Comunicar la inversión inmobiliaria es reforzar su crecimiento

A pesar de las incertidumbres, la economía española sigue gozando de buena salud. La  fortaleza del consumo, el aumento de la riqueza familiar, el desapalancamiento en los hogares,  la  reducción del desempleo, el aumento de los salarios,  la reducción de la deuda pública, o la fortaleza de las exportaciones, sostienen una previsión de subida de PIB que Funcas sitúa para 2018 en el 2,6% y para 2019 en el 2,2%.

El ciclo económico español es robusto y prolongado, aunque en las últimas semanas han brotado signos de desaceleración. En todo caso, ello no frena el ciclo expansivo del sector inmobiliario,  porque la inversión en edificación es un proceso mucho más lento e impide que las señales de desaceleración afecten al ciclo.

El contexto de tipos, además, sigue favoreciendo el crédito hipotecario, lo que estimula la demanda. A medida que se vaya normalizando la política monetaria el atractivo será menor, pero el nivel de la inflación subyacente (sin el componente volátil de energía) hace que, en la práctica, la inflación siga estando en niveles muy bajos, lo que retrasa la posibilidad de subida de tipos.

Por tanto, este escenario optimista soporta las buenas perspectivas de crecimiento del negocio para el sector inmobiliario, que benefician a  promotores, constructores, consultoras inmobiliarias, intermediarios, sector público, y otros. Entidades que perciben que los activos inmobiliarios seguirán subiendo en el corto y medio plazo, por la mayor demanda, la escasez de oferta, y la abundante liquidez existentes en el mercado. Y quieren aprovechar esta situación en beneficio de sus modelos de negocio.

Vivienda

Las cifras corroboran estas expectativas de los jugadores del sector.  Por ejemplo, el dato de nuevas viviendas en 2018 certifica que la oferta sigue siendo menor que la demanda.  Este año se prevén algo más de 95.000 viviendas nuevas,  frente a las 800.000 que salían al mercado en los años anteriores al estallido de la burbuja.

El  “esfuerzo hipotecario” , es decir, el porcentaje de ingresos familiares que se destinan al pago de la cuota del préstamo hipotecario, ha caído del 60% al 30%. Porque datos muestran que ha subido la riqueza familiar, impulsada por el desapalancamiento de las familias, los bajos niveles de tipos de interés, y la subida de salarios.

Operaciones

Además de en viviendas, el sector inmobiliario presenta oportunidades de inversión en diversos sectores, a través de operaciones de tamaño pequeño, mediano y grande. Operaciones afines a un amplio abanico de inversores, desde el segmento retail a los grandes inversores institucionales.

Las cifras récord de inversión en 2017 ya reflejan esta realidad. Según Jones Lang Lassalle, los casi 14.000 millones de euros desembolsados en inversión inmobiliaria en España se distribuyeron en los siguientes sectores: 3.900 millones en “retail” -locales y centros comerciales-; la misma cifra en hoteles;  2.200 millones en oficinas; 2.100 millones en residencial -edificios de viviendas y suelo- ; 1-350 millones en logístico -naves industriales y similares-, y 560 millones en activos alternativos , especialmente residencias de estudiantes.

La consultora CBRE estima que en 2018 se superarán dichas cifras, que podrían alcanzar los 16.000 millones de euros, teniendo en cuenta que a cierre del tercer trimestre ya se había llegado a los 13.385 millones de euros.  Un volumen inversor procedente en su mayoría de inversores internacionales, el 58%, frente al 42% de los nacionales.

Corporate Real Estate

Adicionalmente, en el sector se está produciendo un boom de operaciones corporativas protagonizadas por grandes inversores internacionales industriales o financieros.  Y ello porque para los grandes inversores es muy rentable la toma del control de compañías inmobiliarias que cotizan en bolsa. Porque la diferencia entre lo que cuesta comprar los títulos que cotizan a niveles inferiores a su precio objetivo, y las ganancias que obtiene el comprador derivadas del crecimiento de su negocio, es sustancial.

Una comunicación especializada

En este escenario la comunicación tiene que jugar un papel esencial para los principales jugadores en el sector inmobiliario. Porque va a ser la herramienta que dará a conocer al mercado y a los inversores potenciales, particulares e institucionales, cuáles son las palancas de negocio de las entidades de un sector que, como el inmobiliario, atraviesa una fase de crecimiento francamente positiva.

Comunicación que deberá ser especializada, y deberá dirigirse a los públicos interesados en la posibilidad de maximizar su patrimonio incorporando activos inmobiliarios, para invertir o para su consumo. Las entidades necesitarán dar a conocer las operaciones, los sectores, y los activos inmobiliarias en las que se soportan sus modelos de negocio, con el fin de reforzar la percepción de solidez y estabilidad de su crecimiento.

Comunicación que, por último, servirá para posicionar con mensajes diferenciales a las entidades que quieren canalizar este enorme flujo de liquidez  nacional e internacional que, favorecido por el entorno económico, está atrayendo el mercado inmobiliario.


Javier Ferrer
Consultor de comunicación especialista en el mundo de las inversiones de Proa Comunicación