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España, entre los diez países más atractivos para el talento digital

España es uno de los diez países más atractivos para atraer y retener al talento digital, uno de los grupos profesionales más demandados del mundo y, según determina un nuevo estudio realizado por Boston Consulting Group y The Network, alianza internacional de webs de empleo en la que participa Infoempleo, también uno de los grupos profesionales más dispuestos a reubicarse. Más de dos tercios de los trabajadores especializados en el ámbito digital están abiertos a mudarse a un país diferente para progresar en sus carreras, siendo EEUU el principal destino para expertos digitales en todo el mundo y Londres, su ciudad preferida. Además, España está considerada por estos perfiles como el octavo país más atractivo para trabajar, y Barcelona la quinta ciudad más popular.

Jorge Guelbenzu, director general de Infoempleo, asegura: “En España se están generando nuevas oportunidades de empleo en áreas funcionales en las que la transformación digital es ya un hecho. Sin embargo, existe un déficit de profesionales nacionales que cuenten con las competencias específicas  y la formación especializada para desarrollar estas funciones. Por eso, en ocasiones, las empresas tienen que buscar a los candidatos en el exterior para cubrir ciertas vacantes y, a la luz de estos datos, se pone de manifiesto que esos profesionales tienen muy en cuenta nuestro país para desarrollar su carrera”.

Por su parte, Pablo Claver, socio de BCG en España responsable del equipo de Personas y Organización, destaca que “atraer talento digital influye directamente en el éxito de la economía de un país,  y contribuye significativamente para posicionarse como uno de los líderes en desarrollo digital. Al igual que las empresas, gobiernos e instituciones pueden realizar un análisis de la demanda y oferta de talento digital en su país (strategic workforce planning) para plantear planes geográficos de fuerza laboral y desarrollar estrategias para convertirse en un centro para expertos digitales. Los datos demuestran que España tiene el potencial de ser un referente mundial en la atracción de talento digital lo que supone una ventaja competitiva”.

El informe Decoding Digital Talent se basa en una muestra de 27.000 encuestas realizadas en 180 países distintos a profesionales con conocimientos en áreas como la programación y el desarrollo web, el desarrollo de aplicaciones móviles, la inteligencia artificial, la robótica y la ingeniería.

El informe determina que el 80% de los expertos digitales posee un título universitario. Además, al contrario que la creencia popular, su principal preferencia es trabajar para una gran empresa, no para una startup. Además, el 68% son hombres, solo el 9% de estos perfiles está en la alta dirección y el 41% trabaja en puestos sin responsabilidades de gestión.

Los expertos digitales tienen habilidades en áreas donde la demanda está creciendo de manera significativa y urgente, específicamente en formas agile de trabajo (18%) y en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA) (14%).

Un 67% de los profesionales del ámbito digital están dispuestos a mudarse para avanzar en su carrera profesional, pero el interés varía enormemente según el país. Más de las tres cuartas partes de los expertos de India y Brasil se mudarían por razones laborales, mientras que, en países como China, menos de uno de cada cuatro se desplazaría por trabajo. En comparación, si tomamos en consideración otros grupos profesionales más allá del ámbito digital, el porcentaje de los que está dispuesto a reubicarse por motivos laborales es significativamente menor, ya que solo el 55% tomaría la decisión de cambiar de ubicación.

La voluntad de cambio de residencia es elevada para los expertos digitales de economías en vías de desarrollo, un 75% se mudaría para tener acceso a mejores oportunidades para progresar en sus carreras. “Al analizar los datos, también observamos que en muchas partes del mundo las personas con amplios conocimientos digitales están más interesadas en mudarse a un país cercano o a un lugar donde comparten el idioma o la cultura”, destaca Rainer Strack, socio de BCG y coautor del informe.

EEUU y Londres, país y ciudad más populares para trabajar en el extranjero

Además de EEUU y Alemania, los otros ocho destinos elegidos por los expertos digitales como más atractivos para trabajar en el extranjero son, en orden de popularidad, Canadá, Australia, Reino Unido, Suiza, Francia, España, Japón e Italia. Sin embargo, entre los profesionales no digitales, España se sitúa en sexta posición como país idóneo en el que se reubicarían. Los cinco primeros países no varían como destinos más populares en todo el mundo para cualquier persona interesada en cambiar de ubicación, tal y como se detalló en Decoding Global Talent 2018.

Respecto a las ciudades, Londres es la principal ciudad del mundo para cualquier persona que quiera reubicarse, también es el destino de trabajo principal para los expertos digitales, cuyas siguientes opciones en orden de preferencia son Nueva York, Berlín, Ámsterdam y Barcelona. El estudio por lo tanto determina que el atractivo de algunas de las ciudades mejor clasificadas supera al de sus países entre los expertos digitales.

Tal y como destaca el informe, los expertos digitales valoran el equilibrio entre la vida personal y las oportunidades de progreso y de desarrollo profesional, así como las buenas relaciones con compañeros y directivos.

Reto para países y recruiters: atraer y retener expertos digitales

Los expertos digitales capaces de codificar software o ejecutar análisis avanzados de datos de IA son un activo valioso. Las compañías que necesitan expertos digitales para dirigir o expandir una empresa se enfrentan a competencia muy dura por retener el talento que posee tales habilidades. Además de reclutar, las empresas pueden satisfacer las necesidades de sus expertos digitales ofreciendo programas de capacitación o reevaluación para formar a los empleados actuales en nuevos conocimientos digitales.

Del mismo modo, las ciudades y los países deben competir con otras áreas para reclutar o retener expertos digitales que podrían ser de vital importancia para su desarrollo económico. El primer paso hacia ese esfuerzo es llevar a cabo un plan estratégico de la fuerza laboral de un país o un área para trazar la oferta y la demanda de expertos digitales. Los gobiernos también deben lanzar programas de educación y crear una “marca” nacional o de una ciudad en concreto para captar talento digital.

“Cómo adaptarán los países y las compañías sus estrategias al déficit de conocimiento digital será crucial en los próximos años”, destaca Pierre Antebi, director de The Network y coautor del informe. “Los recruiters ya son conscientes de la importancia de encontrar y retener el talento digital, tanto es así, que más allá de hacerlo en sus propios países, también han expandido sus actividades internacionalmente. Deben ser más creativos que nunca y necesitan datos para tomar las decisiones relevantes. Este informe y los datos que contiene están especialmente dedicados a ellos”.

¿Destruye empleos la inteligencia artificial?

La IA, la robótica y en general la automatización llevan décadas ejerciendo un severo efecto sobre la sociedad en general y sobre el mercado laboral en particular. En un futuro próximo el trabajo y el trabajador dejarán de ser una de las importantes fuerzas productivas que hoy son. Ha llegado el momento de plantearnos qué futuro queremos.

La tecnología destruye algunos empleos y crea otros. Hasta el momento ambas tendencias estaban equilibradas. Multitud de empleos del pasado han desaparecido mientras otros nuevos se han creado. El código de barras dinamizó el comercio mundial creando millones de nuevos empleos. Otros han desaparecido y, por poner uno de los innumerables ejemplos, los relacionados con la banca se reducen aceleradamente.

El ritmo de creación de empleos no es suficiente para contrarrestar la destrucción generada por la automatización. Pensar que tendremos millones de empleos tecnológicos es ilusorio. Cuando Facebook compró Whatsapp, esta empresa tenía 50 empleados. ¿Podremos crear nuevos empleos con un modelo así? La realidad es que las horas anuales trabajadas en cada país no cesan de descender.

La tecnología es buena y ha ayudado a crear un mundo mejor donde todos los indicadores tienen tendencias positivas. Mejoran la salud, la esperanza de vida, la educación, la violencia, el PIB mundial, la riqueza, la igualdad y la democracia por poner algunos de los ejemplos más relevantes.

El trabajo ha dejado de ser lo que fue. La gente desea trabajar por los ingresos que reporta, pero muy pocos se ven realizados por su trabajo. Liberar a millones de personas de trabajos rutinarios o penosos es bueno siempre que las condiciones económicas no empeoren. Millones de personas viven de subsidios y la renta básica universal es una alternativa que avanza con fuerza.

Mientras tanto, la desigualdad aumenta: los dueños de la automatización son cada vez más ricos y el 1% de la población mundial tiene tantos recursos como el 99% restante. Esto es inaceptable, tanto moral como económicamente.

Si en al futuro no trabajamos, ¿qué haremos con nuestras vidas? Algunos tendrán respuestas, pero muchos no. Es esencial plantearse los nuevos retos educativos. No podemos formar a nuestros jóvenes para un mundo que ya no existe. Ser libres requiere un esfuerzo y un plan. No podemos demorarnos más.


Antonio Orbe 
Experto en tecnología

 

Retos del patrocinio deportivo ante la transformación digital

El patrocinio, como el resto de herramientas del Marketing-Mix, se enfrenta también a unos poderosos retos ante la transformación digital en la que estamos inmersos.

Por los grandes cambios que estamos viviendo en cuanto a la forma de comunicar e informarse de los eventos deportivos, el patrocinio quizá esté ante una difícil encrucijada, pues, a diferencia del pasado, calcular su ROI (Retorno de la Inversión) se ha convertido en una tarea enormemente compleja.

Aunque una buena estrategia de patrocinio requiere que incida en todos los elementos estratégicos de comunicación de la compañía, tradicionalmente se sustentaba mayoritariamente como una alternativa a la publicidad convencional.

‘Pongo mi publicidad en la camiseta de un equipo de fútbol, un estadio o un coche de carreras y me va a ver más gente que si pongo un anuncio en prensa o en TV’. Este era el razonamiento básico que se hacía a la hora de abordar la inversión en un activo de patrocinio. Todo esto ha dejado de ser válido, pues es bien conocido que tanto a través de la prensa escrita como de la televisión convencional hoy día no es posible concentrar los impactos de visibilidad masivos que se lograban en el pasado.

Aparentemente, la aparición de los medios digitales, así como de las redes sociales, iban a dar unos números más fidedignos gracias a la tecnología, pero la realidad se ha tornado engañosa, nunca mejor dicho, pues el fraude que acompaña a todos los datos en este entorno, a causa de los generadores artificiales de ‘clicks’, los bots, los seguidores falsos, etc, etc, genera un gran desconcierto y escepticismo respecto al impacto real que está rindiendo nuestro patrocinio.

Y, aunque a causa de esto, pueda parecer que el patrocinio deja de resultar una herramienta tan útil como antaño, sin embargo, la realidad es que bien gestionado puede ser más eficaz que nunca para que una empresa se comunique con el universo al que se dirige.

El cambio digital entierra, por tanto, de forma definitiva la Fórmula de poner un logotipo en un soporte y esperar a ver cifras de audiencia, pero los anunciantes, forzados por este descomunal cambio de modelo en el que nos situamos, pueden encontrar en el patrocinio el entorno ideal para alcanzar una de las palabras mágicas de esta época: El ‘Engagement’. Ir al ‘corazón’ en lugar de ir a los ‘ojos’.

Es cierto que la tecnología disponible en la actualidad te permite llegar a tus clientes en publicidad digital (al menos a los del entorno on-line) con una precisión insólita, pero también es cierto que simplificando mucho hablamos en este caso de un marketing táctico, no de un marketing estratégico.

En este sentido, el Big Data, la Inteligencia Artificial, la geolocalización, hologramas, realidad aumentada, realidad virtual, etc permiten también al patrocinio dotarle de una extensión imposible de alcanzar en el pasado. Se trata esta oportunidad digital aplicada al mundo del patrocinio de una puerta abierta a entablar conexiones emocionales con el grupo objetivo al que va dirigida la comunicación.

Pensemos solamente en la interacción que puede darse entre los deportes tradicionales y los e-sports, con herramientas como la realidad virtual. El espectador forma parte de la experiencia, no solo disfruta de la experiencia como ocurría en el pasado, donde el rol del espectador era pasivo.

Si en el pasado uno de los atractivos de un patrocinio respecto a la publicidad convencional era la posibilidad de ofrecer experiencias únicas, experiencias que el dinero no puede comprar, con los avances tecnológicos estas posibilidades ya no se circunscriben al ámbito físico/off-line, sino que además pueden trasladarse a cualquier sitio y cualquier momento gracias a los smartphones y el resto de dispositivos electrónicos.

El gran reto pendiente es la medición de este impacto, pues si ya resulta hoy día complejo analizar datos de seguimiento, qué decir de la dificultad de evaluar un patrocinio midiendo la satisfacción de clientes actuales y grado de atracción de potenciales, del compromiso de los empleados, de que los inversores o instituciones miren con buenos ojos a nuestra empresa, de la simpatía con que se perciba en la sociedad nuestra RSC, etc, etc.

Yo soy un firme defensor de los estudios de mercado y encuestas. Sus datos ciertamente pueden ser imperfectos, pero no menos imperfectos creo que los datos que tomamos como oficiales de audiencias televisivas o un Google Analytics.

Por poner un ejemplo de esta imperfección, de qué nos sirve que tengamos unos datos de impresiones, likes y retuits en twitter si no tenemos forma de saber lo que ocurre en WhatsApp, que es la red social más grande de todas, aunque al ser privada no se tome en cuenta.

Los grupos de WhatsApp suelen ser la plataforma donde se produce el mayor intercambio de archivos y comentarios relacionados con el deporte y, sin embargo, es como si fuera inexistente en los datos. Se acabará dando con la solución, pero sirva este ejemplo para darnos cuenta de que estamos apenas en las primeras fases de cambio de esta transformación digital en el mundo del patrocinio y el inmenso campo de posibilidades que tenemos por delante.

 


 

Pablo de Villota
Director del Área Sports & Entertainment de Proa Comunicación

 

Claves para que la banca mejore su reputación

Los últimos escándalos protagonizados por grandes bancos que recoge la prensa -las escuchas ilegales ordenadas por el anterior presidente de BBVA, el fallido nombramiento del CEO de Santander, o las demandas presentadas por inversores que han perdido su dinero en acciones o bonos obligatoriamente convertibles de Banco Popular- siguen poniendo de manifiesto que la banca española continúa afectada por serios problemas reputacionales.

Y ello pese a que los tres mayores operadores, Santander, BBVA y La Caixa, se encuentran en el top 10 del ranking de mejor reputación corporativa que elabora Merco, a partir de 38.000 entrevistas a la población en general y a stakeholders. O que los clientes bancarios en España están mucho más fidelizados por su entidad que en otros países, algo que, por ejemplo, se manifiesta en el hecho de que el 86% del volumen de la distribución de fondos de inversión se realiza desde sucursales bancarias, según Inverco.

Esta situación es preocupante, porque la banca es el principal sostén de la economía, al ser financiador  del consumo, la compra de vivienda, y la actividad empresarial tanto pública como privada. Y en el caso español, los mayores operadores se han expandido ampliamente en otras geografías como Latinoamérica, por lo que los efectos de sus crisis reputacionales se trasladan al exterior.

Cambios en modelo de negocio

Tras la crisis financiera en 2008 se produjo una fuerte recesión económica en España, que duró hasta 2013. Posteriormente el ciclo cambió  hacia una fase de crecimiento  en la que seguimos inmersos. El papel de los bancos en esta mejoría fue fundamental, porque los bajos niveles de tipos de interés, la abundante liquidez, y los altos niveles de ahorro debidos al desapalancamiento del sector privado, impulsaron la actividad crediticia y con ello el consumo.

La crisis tuvo otra consecuencia, la profunda transformación del modelo de negocio para la banca.  Las entidades tuvieron que adaptar su modelo de generación de ingresos a un escenario de menores márgenes a causa de los mayores costes regulatorios, las mayores inversiones en tecnología requeridas, y el surgimiento de competidores con estructuras de costes mucho más eficientes.

Un informe de Boston Consulting Group asegura que entre 2009 y 2017,  el sector bancario  global tuvo que pagar multas a los supervisores por importe de 320 billones de dólares, a consecuencia de malas prácticas en la comercialización. Por otra parte,  Mckinsey  valora el impacto en el negocio bancario de la competencia de las Fintech, que estima entre 29%  y el 35% de los ingresos, a causa tanto de la pérdida de clientes,  como de  la reducción de los márgenes.

Digitalización

Estos factores  son los que explican la fuerte apuesta de la banca por la digitalización. Que constituye  la herramienta clave con la que podrán mejorar la experiencia de cliente, defenderse de la competencia de las Fintech, y elevar la calidad de servicio con el cliente reduciendo al mismo tiempo los costes.

La transformación digital que acomete el sector bancario,  está produciendo además otros cambios en el ecosistema financiero, porque se reducen progresivamente la importancia de los procesos front-office en los modelos de atención al cliente, debido a la presión comercial y al impacto de dichos procesos en la cuenta de resultados.

Lógicamente, este menor esfuerzo en front-office supone una mayor atención hacia los  procesos middle-office y back-office, que son los que necesitan niveles mayores de automatización y control  en aspectos como la gestión de riesgos y la reducción de costes.

Comunicar la transformación bancaria

El futuro del sector pasa, por ello, por implementar soluciones que aporten una mayor agilidad, flexibilidad y orientación a la satisfacción del cliente, generando además valor.  Accenture lo traduce en la  apuesta de los bancos por la “comoditización” de algunos  servicios, la agregación de datos,  y  los nuevos modelos de procesamiento de transacciones,  basados en libros distribuidos (blockchain) y en bases de datos.

En el caso de los bancos españoles, han sido pioneros y entusiastas a la hora de implementar las nuevas tendencias transformadoras de los modelos de negocio. Por ello, la banca necesita  comunicar de forma eficaz, su beneficioso papel como motor de la economía, y el impacto de las grandes transformaciones que está llevando a cabo para adaptarse al nuevo entorno de digitalización, cambios regulatorios, y aumento de competidores.

La banca también necesita comunicar eficazmente los procesos de reducción de costes y mejora de la experiencia de cliente que está llevando a cabo, para que estos esfuerzos sean percibidos como positivos para el cliente final y, con ello, para la sociedad en su conjunto.

Sólo así, podrá ir cambiando la percepción negativa que padece en amplias capas sociales, y que se manifiesta cada vez que se producen acontecimientos relacionados con la mala praxis bancaria, los problemas de solvencia, o las deficiencias en la comercialización de productos, que afectan a la banca de forma recurrente.


Javier Ferrer
Consultor de comunicación especialista en el mundo de las inversiones de Proa Comunicación

Innovación y Comunicación, el tándem perfecto

La gran mayoría de las disciplinas profesionales que componen la economía global se han visto afectadas de una u otra forma por la aparición de Internet y su desarrollo, irrumpiendo y transformando progresivamente nuestro día a día laboral. Pero si hay una que especialmente se encuentra inmersa en una auténtica revolución, motivada por la innovación y el desarrollo tecnológico que tiene tras de sí, es la que practicamos los profesionales de la comunicación. Nuestras competencias, cada vez más sofisticadas, avanzan -o han de avanzar-  acorde a una relación con el entorno de las organizaciones cada vez más compleja que hemos de ser capaces de gestionar de forma eficaz y, sobre todo, inmediata. Blockchain, inteligencia artificial, bots, smart data, business intelligence, realidad aumentada, hipersegmentación, millenials, generación Z… son conceptos que han aterrizado en nuestro día a día y de los cuales la comunicación corporativa, como herramienta estratégica de management de las organizaciones, ha de nutrirse para contribuir a la consecución de sus objetivos de negocio.

Estos nuevos términos están aterrizando con fuerza en la realidad diaria de la práctica de la comunicación y se han desarrollado tras la innovación que se invirtió en ellos. Gracias a la innovación, los profesionales tenemos un ecosistema de comunicación a nuestra disposición que, sin embargo, ni es suficientemente conocida por todos los dircom ni, en consecuencia, utilizada correctamente.

La innovación nos ha hecho testigos de una revolución que ha marcado el paso de una era a la siguiente en menos de veinticinco años, y su identificación con la comunicación es tan grande que una sin la otra no pueden concebirse.

Y es que ambos conceptos dan lugar a dos líneas de trabajo, independientes aunque complementarias, dentro nuestro ámbito: comunicar la innovación e innovar la comunicación. La primera se definiría como la aplicación del conjunto de técnicas de comunicación estratégica a la adopción de la innovación en la organización, en sus productos, servicios, procesos, en definitiva, en su cultura. En el otro lado, innovar la comunicación es aplicar a la comunicación como estrategia empresarial nuevas ideas, conceptos y prácticas con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad de la misma.

Eje vertebrador

Es incuestionable que la innovación es prioritaria para que las empresas no ya incrementen su competitividad sino para que puedan sobrevivir en un mercado, en una sociedad cada vez más global y que afronta retos en otros tiempos inimaginables. Pero es que si ésta, además, no va acompañada de una adecuada política de comunicación, la consecución de sus objetivos queda cuestionada. La comunicación ha de formar parte de la innovación desde el mismo momento en que se origina en la organización: una verdadera entidad innovadora apostará por la comunicación como eje estratégico y vertebrador de la misma hacia el equipo y empleados, para dirigir las relaciones con un entorno cada vez más exigente.

Y viceversa, si no innovamos en comunicación o si las innovaciones que en la comunicación se están produciendo no son absorbidas por nosotros como profesionales, estaremos dejando pasar un sinfin de oportunidades para afianzar nuestra disciplina como prioritaria en los estamentos de toma de decisión de las empresas y perderemos eficacia en nuestra contribución a la consecución de los objetivos de negocio de las mismas.

Por Marta Muñoz Fernández, directora de Comunicación de la Federación Española de Centros Tecnológicos, Fedit y miembro de la vocalía de Innovación de Dircom, Asociación de Directivos de Comunicación

Millennials y comunicación digital

millennials comunicacin digital

El paradigma digital ha irrumpido de forma trasversal en todos los sectores. Es cierto que, de forma pormenorizada, podríamos apreciar peculiaridades lógicas en cada sector o ámbito de actuación, pero al final, la conclusión sería que el entorno digital ha transformado la sociedad. Una sociedad con distintas generaciones, algunas de las cuales son íntegramente digitales.

Pero, ante la transformación, emerge un problema de concepto. Y es que hablamos de los ya famosísimos y manidos millennials, o incluso de generaciones de consumo que aún están fuera del mercado laboral, como si fuesen seres extraños con necesidades marcianas. Cuando hablamos de la búsqueda de eficiencia por parte de estas generaciones, de la impaciencia, de la autogestión, de la exigencia, y de otros rasgos clave en su comportamiento diario, siempre calificamos segmentando estas generaciones de consumo y diferenciándolas del resto.

Y sí, es uno de los principios básicos de toda estrategia, independientemente de que sea digital u offline, de que sea relacionada con la comunicación o con cualquier otro ámbito, la segmentación es la clave. Es cierto que la edad es uno de los principales factores de segmentación utilizados –si no el principal-, por el mero hecho de ser tener una eficacia contrastada. Dirigir la comunicación hacia nichos de edad muy concretos asegura un éxito de impacto si tenemos en cuenta un carácter, gustos e intereses similares (o inquietudes vitales si queremos denominarlo así). Sin embargo, hemos llegado a un punto psicótico de no retorno en el cual, los millennials, centennials o noséquénnials, han empezado a ser cuestionados. Y con razón.

Un cuestionamiento acertado si detallamos el principal problema. Las marcas han comprendido la necesidad digital de estas generaciones, olvidándose de que la transformación digital es una evolución que ha experimentado toda la sociedad. Es necesario segmentar impactos de comunicación, pero no encasillemos a estas generaciones achacándolas unas características que son definitorias de la gran mayoría de la sociedad. Todos hemos experimentado esa transformación, independientemente de la edad.

El crecimiento de la impaciencia es una característica generalizada hoy en día si tenemos en cuenta que la digitalización ha reducido los tiempos en muchas gestiones. La comunicación, obviamente es uno de ellos. La inmediatez en las informaciones ha pasado de popularización a normalización, y de normalización a dogma. Los impactos y estímulos comunicacionales son constantes e inevitables. No solo en el ámbito digital, sino en el offline. Ambos canales se entrecruzan manteniendo unos rasgos definitorios. Pero la comunicación digital no debe dirigirse a los millennials como una generación con características superlativas. De hecho, muchas de las etiquetas que intentan asignar a esta generación versan sobre aspectos comunes al resto de la sociedad y, por ello, se genera un desconocimiento aún mayor sobre cuáles son realmente sus peculiaridades.

Pero, de sus características, de la distopía hacia la que nos encaminamos (abanderada por la popular y excelente serie ‘Black Mirror’), y de cómo, con herramientas de difusión más potentes, somos más erráticos, hablaremos en post sucesivos.

Álvaro Ramos