En un contexto en el que el deterioro reputacional e institucional de España entra en fase inquietante estamos ante un panorama mediático que fomenta la «pena del Telediario». Para el lector que no esté familiarizado con el término, nos referimos a un episodio que suele implicar la detención de personajes famosos, normalmente políticos o millonarios, acusados de graves delitos de corrupción en operaciones que suelen comenzar con el arresto del afectado con retransmisión en directo por cadenas de radio, televisión y redes sociales que, en ocasiones, han sido citadas en el lugar de los hechos por la misma policía judicial.
Es el inicio de un viacrucis que suele durar años y que, muchas veces, destruye la vida del afectado y de todo su entorno familiar y social. Muchos han terminado absueltos tras el correspondiente juicio oral, cuando no desimputados por el juez instructor. Vemos estos días dos casos claros de este tipo: Jonathan Andic, con media docena de agentes de los Mossos d’Esquadra, paseado con esposas del juzgado a los calabozos y a la inversa.