand con más players apostando decididamente por reinar en todos los hogares posibles. Pero, lo más significativo de todo es que deja paso a una era audiovisual aún por explotar… “and then, like the Big Bang, it explodes”.



Álvaro Ramos Izquierdo
Consultor de comunicación senior, apasionado de la condición eminentemente artística del cine y, sin embargo, mitómano de los Premios Oscar.

Jaque al Rey Steven Spielberg

Que toda campaña de comunicación ha de ser sostenida en el tiempo es una evidencia. Las peculiaridades de cada sector o compañía determinan una estrategia específica y, sin embargo, el común denominador de la comunicación es el tiempo y la dedicación, además, por supuesto, de la profesionalidad. En un mundo enfocado en resultados, la comunicación y la reputación abogan por unos resultados firmes, pero no necesariamente inmediatos. Ejercer influencia no es sencillo, requiere tiempo, planificación y estrategia. Sin embargo, perderla tan solo requiere una publicación.   

Hace apenas una semana, estuvimos pensando en redactar un contenido respecto a la polémica surgida entre Steven Spielberg y Netflix a raíz de las supuestas declaraciones de una persona de confianza del director. Según Indiewire, un portavoz de su entorno afirmó: “Steven tiene una opinión muy fuerte sobre las diferencias entre cine y streaming. Le gustaría que otros se unieran a su campaña cuando surja. Veremos qué pasa”. La ‘campaña’ a la que se refería planteaba la posibilidad de que películas producidas por Netflix no estuviesen representadas en los Premios Oscar. Automáticamente, la noticia fue publicada en incontables medios nacionales e internacionales. Todos y cada uno de ellos aludieron a las palabras de la fuente cercana del director para justificar titulares como: “Steven Spielberg carga contra Netflix y reabre el debate sobre el streaming”, “el ataque de Spielberg a las películas de Netflix”, o incluso “Steven Spielberg está trabajando para que películas como ‘Roma’ nunca lleguen a los Oscar en el futuro”.

El suceso habría elevado el texto que hubiésemos publicado en Proa Comunicación hacia el debate entre las salas de cine y las plataformas de streaming, alcanzando de lleno el plano de una praxis cinematográfica que está en redefinición. El artículo habría reflejado corrientes de opinión distintas que sirviesen para dotar de argumentos a quienes aún no tienen una opinión clara al respecto, pero no habría hecho más que avivar unas dudas que es sano formularse. Sin embargo, no lo consideramos necesario por la escasa vinculación con el ámbito de la comunicación, siendo un mero artículo orientado a las tendencias de consumo audiovisual.

Al margen de una serie de tímidas respuestas por parte de actores de segundo y tercer nivel –véase Charlie Hunnam-, Alfonso Cuarón, ganador del Oscar a Mejor Director por ‘Roma’, publicó una reflexión sobre los modelos de distribución, supuestamente en respuesta a Spielberg. La principal conclusión fue: “Necesitamos que haya una mayor diversidad en la forma en la que estrenamos nuestras películas”, una respuesta correcta y elegante. Netflix, por su parte, contestó a Spielberg a través de Twitter:

Netflix como estandarte de libertad, universalidad y conciencia artística. Irónico.

Pero, apenas una semana después, The Hollywood Reporter publica matices y cambia por completo la versión de Spielberg a través de otro portavoz. Una ‘rectificación’ que, por otro lado, no ha tenido el mismo impacto –al menos en prensa nacional- que la supuesta declaración. Y este hecho ya lo convierte en un ataque directo a la reputación del director y por eso atrajo nuestra atención.

El productor Jeffrey Katzenberg, que cofundó DreamWorks junto a Spielberg y David Geffen, declaró al medio: “Hablé con Steven sobre esto ayer. Le pregunté y me dijo: ‘En absoluto dije eso’. En realidad no dijo nada. Lo que pasó es que un periodista buscaba algo que contar y escuchó un rumor sobre Steven. Llamaron a un portavoz para obtener un comentario y, honestamente, lo retorcieron. Uno, Steven no dijo eso, y dos, él no irá a la Academia en abril con algún tipo de plan. Pero no ha opinado en absoluto, ni se ha alineado con alguna cosa específica”. ¿Qué cambia esto? Cambia todo, pero el daño ya está hecho.

Atendiendo a los datos de Google Trends de los últimos tres meses, que miden la influencia y el interés a lo largo del tiempo en lo que a cifras de búsqueda se refiere, el pico de audiencia generado por Spielberg a raíz de esta noticia es indiscutible. El 4 de marzo, día del estallido, el interés aumenta notablemente. Otra fecha, el cumpleaños del director (18 de diciembre), se acerca.

Es innegable que el propio Spielberg ha contribuido a su daño reputacional incumpliendo dos de los puntos clave de la gestión de toda crisis: el tiempo y la exposición. Dejar pasar una semana en cualquier crisis es una irresponsabilidad. Las posturas se han de definir antes y el tiempo es clave. Por ello, una semana alimentando todo tipo de críticas y debates ha jugado en su contra. Por otro lado, si no corriges la falsedad, no puedes pretender revertirla completamente a través de un tercer portavoz. Que Jeffrey Katzenberg haya tenido que ‘dar la cara’ por Spielberg denota cierta debilidad y refuerza incluso la creencia de que sigue sin ser la opinión de Steven lo que nos está llegando.

Pero, ¿y si la campaña que mencionaba la fuente anónima era cierta y el impacto organizado ha hecho recular al director? Al margen de las consideraciones personales sobre su filmografía, sobre su persona o sobre su labor, es incontestable que Spielberg es una deidad del cine. Demonizar su figura por cuestionar Netflix es solo una prueba más de la tiranía de la audiencia.

De un modo u otro, ya sea por una difamación o por una incorrecta puntualización o rectificación, el daño reputacional a Steven Spielberg ya está hecho, y no podrá ser solventado a menos que sea él mismo quien lo ponga fin. Como conclusión, es necesario apuntar que resulta algo irónico que se acusase al director de renegar de Netflix y acercar posturas a una Academia que tantas veces le ha negado el reconocimiento y que, según multitud de rumores, no le perdona haber eclipsado al cine más vanguardista de los años 70, apoyándose para ello en una serie de características más convencionales que, por otro lado, fueron las que impulsaron la edad dorada de los 50. Pero esto es ya otra historia…

Para terminar, cabe destacar que, en ocasiones, Carlos Boyero tiene razón: “Steven Spielberg es el rey, un rey con sentido, el hombre de cine total. Ojalá que el poder lo llevara gente con el talento de Spielberg”.

Álvaro Ramos Izquierdo
Consultor de comunicación senior, apasionado de la condición eminentemente artística del cine y, sin embargo, mitómano de los Premios Oscar.