Daniel Lacalle, asesor económico del Partido Popular, intervino recientemente en un foro sobre Claves de Inversión organizado por El Español, donde expuso su visión sobre el escenario macroeconómico presente y futuro en las economías globales.

El escenario actual se caracteriza por el pobre ritmo de crecimiento económico, a consecuencia de lo que Lacalle llama la “represión financiera”, que sustituye la inversión por el endeudamiento y el gasto público. Escenario que provoca la “japonización” de la economía, es decir, un crecimiento e inflación recurrentemente bajos con tipos de interés también históricamente bajos, que crean una dinámica de la que es difícil salir.  Escenario que provocó, por ejemplo, la caída del índice Nikkei del entorno de 40.000 puntos a 13.000 en pocos años.

Saturación de deuda

Según Lacalle, esto sucede pese a que los indicadores de recesión se han moderado. Porque el crecimiento actual se apoya exclusivamente en las políticas de los bancos centrales y los gobiernos, que tienen el foco puesto solamente en incrementar el gasto público y el endeudamiento.

En su opinión, esto no resuelve el fondo de la cuestión, que es el hecho de que las decisiones de inversión y la producción industrial han caído. Por tanto, la saturación de deuda no genera crecimiento.

Las cifras lo acreditan. En la actualidad, la masa monetaria global he llegado a su nivel récord de 74 billones de dólares. Pero ello no favorece el crecimiento. Al contrario, se trata de un exceso de liquidez que provoca un crecimiento bajo y desigual, ya que no procede de la inversión de capital sino del reciclaje del capital. Es un modelo de crecimiento no eficiente.

La “represión financiera” (políticas monetarias expansivas continuadas), a pesar de que frena las debacles en el ciclo económico, perpetúa los desequilibrios e incrementa la deuda. La estrategia de inyectar liquidez continuamente dispara el valor de los activos ultracíclicos (más ligados al ciclo), pero cuando se cancelan dichas inyecciones se produce su desplome. Por tanto, no es una estrategia eficaz según Lacalle.

¿Por qué el crecimiento es tan pobre?

Lacalle explica que el bajo nivel de crecimiento actual se debe a tres factores:

En su opinión, no debemos caer en un “espejismo inflacionista”, es decir, tomar decisiones por temor a tensiones inflacionarias. Los tipos de interés no van a subir, lo que nos acerca en Europa a un escenario de japonización, pero sin el componente de ahorro que si existía en Japón.

Los temores a un escenario de crecimiento e inflación a la baja provocan que, en la actualidad, existan en los mercados de capitales globales 11 billones de dólares de bonos con rendimientos reales negativos. Una suma enorme, que hace prever que no se alcancen elevadas rentabilidades para ninguna clase de activo.

¿Dónde hay oportunidades de inversión?

Por tanto, dado que la percepción de riesgo está sesgada, y los activos sin riesgo aportan rendimientos reales negativos, mientras que los bancos centrales continúan con su estrategia de realizar inyecciones de liquidez. El último de ellos, la Reserva Federal, que está cambiando su política monetaria hacia la expansión cuantitativa, impulsando con ellos la subida de la masa monetaria global.

En definitiva, los bancos centrales y los gobiernos no piensan cambiar su política de reforzar el endeudamiento y no reducir el déficit. ¿Esta política puede ser perjudicial para las inversiones? Lacalle cree que no, porque no se produce un efecto inflacionista. Lo que sí genera es un incremento de la sobrecapacidad y más deuda, haciendo que las economías sean menos dinámicas, ya que se toman menos decisiones de inversión.

En este escenario, Lacalle recomienda a los inversores que, si quieren identificar oportunidades de inversión en el contexto actual deben buscarlas en aquellos sectores/compañías que se aprovechan de los factores que contribuyen a reducir el crecimiento: la tecnología, el envejecimiento de la población y la sobrecapacidad.


Javier Ferrer
Director del Área de Comunicación Financiera de Proa Comunicación