Hace unos días escribí que Epstein iba a dar más guerra muerto que vivo. ¡Y tanto! Está copando los titulares de toda la prensa internacional. La pasada semana la estela del Epsteingate se ha centrado en el expríncipe Andrés de Inglaterra, el hijo amado (y consentido) de Isabel II que ha causado la mayor crisis reputacional de la monarquía británica desde el shock que constituyó la muerte de la princesa Diana.
Como los demonios, Epstein se servía de las debilidades humanas para atraer a las gentes a las que deseaba someter. La policía ha detenido a «su víctima» el ciudadano Mounbatten-Windsorpor compartir información confidencial como Enviado Especial del Reino Unido para Comercio, siendo el destinatario de la información confidencial Jeffrey Epstein. Fue detenido el día que cumplía 66 años. No por abusos sexuales, sino porque compartió información económica del gobierno británico que era confidencial. Parece que el hoy expríncipe todavía no ha tocado fondo en su interminable caída a los infiernos.
Aquí puedes leer el artículo completo: