Cuando empiezan a llegar a la empresa los hijos de tus primeros compañeros se experimentan sentimientos contradictorios. Tras aflorar gratos recuerdos de los primeros pasos profesionales, se enciende la alarma al constatar que ya están aquí aquellos niños que viste en la cuna.

Al mismo tiempo que me enfrento a esta nueva vivencia, veo que Merco y Universum difunden sendos informes en los que se aprecia que las españolas asumen la discriminación salarial desde la universidad. Si hace unos segundos pensaba que el tiempo volaba, ahora dudo si la vida sigue igual…

No estoy dispuesta a caer en reivindicaciones goyescas. A excepción de las tres palabras que afloraron en el corazón y voz del galardonado Jesús Vidal -Diversidad, Igualdad y Visibilidad-, las propuestas de igualdad de la gala de los Goya resultaron cansinas, cuando no vulgares.

Hemos puesto el zoom feminista en la batalla del género y el frente es mucho más variado. El auténtico campeón de los Goya y la mejor película, Campeones, nos emocionan al poner el foco en la integración de la gente diversa. Siendo cada vez menos las personas que sufren discapacidad porque en muchos casos sus oportunidades terminan en el vientre materno, los supervivientes se merecen mayor visibilidad en la sociedad, trabajo, cine…

Aunque no es un fenómeno del todo nuevo, surgen nuevas formas de discriminación por edad: millennials vs boomers. Deberíamos asimilar de una vez por todas que rodearnos de gente desigual es más enriquecedor que clonar ambientes. Si no, las empresas tendrán que pagar un coste todavía mayor que el que tributan hoy por el déficit de talento femenino en puestos altos.

Si juniors y seniors aúnan fuerzas, el resultado de su trabajo será más creativo. Trabajando juntos profesionales de todas las generaciones aportarán más valor añadido a una sociedad con la pirámide demográfica invertida.

Algunas empresas están llegando a la bipolaridad de quitar la silla en los consejos de administración a reconocidos profesionales de dilatada experiencia por su edad. “Hay que rejuvenecer la empresa…”, dicen la generación X -nacidos entre 1965 y 1979- y los milenials -1980 a 1999-, mientras mandan a casa a los boomers –1946 a 1965-.

Excelencia es integrar a mujeres y hombres con una retribución equitativa a todos los niveles, a personas con un cromosoma más o menos, jóvenes y mayores… En medio de estas paradojas, sería de cine librar la batalla por la diversidad e inclusión en sentido amplio.

 

Por Asunción Velasco
Senior Manager de Comunicación Interna de PwC