España tiene ahora una ocasión que no debe desaprovechar
La defensa ha ocupado en España un espacio político e institucional muchas veces incómodo, a menudo reactivo y con frecuencia reducido a una conversación presupuestaria. Este marco ya no es válido. Europa ha entrado en una nueva fase, y con ella cambia el lugar que la defensa está llamada a ocupar en la agenda pública, empresarial e industrial de nuestro país.
Estamos ante una transformación más profunda no ante un mero incremento del gasto. Europa necesita reforzar capacidades, acelerar su preparación, reducir dependencias, ganar autonomía estratégica y fortalecer su base industrial y tecnológica. La defensa se ha convertido en política económica, industrial y de innovación.
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