En el vertiginoso avance del siglo XXI, la industria aeroespacial y de defensa se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo y seguridad de las naciones. Sus innovaciones tecnológicas y proyectos de envergadura impactan directamente en el progreso de la humanidad, desde la exploración espacial hasta la protección de fronteras y la garantía de la paz mundial. Sin embargo, a pesar de su indiscutible importancia, las empresas de este sector han enfrentado históricamente desafíos en el ámbito de la comunicación.
El aura de confidencialidad y secretismo que rodea la industria aeroespacial y de defensa ha sido un factor clave que ha limitado su disposición a comunicar. Comúnmente asociadas con proyectos de alto nivel de clasificación y seguridad, estas compañías han preferido mantener un perfil discreto y reactivo, manteniendo sus logros y contribuciones a la sociedad en la sombra. En el caso de España, se une cierto complejo por parte de los distintos gobiernos a la hora de hablar naturalmente sobre el gasto militar o sobre la necesidad de aumentar la inversión en defensa. No obstante, en un contexto mundial caracterizado por la hiperconectividad, la divulgación responsable y estratégica se presenta como una necesidad apremiante para mejorar su reputación y relevancia pública.
La falta de comunicación proactiva y eficaz ha generado un vacío informativo que ha sido ocupado en ocasiones por especulaciones y desinformación. La percepción pública sobre estas empresas se ha visto afectada negativamente, relegándolas en ocasiones a una posición de desconfianza o incluso cuestionamiento. Además, ello ha llevado a la omisión de los importantes beneficios sociales y económicos que la industria aeroespacial y de defensa aporta a la sociedad. ¿Qué le puede aportar entonces una buena estrategia de comunicación a esas compañías y al sector?
Lee en Atalayar la tribuna completa de Valvanuz Serna Ruiz, socia directora de PROA Comunicación.