UnfakingNews o cómo combatir la desinformación

¿Por qué en este momento resulta más complicado reconocer La Verdad si nuestro conocimiento sobre lo que somos es mucho mayor de lo que había sido nunca? ¿Estar más informado significa hoy estar mejor informado?

El problema de la desinformación se ha situado en la actualidad como algo que parece imposible de comprender a través de los mecanismos de reproducción actuales. Como si se estuviera desarrollando una especie de empatía colectiva en torno a la desilusión de estar informado, como si la sensación individual de estar más y mejor informados que nunca supusiera el reconocimiento colectivo de que una mayor formación y una vida con más posibilidades de elección implican paradójicamente una mejor comprensión de nuestras limitaciones como civilización, cultura y sociedad.

UnfakingNews se presenta con la predisposición de explicar, explorar y contextualizar este nuevo fenómeno en el que junto al paraguas semántico que se ha ido construyendo en los últimos años en torno al concepto de fake news, aparecen otros como desinformación, posverdad, hechos alternativos, cámaras de eco, burbujas informativas, clickbait o granjas de contenidos.

Para comprender cómo hemos llegado al contexto actual se analiza la relación entre los medios de comunicación y las empresas tecnológicas en una aldea tecnolocal en la que las grandes corporaciones se han convertido en agentes de poder a nivel local y espejos de la realidad a nivel global. Como consecuencia de esta simbiosis artificial, se reflexiona sobre la relación entre votantes y consumidores de información, el papel de la publicidad segmentada y el big data; así como en las consecuencias que este Gran Hermano del Marketing tiene para el desarrollo y mejora de la calidad democrática de nuestras sociedades.

Resulta imposible no intentar esbozar este escenario a partir de los dos grandes agentes políticos que crean, distribuyen y colisionan en torno a las guerras informacionales del siglo XXI, EE.UU. y Rusia. Sin embargo, más allá del componente político, la desinformación tiene un claro objetivo económico. Con esa intención, se pretende poner cara a las llamadas granjas de contenidos y describir las consecuencias que tienen tanto su existencia como su éxito para nuestro ecosistema informativo.



Raúl Magallón
Profesor de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid