En la economía de los intangibles, la reputación ya no es un valor blando: en España para el 44% de los consejeros de empresas cotizadas y no cotizadas la reputación es igual o más importante que los criterios financieros tradicionales. Una buena reputación del consejo actúa como prima de riesgo inversa: reduce el coste de capital, facilita el acceso a financiación en mejores condiciones y aumenta la valoración de la empresa (tanto en cotizadas como en no cotizadas en procesos de venta, sucesión o entrada de inversores).
Distintos estudios y encuestas de KPMG y Corporate Excellence, entre otros, demuestran que la reputación del consejo influye directamente en la percepción de los inversores, analistas, clientes, reguladores y empleados.
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