Los retos de la transición energética en España han cambiado. Y la energía termosolar atraviesa una nueva etapa. La necesidad de contar con más almacenamiento y de asegurar el suministro eléctrico han reforzado el valor estratégico de una tecnología capaz de producir energía renovable y de aportar estabilidad a la red, también durante la noche.
Para acompañar esta evolución, Protermosolar (Asociación Española para la Promoción de la Industria Termosolar) ha presentado una nueva identidad visual que busca transmitir de forma más clara aquello que hace única a esta tecnología.
Más allá de una renovación estética, el proyecto de rebranding partía de una reflexión estratégica. La termosolar es una tecnología innovadora, con características diferenciales que no siempre resultan fáciles de trasladar a públicos amplios. La capacidad de almacenar energía en forma de calor y producir electricidad las 24 horas constituye uno de los elementos fundamentales de su identidad. El reto consistía, por tanto, en convertir esa singularidad tecnológica en un relato visual comprensible y reconocible.
Para Óscar Balseiro, secretario general de Protermosolar, “detrás de esta nueva imagen hay una reflexión sobre cómo explicar una tecnología compleja de una manera sencilla. Queríamos que la marca contara, por sí misma, una historia capaz de explicar aquello que hace única a la termosolar: su capacidad para llevar el sol del día a la noche”.
“El desafío no era diseñar un nuevo logotipo, sino encontrar una forma más clara de subrayar el potencial de esta tecnología”, explica Javier Zapatero, director creativo de PROA Communication y responsable del proyecto. “Este trabajo demuestra cómo la identidad visual puede convertirse en una herramienta estratégica de comunicación. En sectores complejos y altamente técnicos, el diseño debe contribuir a hacer comprensible una propuesta de valor, generar reconocimiento y construir un posicionamiento sólido”.
El nuevo sistema visual se articula en torno al mensaje “Energía limpia, constante, segura e inagotable”, una síntesis de los principales beneficios de la termosolar. El símbolo integra el sol y la luna en una misma composición para expresar la continuidad energética y la capacidad de trasladar la energía captada durante el día a las horas sin radiación solar. Es decir, de mover el sol del día a la noche. La identidad incorpora además referencias a los heliostatos y a las torres de concentración solar que caracterizan a las plantas termosolares.
“Más que un ejercicio de diseño, este proyecto ha sido un ejercicio de comunicación. Queríamos una identidad capaz de dialogar con instituciones, empresas y sociedad desde la misma solidez con la que la termosolar contribuye al sistema energético”, señala Zapatero.
La nueva identidad se completa con una paleta cromática inspirada en el binomio día y noche, un sistema gráfico basado en formas circulares y elementos radiales y una arquitectura visual concebida para funcionar en soportes institucionales, digitales y divulgativos. El objetivo era construir una marca coherente y reconocible capaz de acompañar el crecimiento del sector.
Porque las marcas también evolucionan cuando evoluciona aquello que representan. Y detrás de cada identidad visual hay una historia. En este caso, la historia es la de una tecnología que convierte una fuente renovable, y abundante en nuestro país como es el sol, en una energía disponible con certeza en todo momento.
España cuenta con 49 plantas termosolares en operación, localizadas mayoritariamente en regiones rurales que se benefician de su actividad económica. El sector aporta 1.580 millones de euros al PIB y genera alrededor de 6.000 puestos de trabajo, entre empleo directo e indirecto, consolidándose como una industria estratégica para el desarrollo económico y la soberanía energética del país.